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Alejandro Davidovich

Alejandro Davidovich, junto a su mujer Paloma AmatistaInstagram

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La infancia de Davidovich en un pueblo de Málaga: «Parezco guiri, pero soy español puro y duro»

El tenista recuerda sus inicios con el férreo interés de su padre por convertirse en profesional

Alejandro Davidovich Fokina conquistó el título más importante de su carrera el domingo 18 de octubre, tras vencer a Rafael Jódar en una emocionante final a tres sets en el Másters de Shanghái. El español de 27 años se recuperó de un decepcionante primer set para lograr una victoria en dos horas y 27 minutos, convirtiéndose así en un campeón del torneo por primera vez.

Jódar, que disputaba su primera final de un Masters 1000, parecía encaminado a alzarse con el título tras un inicio arrollador. Sin embargo, Davidovich Fokina demostró resiliencia y serenidad para darle la vuelta al partido, prolongando así su impresionante racha de actuaciones a lo largo del torneo.

A pesar de su apellido extranjero, Alejandro Davidovich-Fokina nació y creció en La Cala del Moral, una pequeña localidad del municipio del Rincón de la Victoria, a unos 10 kilómetros de Málaga. Sus padres, Eduard Mark Davidovich y Tatyana Fokina, como se puede deducir, son de origen ruso, pero él no duda –ni reniega– de sus orígenes españoles. «Soy español puro y duro y no me pienso cambiar», reconoció en una pasada entrevista para El Confidencial sobre la decisión de competir con España. Él mismo reconoce que su apariencia podría ser la de un tenista de cualquier otro país. «Parezco guiri, pero soy español», confesó en otra ocasión.

Su padre era boxeador y decidió que su hijo practicara tenis desde la tierna edad de tres años. «Estaba en Serramar llevando una pequeña escuela y fue cuando su padre me dejó al chiquitín y quería que me encargara personalmente de él. Yo en lo que pensaba más es que se tenía que divertir junto al resto de niños, pero (el progenitor, Mark Eduard Davidovich) decía que perdía el tiempo así. Lo tuvo siempre muy claro», explicó su primer entrenador al diario Sur.

«Era muy estricto en determinadas cosas. Estaba obsesionado en que uno de sus hijos fuera tenista. Se estudiaba los libros y me ponía a prueba. Apuntaba todos los ejercicios, las horas que echaba... No entendía el tenis como echar un rato. Quería que fuese profesional desde ese momento. Había grandes peleas, porque tenía mucho carácter, pero él era muy pequeño», añadió.

«Me criaron de una manera rusa. Estaba perdido y el psicólogo me ayudó mucho», llegó a manifestar el tenista, sobre la dureza con la que vivió su infancia. Todo ello, sumado a la separación de sus padres con tan solo 10 años hizo que necesitase ayuda psicológica que no solo le ayudó a afrontar esta complicada etapa de su vida, sino que le dio las herramientas para competir con soltura.

En el terreno personal, Alejandro Davidovich Fokina comparte su vida con Paloma Amatiste, con quien mantiene una relación desde hace años. Nacida en Roma y criada en Marbella, su pareja está vinculada al mundo de la moda, donde ha trabajado para firmas como Zara y Mango. En enero de 2024, el tenista le pidió matrimonio durante una romántica escapada a Roma, frente a la Fontana di Trevi. La pareja se dio el sí, quiero el 14 de junio de 2025 en la Costa del Sol. Desde entonces, Paloma se ha convertido en una de las personas fundamentales en la vida del deportista, a quien ha acompañado durante su carrera y en los momentos más exigentes del circuito profesional.

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