Mariló Montero
Mariló Montero da todos los detalles de la boda de su hija en Nueva York
Carlos Herrera será el padrino de la ceremonia religiosa
«Nosotros lo sabíamos, la sorpresa fue para vosotros», comenta muy amable, Mariló Montero a los reporteros que le preguntan por la boda de su hija Rocío Crusset con Charlie Schein. Una boda que se celebra la próxima semana y que tiene a toda la familia haciendo las maletas. cuando surge el amor y quieren construir una familia, lo normal es que se casen, apostilla.
«Estamos encantados de disfrutar juntos de un evento en familia de nuevo. Ellos tienen una vida muy tranquila en EE. UU. y les gustaría que esto fuera secreto. No pudo ser y ha pasado de secreto a reservado. La prensa lo ha desvelado ahora. A nuestras familias no lo habíamos dicho tampoco. Lo lamento por no contarlo a nuestros amigos, pero como nos quieren mucho lo comprenderán», detalla la periodista. «Herrera es el padrino», concluye sonriente. «Será religiosa, si». Sobre los vestidos, la periodista prefiere no pronunciarse y que el diseño elegido para la ocasión sea una sorpresa. Toda la familia está muy feliz con esta nueva celebración inminente. La cita nupcial les tiene muy atareados, tanto que como dice Mariló, no han podido ir a El Rocío este año. «Hay que trabajar, no se puede estar en todo», comenta con su amabilidad habitual en la declaraciones con la prensa.
Además, ha confirmado que su hijo Alberto viajará a Nueva York para no perderse el enlace junto a Blanca y su hijo Marcos, que como ha confesado emocionada «es un un muñeco. O sea, es un juguete». «Pero no vamos a trasladar más detalles, vamos a tratar de que ya que no es secreto, pues que haya, al menos, reserva. Si trascienden las cosas, pues porque sea por otra parte. A mí me dicen esto es secreto y yo guardo el secreto. Siendo Nueva York no habrá tumulto, entonces quieren que sea una cosa muy íntima, íntima, íntima, sencilla y tranquila sobre todo. Va a ser preciosa, va a ser muy bonita» ha expresado, insistiendo en el deseo de los novios de vivir su boda en la más absoluta discreción.