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Felipe González, tras un acto en el AteneoGtres

El incómodo momento de Felipe González al preguntarle por la muerte de Mari Carmen

Deslumbrado por el foco de los paparazi y con gesto muy serio, Felipe González abandonaba el Ateneo de Madrid tras participar en un homenaje a Javier Lambán y Guillermo Fernández-Vara, expresidentes de Aragón y Extremadura, fallecidos ambos a causa del cáncer el año pasado. A su salida los periodistas aprovecharon para preguntarle por la muerte de Mari Carmen, a los 87 años, en el hospital Gregorio Marañón de Madrid.

«Señor González, buenas noches. Solo quería preguntarle, por la muerte de la señora Mari Carmen, no sé si tiene algo que decir», le comentaba la periodista. El expresidente, visiblemente incómodo, fue muy escueto. «Acabo de contestar a eso», dijo.

Mari Carmen se convirtió en símbolo de la lucha por la vivienda tras ser desahuciada de la casa en la que había vivido durante 70 años en la calle Sainz de Baranda (Retiro). El inmueble contaba con un contrato de renta antigua firmado por el padre de la inquilina en 1956. Cuando este falleció, se subrogó a su madre, y después fue Maricarmen quien se adhirió a él en 2005. Tan solo se le actualizaba la renta según el IPC y pagaba el IBI. Debido a la Ley de Arrendamientos Urbanos, la conocida LAU, aprobada en 1994 durante el gobierno de Felipe González, a Maricarmen ya no le correspondía vivir en el inmueble.

Críticas a Sánchez

Dentro del Ateneo, Felipe González cargó contra Pedro Sánchez. «Me cuesta trabajo escuchar al presidente del Gobierno de mi país que diga que el Parlamento el viernes no representaba la soberanía nacional. Me asusta, porque si el Parlamento traiciona la soberanía nacional, no importa que haya elecciones, porque del siguiente Parlamento se puede decir que tampoco representa la soberanía nacional», comentó el expresidente.

«Algunos dirán que siempre cargo sobre la misma chapa. No es verdad», argumentó para señalar que también le dejaron «preocupado» los dirigentes del PP al cuestionar el sistema electoral y sus garantías. «¿A dónde queréis llegar?», les preguntó. Así, argumentó que «la crisis de gobernanza de la democracia representativa nos lleva a un mundo sin reglas».

Según González, «podemos pedir que se respete el multilateralismo y que se cumplan las reglas de juego internacionales, que están todas en crisis. Pero no podemos hacerlo si no cumplimos nuestras propias reglas porque perdemos legitimidad. Tanto si está en el Gobierno, como si se está en la oposición».