Madrid por la noche (1980), fotografiada por Paolo Monti

Así ha cambiado España en medio siglo: datos clave para entender su transformación

En solo cinco décadas, España ha transformado radicalmente su demografía, economía, educación y estilo de vida, revelando una sociedad muy distinta a la de 1975

En medio siglo, España ha cambiado los números que la definían en población, esperanza de vida, sectores laborales, hábitos de consumo y ocio. El repaso de algunas cifras nos introduce en la construcción de una sociedad muy diferente.

Hablemos primero de los ciudadanos. España ha pasado de una población cifrada en 35.471.888 personas a 49.315.949, según datos del INE del presente año. Si en 1975 había 165.039 extranjeros —26 de ellos eran rumanos—, su número ha crecido hasta los 7.050.174 actuales, que representan el 14,3 % de la población total. Entre las inmigraciones más numerosas destacan los colombianos, los venezolanos y los marroquíes.

Si hace dos años se celebraron 165.658 matrimonios, hace cincuenta años la cifra se elevaba a 271.347. Entonces, el 71,32 % de las novias tenía menos de 25 años, mientras que actualmente la media de edad está en 34 años.

Las españolas tenían una media de 2,8 hijos y eran la segunda población femenina más fecunda de la Europa occidental, superadas solo por las irlandesas. Actualmente, la tasa de fecundidad se sitúa alrededor de 1,2 hijos por mujer, aunque algunos informes la cifran ligeramente más alta, cerca de 1,4, lo que supone una leve subida desde el año pasado. Eso sí, España ha mejorado en esperanza de vida, pues, partiendo de 74,5 años para varones y 81,5 para mujeres, se ha alcanzado las cifras de 81,1 y 86,3, respectivamente.

Y si nos preguntamos dónde vivían los españoles, cabe recordar que, en 1975, se había terminado la construcción de 374.391 viviendas, de las que 196.466 (el 52,47 %) eran de protección oficial. En cambio, el año pasado —según los datos más recientes del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana— se iniciaron 136.187 viviendas en España y se terminaron solo 100.980, lo cual resulta significativo a la hora de entender muchos problemas actuales, con una población mucho mayor.

En 1975, el metro cuadrado de una vivienda nueva en Madrid costaba, más o menos dependiendo de los barrios, una media de 28.200 pesetas, y actualmente se cifra en 4.893 euros —814.126 pesetas de 2002—, alcanzando máximos históricos.

El 97 % de los niños nacidos en 1975 fueron bautizados, pero el proceso de pérdida de práctica religiosa ha hecho que, según cifras de hace dos años, haya caído al 47,5 %. Tendencia que también se advierte en el número de sacerdotes —de 24.379 a 15.285 actuales— y en el de religiosos/as —de 100.882 a 40.195—, aunque existen medio millón de laicos asociados.

¿En qué trabajaban los españoles el año de la proclamación de Juan Carlos I? El 21,7 % de la población activa se dedicaba a la agricultura, un 16 % al sector servicios y el resto mayoritario al sector secundario, que englobaba construcción, energía y fábricas, pues España era la décima potencia industrial del mundo. Actualmente, las cifras respectivas son 3,5 %, 72,5 % y 18,9 %, siendo la decimoquinta economía mundial por volumen de PIB.

Entonces, 3,7 millones de mujeres trabajaban fuera de casa o buscaban empleo, cifra que se ha elevado a los actuales 11.740.400. En cuanto a accidentes laborales, la mejora ha sido notable, pues en 1975 hubo 1.102.341 con 2.231 muertes, mientras que el año pasado se produjeron un total de 628.300, de los cuales 796 perdieron la vida.

El nivel de consumo doméstico también ha subido significativamente, pues se ha pasado de un ciudadano que generaba 250 kilos de basura al año a los 482 actuales; de 7,8 millones de teléfonos en servicio a 61,3 millones, tan solo de líneas móviles; de 2.000 ordenadores en toda España a 16 millones de hogares con, al menos, uno. Y no podemos olvidar el objeto de deseo de la clase media española: el automóvil, cuya cifra ha pasado de 4.806.833 turismos a 25 millones, casi uno por cada dos habitantes.

En cuanto al mundo educativo, se ha pasado de 7.560.713 alumnos en colegios e institutos a unos 8 millones, de los cuales, si antes el 55 % acudía a centros públicos, actualmente lo hace el 66,8 %. El 99,88 % de los niños estaban escolarizados, cifra que se ha elevado testimonialmente al 100 %. Si en 1975 había un alumno universitario por cada 79 habitantes, hoy lo hay por cada 26, y si entonces el 32 % del estudiantado universitario era femenino, las mujeres representan el 56 % cincuenta años después, superando ampliamente esta cifra en estudios relacionados con la educación, la sanidad y los servicios sociales.

Respecto al mundo del ocio, en 1975 la media de asistencia al cine era de siete veces al año, en alguna de las 5.076 salas que se repartían por todo el territorio nacional, y un 30 % de los espectadores elegía películas españolas. En la actualidad, la asistencia media anual a las salas de cine se queda este año en 0,9 veces por habitante. El número actual de salas es 760, efecto de la competencia que tiene la gran pantalla con la televisión de pago, sobre todo debido al precio de la butaca. La cuota de mercado del cine español se sitúa en el 15,20 %, lo que supone un cambio drástico. En ello han influido la imposibilidad de competir en medios económicos con las películas norteamericanas, los malos guiones y la politización del medio cinematográfico.

Curiosamente, se estimó que el número de plazas de toros había bajado en 1975 a 200 desde la posguerra, a pesar del empuje que la asistencia de turistas parecía darle. Hoy en día, se calcula en unas 1.700 —activas y portátiles—, de las cuales 643 están clasificadas dentro de las tres primeras categorías de plazas. En cuanto al número de museos, se ha pasado de 330 a 1.090, de los cuales 16 son estatales, 69 transferidos a las autonomías y otros tantos a la administración local, además de aquellos de gestión mixta o privada.