Una vida devorada por las adicciones y los problemas de salud mental. La muerte a los 27 años de Presley Gerber, hijo de Cindy Crawford, obliga a plantearse qué falló en los múltiples tratamientos a los que se sometió y por qué finalmente no logró salir adelante a pesar del apoyo sin fisuras que recibió de su poderosa y célebre familia. Según el portal TMZ, la principal hipótesis que se maneja es una aparente sobredosis que le causó un paro cardíaco. Hace solo seis meses, Presley Gerber declaró que estaba «absolutamente aterrorizado» con su experiencia en Beond Ibogaine, una clínica de Cancún con tratamientos especializados en el uso terapéutico de la ibogaína. Consiste en administrar una dosis muy alta de esta sustancia psicoactiva que procede de un arbusto africano y que ayuda a aliviar los síntomas de abstinencia. La dosis alta está diseñada para inducir un profundo «reinicio» psicoactivo y fisiológico. «Estaba absolutamente aterrorizado, y sabía que lo estaría de nuevo si alguna vez tenía que enfrentar algo como esto. Ayuda no entrar en situaciones que te llevan allí, pero así es la vida a veces. Mis mantras eran ámate a ti mismo y esta tiene que ser la última vez por esta razón», escribió en su Instagram. «Me enfrenté a aquello de lo que había estado huyendo, y en algún momento de todo, comencé a encontrar el camino de regreso a mí mismo. Rezando para que sea la última vez que tenga que volver». Los programas en esta clínica suelen durar alrededor de una semana o más e incluyen alojamiento, atención médica, comidas personalizadas y terapia de integración. Los precios de las terapias alcanzan unos 14.000 euros. La ibogaína es ilegal en Estados Unidos, donde está clasificada como una sustancia controlada de la Lista I, pero es legal o está permitida con receta médica en países como Canadá y Brasil, mientras que se utiliza en clínicas especializadas en México. «¡Eres un guerrero! ¡Atravesaste el fuego para encontrarte a ti mismo! ¡Estoy muy orgullosa!», escribió Cindy Crawford en la publicación donde hablaba de lo mal que lo estaba pasando. Kaia añadió: «Ese es mi hermano, estoy muy orgullosa», mientras que Rande escribió: «Estoy muy orgulloso de ti y de tu valentía». «Afrontar las dificultades requiere mucha fuerza, y verte reencontrarte contigo misma lo es todo para mí. Te quiero muchísimo».