Fundado en 1910
Gstaad

Las piscina exterior del hotel Gstaad Palace

Gstaad, el paraíso alpino también en verano donde descansan famosos y millonarios que no quieren ser vistos

De Julie Andrews a Madonna o Borja Thyssen, este pueblo suizo de cuento cautiva por sus paisajes y lujo silencioso

El tintineo de los cencerros de las vacas se mezcla con el sonido del trote de los caballos que dirige el conductor de un carruaje con varios pasajeros. Entre montañas, chalets de madera y el colorido de las flores, tenía razón Julie Andrews al describir Gstaad como «el último paraíso en este loco mundo». Un pueblecito alpino, emplazado en el cantón de Berna, al suroeste de Suiza, donde el tiempo se detiene. Junto a su marido, el director Blake Edwards, compró en 1971 un chalé bautizado como Fleur de Lys. Hoy la actriz británica cuenta con su propia estatua en la Kapälliplatz para agradecerle su cariño. No es la única celebrity que sucumbió a este rincón suizo pues Madonna ha pasado varios fin de año aquí y Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo celebraron su boda en 2014. También ha seducido a rostros patrios como Borja Thyssen y Blanca Cuesta quienes poseen un lujoso chalé valorado en unos ocho millones de euros, Tamara Falcó e Íñigo Onieva quienes lo eligieron para escaparse unos días de Navidad o Norma Duval quien vivió una temporada. Todos agradecen la privacidad, la discreción y la ausencia de paparazzis.

Aunque el destino se asocia normalmente al invierno, la Navidad y el esquí, en verano ofrece unas temperaturas muy agradables en torno a 25 grados, perfectas para hacer senderismo, visitar un glaciar a 3.000 metros de altura al que se llega en teleférico desde el pico Col du Pillon o darse un placentero baño en el lago de Lauenen. Sin olvidar por supuesto, la conexión suiza con el queso y visitar la Cheese Grotto, emplazada en una antigua reserva de agua 25 metros bajo una tierra, o saborear una fondue.

Uno de los testigos del paso incesante de famosos y multimillonarios ha sido el imponente hotel Gstaad Palace, encaramado en lo más alto de la montaña, con su fachada palaciega salpicada por sus icónicos toldos amarillos y las bandera de suiza y el cantón de Berna ondeando en lo más alto. Abierto en 1913, es de los pocos que más de un siglo después sigue en manos de la misma familia, con la tercera generación de los Scherz al frente. De hecho, en el 2000 Michael Jackson intentó comprarlo, pero los dueños respondieron que no estaba en venta.

Gstaad palace

El hotel Gstaad palaceMelanie Uhkötter

La Grande Terrasse Gstaad

La Grande Terrasse del hotel Gstaad Palacem e l l by Melanie Uhkötter

El hotel abre en dos temporadas, en verano del 19 de junio al 6 de septiembre, y en invierno del 15 de diciembre al 7 de marzo. Dispone de 90 habitaciones y suites con vistas al Oberland bernés donde el confort contemporáneo se fusiona con la calidez alpina. A través de sus cinco restaurantes (Le Grand& Le Terrase, Le Grill, La Fromagerie, Gildos y Gildos al fresco) los huéspedes descubren la cocina suiza, italiana e internacional.

Su spa ofrece 1.800 metros cuadrados dedicados al bienestar y en verano, los huéspedes se reúnen en torno a la piscina exterior de dimensiones olímpicas, bautizada como la Piscine, junto a sus cuatro pistas de tenis. Al caer la noche, la discoteca GreenGo, también abierta a quienes no se alojan en el hotel, es un icono de estilo pop-art y puramente vintage con DJ residentes como Jim Leblanc.

Gstaad Palace ha sido escenario principal y plató de rodaje para varias películas internacionales como El regreso de la pantera rosa, dirigida por Blake Edwards, o El palacio, una comedia negra de Roman Polanski.

Villars -sur-Ollon

Villars Palace

Villars Palace

A menos de una hora de Gstaad, se esconde Villars-sur-Ollon, en el cantón de Vaud, en la parte francófona de Suiza. Un pueblo en el valle del Ródano con vistas a los picos de los Dents-du-Midi, al macizo del Mont Blanc y hasta el lago Lemán. El verano es la estación ideal para practicar deportes al aire libre como el golf, el senderismo con más de 58 kilómetros señalizados, el parapente y todas las modalidades de ciclismo. Villars también se encuentra muy cerca de zonas de escalada y rutas de vía ferrata.

Entre sus hoteles emblemáticos figura el Villars Palace, inaugurado en 1913 tras la llegada de los primeros ferrocarriles de montaña y ligado a la Belle Époque. Rápidamente se convirtió en un epicentro de la alta sociedad europea, atrayendo a miembros de la realeza, estrellas del cine, escritores y renombrados artistas. Hergé, el dibujante de Tintín y padre del cómic europeo, era un enamorado de Villars y el hotel conserva una estrecha relación con su legado y alberga exposiciones dedicadas a su obra.

Villars Palace - Pool Spa

La piscina exterior de Villars Palace

El vestíbulo impresiona con sus suelos originales con mosaicos, las lámparas de araña de la década de 1950 y el techo histórico protegido. Tras someterse a una profunda reforma en 2022, cuenta con 103 habitaciones que combinan lo clásico y la historia con toques contemporáneos y vistas a las cumbres nevadas y los bosques alpinos. Su restaurante Maison 1913 apuesta por una cuidada selección de pescados de ríos y lagos suizos como la perca.

Chalet Royalp de Villars

Chalet Royalp de Villars

Con un estilo más acogedor y alpino, destaca Chalet RoyAlp Hôtel & Spa que permite entrar y salir esquiando directamente desde el establecimiento durante el invierno. Cuenta con 63 habitaciones y suites revestidas de madera fina, alfombras alpinas y amplios ventanales con terrazas. Su spa se impone como un santuario de bienestar alpino de 1.200 metros cuadrados con piscina interior con chimenea, jacuzzi, sauna y un amplio repertorio de tratamientos.

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