Fundado en 1910
Gustavo Oliva con su familia

Gustavo Oliva con su mujer y sus dos hijas

Muere el jugador de pádel Gustavo Oliva a los 58 años tras su desgarradora carta de despedida

El deportista reconocía desde cuidados paliativos que su vida en la Tierra «llega a su fin en breve» y agradecía a su familia todo el apoyo

El pasado 7 de octubre Gustavo Oliva, uno de los jugadores de pádel más populares de Cataluña, compartía en redes sociales una desgarradora carta de despedida después de tres años luchando contra un cáncer de colorrectal con metástasis en hígado, bazo, y numerosos ganglios. A sus 58 años reconocía desde cuidados paliativos que «mi vida en la Tierra llega a su fin en breve», y agradecía a su familia, sus seres queridos y todos aquellos que habían formado parte de su camino, lo afortunado que se sentía por haber tenido una existencia tan feliz y completa

El deportista ha muerto este lunes a mediodía horas después de que los médicos de paliativos del hospital Pere Virgili de Barcelona le sedaran, rodeado de su mujer y sus dos hijas, de 33 y 30 años. Su velatorio se abrirá este martes a las 12 en la Funeraria de Terrassa, y su funeral tendrá lugar el miércoles a las 11.00 horas en la Catedral del Sant Esperit de Terrassa, su ciudad natal y en la que residía junto a su mujer, Inma.

Hace apenas unos días, el histórico jugador de pádel concedió su última entrevista a La Vanguardia y, con una muestra de entereza absolutamente conmovedora, confesaba que su intención al compartir su diagnóstico era concienciar a la gente sobre la importancia de hacerse revisiones a tiempo, ya que si él lo hubiese hecho no se encontraría en dichas circunstancias. «Si mi mensaje sirve para salvar una sola vida, ya me doy por satisfecho», expresaba.

«El ver a mis dos hijas felices, el ver que las cosas les van bien, me ha ayudado a sentirme en paz y con una tranquilidad que ni yo me hubiera imaginado. Lo único que me entristece es que no llegaré a tiempo de ser abuelo. Cada día estoy más débil, llevo días despidiéndome de todos, así nos hemos ido haciendo a la idea» confesaba, asegurando que «no siento miedo en absoluto porque he tenido tiempo para prepararme, he tenido conciencia de todo, he hecho mil cosas junto con la familia».

En un ejercicio de valentía, Gustavo admitía que la situación en la que se encontraba «fue culpa mía», ya que cuando cumplió 50 años recibió el kit para hacerse la prueba del cribado de cáncer de colon, pero se dijo «ya lo haré. Y y no lo hice. Y tampoco lo hice a los 52. Hasta que un día fui corriendo con mi mujer a Urgencias y ya era tarde para la colonoscopia, la sonda no pasaba porque tenía dos tumores enormes y riesgo de obstrucción intestinal y metástasis en el bazo, el hígado, ganglios infectados... Ya no había nada que hacer».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas