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Alessandra MussoliniED

Así es la nieta de Mussolini que ha ganado el 'Gran Hermano VIP' italiano

La exparlamentaria, históricamente vinculada a formaciones políticas de la derecha del país, ha obtenido el triunfo en un concurso

Alessandra Mussolini se ha proclamado ganadora de la última edición del programa televisivo Gran Hermano VIP en Italia tras obtener el 56 % de los votos del público en la ronda final. La exparlamentaria, históricamente vinculada a formaciones políticas de la derecha del país, ha obtenido el triunfo en un concurso donde se ha abordado tanto su trayectoria pública como su postura actual respecto a diferentes temas sociales.

Este resultado coincide con un cambio en sus declaraciones públicas en comparación con etapas anteriores de su carrera. En el pasado, Mussolini protagonizó debates televisivos como el mantenido con la activista Vladimir Luxuria, a quien le espetó la frase "es mejor ser fascista que maricón”. Sin embargo, en los últimos años ha modificado su posición política, manifestando públicamente su apoyo al colectivo LGTBI y respaldando las iniciativas legislativas contra la homofobia.

Esta capacidad para mudar de piel no es nueva en una mujer que lleva toda la vida lidiando con una mochila familiar casi imposible de gestionar. Hija del músico de jazz Romano Mussolini y de Maria Scicolone (hermana pequeña de Sophia Loren), Alessandra creció en un fuego cruzado de estímulos: por un lado, la sombra histórica de su abuelo dictador, Benito Mussolini, y por el otro, el listón inalcanzable de la belleza de su célebre tía carnal.

Alessandra Mussolini en el Parlamento EuropeoEP

Tras intentar sin éxito labrarse un futuro en el cine y protagonizar una portada en Playboy, Mussolini decidió dar un vuelco radical a su vida para centrarse en las aulas, logrando licenciarse Cum Laude en Medicina y Cirugía por la Universidad de Roma. Aunque apenas llegó a ejercer la profesión y pasó a formar parte del Colegio de Médicos de la capital, estableció su residencia en una villa clásica ubicada en el prestigioso barrio Nomentano de Roma, cerca de la histórica Via Nomentana; un entorno distinguido desde el cual la arena pública no tardó en absorberla por completo.

Aquel rigor académico pronto dio paso a una densa y polifacética carrera institucional que se prolongó durante más de tres décadas. Mussolini se convirtió en un rostro fundamental de la política italiana, encadenando escaños de forma consecutiva tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, donde llegó a presidir la Comisión de Infancia y Adolescencia y a ejercer como Secretaria de la Presidencia del Consejo. Su influencia no solo se limitó a Roma -donde también sirvió como concejala en plazas clave como Nápoles y la región de Campania-, sino que dio el salto a la primera línea internacional ocupando un asiento como eurodiputada en Estrasburgo durante tres etapas diferentes.

Sin embargo, el encierro televisivo ha servido para desmontar la armadura de la mujer que militó bajo las siglas del Movimiento Social Italiano, Forza Italia -junto a Silvio Berlusconi- o la Liga de Matteo Salvini. Lejos de la altanería de la líder a la que la prensa apodaba con ironía la Duciona, el concurso ha destapado a una mujer vulnerable, capaz de admitir ante las cámaras lo doloroso que ha sido llevar su apellido o lo complejo que fue lidiar con las sombras de su pasado matrimonial junto a Mauro Floriani. De aquella unión nacieron sus tres grandes orgullos: sus hijas Caterina y Clarissa, y su hijo Romano, quien ha logrado abrirse camino por mérito propio en el fútbol profesional. Pero si algo ha humanizado por completo al personaje han sido sus lágrimas al hablar de su madre, Maria, cuyo avanzado Alzheimer le impide ser consciente del éxito de su hija.