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Francisco Rivera y Lourdes Montes, en una imagen de archivo

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La calma, la finca sevillana de Francisco Rivera y Lourdes Montes

Un terreno que Francisco Rivera adquirió a principios del año 2022 en Villamanrique de la Condesa, en la provincia de Sevilla

Hace tan solo unos días que Francisco Rivera conseguía aquello por lo que había luchado durante años: dos de las cabezas de toro que pertenecieron a su padre Paquirri. El artífice de todo fue su hermano Kiko Rivera, que no dudó en acudir a Cantora para recoger las pertenencias. La entrega se produjo, casi de forma simbólica, en torno al 42 aniversario de la muerte del torero.

Una muestra más de la buena relación que existe entre ellos en este momento tras décadas de tensión. «Gracias, Kiko. Después de años y de perder la ilusión de tener algo de papá, esto dice mucho y muy bueno de ti. Me has tocado el corazón y siempre lo voy a recordar. Estarán en un lugar especial. Papá hoy está más feliz», escribía el diestro.

Las piezas pasarán a formar parte de su particular colección de recuerdos y tendrán un lugar destacado en La Calma, la finca en la que el torero encuentra uno de sus refugios personales y donde la tauromaquia ocupa un papel protagonista. Un espacio ligado a su vida familiar y profesional que refleja, en buena medida, la estrecha relación que Francisco Rivera mantiene con el campo y con la tradición taurina.

Se trata de un terreno que Francisco Rivera adquirió a principios del año 2022 en Villamanrique de la Condesa, en la provincia de Sevilla. La finca se encuentra a unos 40 kilómetros de la capital andaluza y a apenas 25 de El Rocío, un enclave muy especial para el diestro, donde compartió numerosos momentos junto a su madre, la inolvidable Carmina Ordóñez.

Situado a las puertas del Parque Natural de Doñana, el entorno destaca por la belleza de sus paisajes y por ser uno de los parajes más singulares de Andalucía. Un enclave que reúne naturaleza, tranquilidad y una fuerte vinculación con la historia personal y familiar de Francisco Rivera.

«Es nuestro refugio, mi paraíso. En Villamanrique recibimos mucho cariño y tenemos muchos amigos», expresaba en una entrevista en ¡Hola!. Es un terreno ubicado en un entorno único, como es Doñana. Es muy chiquitito, pero esperamos llenarlo de recuerdos y vivencias maravillosos. Es el mejor sitio donde se pueden criar a los niños. Ahí tenemos los caballos y estamos con una ilusión tremenda».

Además, explicó el porqué de ese significativo nombre. «Es un sitio donde se me olvida todo cuando llego. Aquí encontramos calma, se aclaran las ideas… Creo que el nombre está muy bien puesto», confesó sobre este refugio al que se escapan siempre que pueden. El resto de días suelen vivir en un céntrico piso de la capital andaluza.

Ha sido Montes quien ha mostrado algunos detalles del lugar a través de varias publicaciones compartidas en colaboración con Borgia Conti, la firma encargada de la decoración. En las imágenes puede apreciarse un espacio de grandes dimensiones y planta rectangular, con varios metros de altura y una cubierta a cuatro aguas que refuerza su amplitud.

El refugio se divide en diferentes zonas, cada una de ellas acondicionada con un estilo propio, y cuenta con varias puertas y ventanas que conectan el interior con el exterior. Desde ellas se pueden contemplar unas espectaculares vistas del paisaje y del campo andaluz, uno de los grandes atractivos del entorno.

La finca está construida a imagen y semejanza de la mítica El recreo de San Cayetano. Fue Antonio Ordóñez, quien la convirtió en un emblema familiar y en un refugio donde la tradición taurina y el estilo andaluz se fusionaban con la belleza del paisaje rondeño.