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Los vuelos históricos del siglo XX que «unieron España con sus antiguas provincias»

El Ejército del Aire presentó el programa para el Centenario de los Grandes Vuelos españoles recordando ocho gestas que realizaron entre 1926 y 1935. «Estas empresas exigieron una preparación minuciosa y un esfuerzo humano, técnico y logístico sin precedentes», advierten desde el Ejército. En este sentido, el centenario «ofrece la ocasión de honrar y reconocer el esfuerzo, sacrificio y espíritu pionero de aquellos aviadores». Desde El Debate recopilamos estos vuelos, estas ocho gestas que darían «para un magnífico guion de una película», según señaló el general José Luis Figuero Aguilar, jefe del Servicio Histórico del Ejercito del Aire y del Espacio, durante la presentación de los actos del centenario en el Museo del Aire y del Espacio, en la base aérea de Cuatro Vientos

Sarah Durwin

Madrid 01 oct. 2025 - 04:30

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El Plus Ultra

España se ha caracterizado siempre por un espíritu aventurero que empuja a realizar heroicas gestas de carácter expedicionario. Si en siglos anteriores conquistamos los mares, durante las primeras décadas del siglo XX habría una obsesión por el aire. Entre 1926 y 1935 la Aviación Militar española llevó a cabo proezas que han marcado la historia de la aeronáutica en España. Se denominaron «Grandes Vuelos» y consolidaron el prestigio y la madure técnica que favorecería la posterior creación del Ejército del Aire y Espacio.

Plus Ultra: el hidroavión que realizó el primer vuelo entre España y Argentina

Palos de la Frontera-Buenos Aires

Con el Plus Ultra se inauguró la década de los Grandes Vuelos y en 1926, Ramón Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan Manuel Durán y Pablo Rada tuvieron «el sueño de ser los primeros aviadores en llegar a Buenos Aires dando hora y prestigio a España», según declaró el propio comandante Franco. Y tras 10.135 kilómetros recorridos en siete etapas, el hidroavión Donier Wal amerizaba en aguas del Río de la Plata, en el puerto de Buenos Aires tras realizar la proeza de unir en un vuelo trasatlántico la ciudad de Palos de la Frontera (Huelva) con la capital argentina.

Escuadrilla Elcano

Meses después de aquella primera proeza, el 5 de abril de aquel mismo año partían de la base aérea de Cuatro Vientos tres modelos Breguet XIX biplaza bautizados con los nombres de los grandes descubridores de Filipinas: Magallanes, López de Legazpi y Elcano, que juntos protagonizaron otro viaje inolvidable en la historia de la aviación española. Este vuelo no solo tendría valor técnico, sino que también diplomático: se buscaba estrechar lazos simbólicos con territorios de ultramar y demostrar la capacidad de la aviación militar española.

En Cuatro Vientos y mapa con la ruta de vuelo. Foto: Archivo privado familia González Gallarza

Madrid-Manila

Al mando estarían Eduardo González-Gallarza, Joaquín Loriga y Rafael Martínez Estévez, la denominada Escuadrilla Elcano realizó en 17 etapas y tras 17.050 kilómetros Loriga y Gallarza –el avión de Martínez Estévez tuvo que realizar un aterrizaje forzoso en el desierto entre El Cairo y Bagdad y abandonar el raid– lograron aterrizar en Manila el 13 de mayo. Aquella hazaña no solo trazaba una ruta comercial, sino que traía el cariño de la madre España a su antigua provincia.

Miembros de la Escuadrilla Elcano en Heliópolis. Foto: Archivo privado de la familia González Gallarza

Patrulla Atlántida

El comandante Llorente Solá y los capitanes Martínez Merino y Rubio García estarían al mando de la denominada Patrulla Atlántida compuesta por otros nueve aviadores. Además de querer unir por aire a España con su colonia, el vuelo también tenía un carácter científico con el propósito de realizar un levantamiento fotográfico y cartográfico del territorio.

Melilla-Guinea

En diciembre de 1926 partieron desde Melilla, atravesaron varias etapas por la costa africana hasta alcanzar la Guinea española. Después de 15 días, haber recorrido un total de 6829 kilómetros y volado un total de 54 horas en nueve etapas, la Patrulla Atlántida llegaba a la antigua Santa Isabel de Fernando Poo, actual Malabo. Con este nuevo raid se mostraba «la proyección colonial española de la época, su capacidad de control y conexión entre territorios africanos y la habilidad en operar vuelos marítimos de largo aliento con aviones especiales tipo hidroavión», destaca el Ejército del Aire.

Recibimiento a la Patrulla Atlántida en el puerto de Konakri (Guinea). Foto: Biblioteca Virtual de Defensa

Vuelo 'Jesús del Gran Poder'

En marzo de 1929 despegaba desde la Base Aérea de Tablada (Sevilla) el avión Breguet XIX Jesús del Gran Poder para cruzar el Atlántico Sur, con destino a varios países de Sudamérica. Los pilotos encargados de realizar este viaje fueron Ignacio Jiménez y Francisco Iglesias.

Los capitanes Ignacio Jiménez y Francisco Iglesias, delante del 'Jesús del Gran Poder'

Sevilla-Iberoamérica

43 horas y 50 minutos después aterrizaban en el campo de aviación de Camassary a 50 km de Bahía (Brasil). Habían recorrido los primeros 6.530 kilómetros. Desde ahí, continuaron a Río de Janeiro, donde llegaron el 28 de marzo, el 2 de abril a Montevideo y dos días más tarde a Buenos Aires. «Finalizada su estancia en la capital de La Plata, emprenden el camino de vuela, cruzando Los Andes para llegar a Chile, sobrevolar –con aterrizajes intermedios– Perú, Ecuador, Panamá, Nicaragua, Guatemala y finalmente aterrizar en La Habana», recoge el Ejército del Aire y el Espacio.

El avión Breguet XIX Bidón TR «Jesús del Gran Poder»

Haya y Rodríguez

En 1929–1930, el teniente Carlos de Haya González y el capitán Cipriano Rodríguez establecieron importantes récords de velocidad con el Breguet XIX Gran Raid. Dos años más tarde, en la Navidad de 1931, con el mismo aeroplano realizaron un vuelo directo Sevilla–Bata (Guinea Española).

El capitán Haya en 1931 partiendo desde Tablada con destino a Bata

Sevilla-Guinea española

«Homenajeamos el entusiasmo de los pioneros de nuestra aviación por superar nuevos retos, algo que los aviadores llevamos en nuestro ADN», expresó el jefe del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire y del Espacio, José Luis Figuero Aguilar, en la presentación de los actos del centenario de los Grandes Vuelos de la Aviación española. Y así hicieron Haya y Rodríguez, quienes alcanzaron su objetivo tras cruzar el desierto del Sáhara, Níger, Nigeria y Camerún hasta llegar a Guinea. Habían recorrido 4.312 kilómetros en 27 horas y 11 minutos a una velocidad media de 158,08 km/h.

Fernando Rein Loring con su 'Comper Swift'

El 18 de marzo de 1933 el piloto civil Fernando Rein Loring, en una avioneta Comper Swift, despegaba de la Base Aérea de Getafe con destino Manila (Filipinas) a donde arribó tras recorrer 15.000 kilómetros y sobrevolar, con paradas intermedias, Túnez, Libia, Egipto, Arabia Saudí, Irak, Pakistán, India, Camboya, Vietnam, sur de China y Filipinas. Rein Loring realizaría el raid en doce etapas, empleando 82 horas y 40 minutos con una velocidad media de 182 km/h.

Fernando Rein Loring con su Comper Swift (1933)

España-Filipinas

Pero esta era la segunda vez que llevaba a la capital filipina. Un año atrás, acometió el primer vuelo de larga duración «sin contar con ningún tipo de ayuda, tanto oficial como particular», según advierte su entrada en el Diccionario de Biografías de la Real Academia de la Historia. Entonces tuvo un recibimiento «apoteósico», detalla la RAH. Sus dos viajes demostraron «las cualidades aeronáuticas de Rein Loring que podían calificarse de primer orden en el concierto de la aviación mundial, por su voluntad, pericia y competencia técnica de matemática precisión demostrada en el aire y por sus conocimientos de los problemas de la navegación aérea», sentencia la RAH.

El Comper «Swift», de F. Rein Loring y el mapa con el recorrido

Vuelo 'Cuatro Vientos'

También en 1933, los pilotos militares Mariano Barberán y Joaquín Collar despegaban desde la Base Aérea de Tablada con destino a La Habana en un avión Breguet XIX, Gran Raid, adaptado prácticamente en su totalidad para el vuelo. En la foto se puede ver cómo mecánicos, personal de tierra, soldados y oficiales observan con curiosidad el avión bautizado como Cuatro Vientos.

El «Cuatro Vientos» a su llegada a la sevillana base aérea de Tablada. Foto: Fototeca Municipal de Sevilla

Sevilla-Cuba

Su objetivo era superar el récord del mítico Charles Lindbergh, que en 1927 completó un vuelo sin escalas uniendo América y Europa a bordo del Spirit of St. Louis. Los pilotos españoles lograron aterrizar en Camagüey (Cuba) tras recorrer 7.895 kilómetros en 39 horas y 55 minutos. Esta nueva gesta constituyó un acontecimiento social de primera magnitud y los aviadores fueron agasajados en los círculos políticos, sociales y mercantiles de Cuba. Tras pasar unos días en la isla, el 20 de junio volverían a despegar de La Habana con rumbo a México. Sin embargo, desaparecieron sobre la vertical de Villahermosa (Tabasco). A día de hoy se desconoce su paradero y no se han recuperado los restos del avión.

Llegada a Camagüey, Cuba. Avión 'Cuatro Vientos'

Juan Ignacio Pombo y el avión 'Santander'

El último de los vuelos escogidos fue el realizado por el piloto civil Juan Ignacio Pombo el 12 de mayo de 1935. Según advirtió el propio Pombo en una entrevista en La Voz de Cantabria, él no quería batir ningún récord, sino «poner un lazo de unión y afectos entre el alma española y el espíritu de los países iberoamericanos». Así, desde Santander a bordo de una avioneta British Klemm, Eagle 2, bautizada como la Santander puso rumbo a México.

Ignacio Pombo comienza su viaje

Santander-México

En dicha entrevista también indicó que deseaba empezar en Santander porque, como montañés, quería que cuando sobrevolase las diferentes ciudades, «el pensamiento se remonte» y viaje hasta la ciudad de Cantabria. Así, tras cruzar España, saltar desde Sevilla al oeste del continente africano, Cabo Verde, Brasil y la Guayana Holandesa, aterrizó en México el 16 de septiembre tras recorrer una distancia de 15.970 kilómetros.

La avioneta 'British Klemm, Eagle 2' bautizada como la «Santander» y el mapa con las etapas del viaje de Ignacio Pombo

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