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Cinco héroes españoles que merecen ser recordados y quizá no conocías

La Historia de España está repleta de figuras excepcionales. Verdaderos influencers que con su compromiso y su lucha incansable en beneficio de su país determinaron el rumbo de los acontecimientos. Nombres como Blas de Lezo, Isabel la Católica, Juan Sebastián Elcano, María Pita, Gonzalo Fernández de Córdoba (El Gran Capitán) y una larga lista de etcéteras. Desde El Debate recopilamos las hazañas de cinco héroes españoles que quizá no conocías

Sarah Durwin

Madrid 17 oct. 2023 - 04:30

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Isabel Barreto fue la primera mujer almirante de la historia de la navegación. Su vida «contiene más incógnitas y equívocos que certezas», reza la entrada a su biografía en el Ministerio de Transporte y Movilidad. Aunque algunos han querido situar su nacimiento en Pontevedra, la mayoría de las fuentes históricas apuntan a que nació en Lima, en una familia acomodada de comerciantes. Todo apuntaba a que tendría una vida tranquila y cómoda, pero todo cambiaría en 1586 cuando contrajo matrimonio con Álvaro de Mendaña, descubridor de las islas Salomón, adelantado de las mismas y cuyo sueño era realizar un segundo viaje por el archipiélago que le permitiesen explotar las riquezas que allí se encontraban.
Como muchas de las mujeres que se aventuraron al Nuevo Mundo entre los siglos XVI y XVII, Isabel decidió acompañar a su esposo en este nuevo proyecto dedicando su dote a financiar el viaje con el que reunirían las cuatro naves y los 400 hombres y mujeres que les acompañarían en 1595 rumbo a las islas Salomón.
​La travesía no estuvo exenta de accidentes y tras tres meses en alta mar llegaron a la isla de Santa Cruz (actual Ndende). Poco después de desembarcar murió Álvaro de Mendaña, dejando por testamento a Isabel como adelantada de las islas y almirante de la expedición.

Durante muchos años la Terra Australis Incógnita (la Antártida) había permanecido como un territorio desconocido hasta que en 1603 el navegante español Gabriel de Castilla avistó aquella silueta montañosa y blanca perdida en las latitudes más meridionales que evocaba historias de fantasmas y tenebrosas leyendas. Ingresó muy joven a la profesión de armas lo que le llevó a participar en diversas expediciones en el continente americano en plena expansión española por el Nuevo Mundo y a bordo del San Francisco, realizaría un papel importante en el reconocimiento de parte del territorio de Chile. En 1603, su primo, el virrey de Perú, Luis de Velasco, le encomendaría la misión de proteger las costas de Chile contra los ataques de los corsarios, que por aquel entonces se encontraban infestados por piratas holandeses, sobre todo.
​Partiría desde Valparaíso al mando de tres navíos. Una fuerte tormenta le obligó a salir de su ruta empujándole al sur, más allá de la latitud que años atrás, en 1525, había alcanzado su compatriota Francisco de Hoces con
el San Lesmes.
​En documento histórico recogido en el Archivo de Simancas, y con copia en la biblioteca del almirantazgo holandés, Laurenz Claesz, componente de la tripulación de la nave de la Corona Española (Carlos V era rey de España desde 1516) cita textualmente, «se vislumbraron unas islas cubiertas de nieve, que por la situación geográfica (64 grados de latitud sur)…». De esta manera, el marino palentino y los doscientos hombres que componían la tripulación se convirtieron en los primeros avistadores de la Antártida.

La carrera militar de Alejandro Malaspina fue vertiginosa. En 1774 ingresa en la academia de guardiamarinas de Cádiz y desde entonces no faltarán méritos en su hoja de servicios que muestra su valerosa presencia en diversas campañas militares. Su primera misión sería a bordo de la fragata Santa Teresa para defender la ciudad de Melilla sitiada por una hueste marroquí. Tiempo más tarde, en 1780 participaría en el asedio a la plaza de Gibraltar. Durante el combate, los ingleses capturaron el navío San Julián a cuya tripulación pertenecía, pero con gran ingenio supo aprovechar la tempestad que azotaba la zona y recuperar el control de la nave.
​Sin embargo, su más célebre proeza fue la de protagonizar uno de los grandes viajes científicos de la era ilustrada. Junto a José de Bustamante y Guerra y financiado por Carlos IV, se embarcó en una nueva aventura que duró cinco años y en la que recorrió las costas de toda América desde Buenos Aires a Alaska, las Filipinas y Marianas, Vavao, Nueva Zelanda y Australia.
​No exento de problemas, regresaría a España el 21 de septiembre de 1794 habiendo generado un ingente patrimonio de conocimiento sobre historia natural, cartografía, etnografía, astronomía, hidrografía, medicina, así como datos sobre los aspectos políticos, económicos y sociales de estos territorios.

Mencía Calderón de Sanabria fue una de las muchas mujeres que acompañaron a sus esposos en las expediciones de Hernán Cortés y Pánfilo de Narváez. Al igual que doña Mariana (en la ilustración), Mencía desempeñó un papel importante en la conquista del Nuevo Mundo como primera adelantada. Ser «adelantado» era una dignidad recibida por parte del Rey que pasó de significar ser el jefe de una expedición militar a asumir la responsabilidad de representar al Rey en los territorios recién conquistados con funciones políticas, judiciales y militares.
​Después de que su marido, Juan de Sanabria, adelantado del Río de la Plata, falleciese inesperadamente; Mencía y su hijo adoptarían este título y llevaría a cabo la misión de fundar dos pueblos y dar estabilidad en la actual Paraguay, zona fronteriza con los portugueses. Sin embargo, se produjo una terrible tempestad que hizo que la expedición naufragara y perdiese la vida su hijo.
​Mencía quedaba sola en el nuevo mundo a cargo de la expedición y de las familias que viajaban con ella para fundar los dos pueblos. Pero valiente y decidida, a pesar de los contratiempos y las desdichas, consiguió recaudar más dinero para continuar con la expedición que terminó con la fundación del fuerte de San Francisco (actual Sao Francisco do Sul). La primera adelantada de América fue una mujer valiente y con gran sentido del honor que quiso cumplir la misión que le habían encomendado y contribuir a hacer más grande su tierra.

Biblioteca Nacional de España

Leonardo Torres Quevedo fue pionero en el desarrollo de las nuevas tecnologías. Su capacidad creativa se manifestó en ámbitos como la aeronáutica y el transporte, ya que patentó la binave, creó el sistema autorrígido para los dirigibles y desarrolló transbordadores y funiculares, entre ellos el Spanish Aerocar de las cataratas del Niágara (Canadá) que aún está en funcionamiento.
Nacido en Santa Cruz de Iguña, Cantabria en 1852 fue miembro de la Real Academia Española de la Lengua desde 1920, también fue elegido presidente de la Sociedad Matemática Española y nombrado miembro de la sección de Mecánica de la Academia de Ciencias de París. Maurice d'Ocagne, presidente de la academia francesa describiría al inventor español como «el más prodigioso inventor de sus tiempos».

Real Academia de la Historia

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