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Los Reyes Felipe y Letizia saludan a Emmanuel y Brigitte Macron en la residencia del embajador francésCasa de S.M. El Rey / Jose Jiménez

El vestido joya de la Reina Letizia en la recepción de los Macron en Madrid y el menú de alta cocina francesa

Doña Letizia se decantó por un diseño de la marca francesa Sandro para hacer un guiño a los anfitriones de la velada

El matrimonio Macron ha abierto las puertas de la residencia del embajador francés en España para devolver la hospitalidad brindada por los Reyes Felipe y Letizia durante su viaje de Estado de dos días. Sobre las siete de la tarde comenzaban a llegar los invitados a los jardines de este emblemático palacete de la calle Serrano.

Una vez más las miradas han vuelto a centrarse en los estilismos. La Reina Letizia se ha decantado por un vestido de la marca francesa Sandro para hacer un guiño a los anfitriones de la velada. Se trata de un diseño midi, fluido y satinado, en tono negro, con escote redondo y una abertura calada en la parte superior decorada con strass. Lo ha combinado con unos slingback en color dorado de Magrit, cartera de mano a juego y unos pequeños pendientes de diamantes.

Los Reyes Felipe y Letizia con el matrimonio MacronCasa de S.M. El Rey / Jose Jimenez

Brigitte Macron, a la que este periódico fotografiaba de paseo solo unas horas antes, lució un vestido de corte recto con estructura de abrigo ligero, cuello chimenea, manga de largo medio (a la altura del codo) y una sofisticada abotonadura central forrada en el mismo tejido que recorre el torso. Como complementos de decantó por el emblemático bolso Capucines de Louis Vuitton en formato mini y en la misma tonalidad azul pastel y unos salones de piel de punta afilada en color azul marino.

La velada ha estado amenizada por un menú de alta cocina francesa con guiños a productos españoles, donde el champán y los aperitivos de autor han sido el hilo conductor de una noche inolvidable. Este encuentro no solo consolida las profundas relaciones bilaterales entre España y Francia, sino que supone un emotivo broche final para el mandatario francés en el tramo final de su mandato político. Con este acto en la embajada francesa, los Reyes y los Macron cierran cuarenta y ocho horas de intensa agenda que reafirman la madurez y solidez de una alianza vecinal con la mirada siempre puesta en el futuro de Europa.