Karol Świerczewski
Karol Świerczewski, «general Walter»: el polaco al servicio de Moscú que combatió en la guerra civil española
Świerczewski nos dejará testimonio de su paso por España en su libro de memorias, En las batallas por la libertad de España
El nombre de Karol Świerczewski nos dice poco a los españoles, pero para los polacos representa uno de los casos claros de traición. Nacido en el entorno de una familia obrera de Varsovia, cuando esta zona pertenecía al Imperio ruso, será movilizado en las fuerzas armadas rusas en la Primera Guerra Mundial; caído el régimen, por su militancia en el Partido Socialdemócrata del Reino de Polonia y Lituania, se sumó a los bolcheviques, siguiendo la estela de su principal dirigente, Feliks Dzerzhinsky, fundador de la cheka en la Rusia bolchevique.
Karol Świerczewski participó en la Guerra Civil rusa contra los blancos, en calidad de comisario político, responsable político de la unidad que vigilaba al mando profesional y, en caso de duda, podía suprimirle y tomar el mando del destacamento armado. Se destacó contra los blancos rusos, los nacionalistas ucranianos y, finalmente, contra su propia patria, en 1920, cuando, a causa de la guerra polaco-bolchevique, invadieron la recién instaurada II República polaca.
Terminado el conflicto por el «milagro del Vístula», ingresó en la Academia Militar Frunze, donde se graduó como oficial de inteligencia, miembro de la GRU; fue cuando adoptó el pseudónimo de «Walter». Entre 1931 y 1936 fue instructor de lucha subversiva a militantes comunistas polacos, pero también a españoles.
En la guerra civil española será conocido como general Walter, al mando de la XIV.ª Brigada Internacional, aunque luego estuvo al mando de la División A y de la 35.ª, correspondiente al V Cuerpo del Ejército Popular, de carácter comunista. Świerczewski nos dejará testimonio de su paso por España en su libro de memorias, En las batallas por la libertad de España, y especialmente en la novela del estadounidense Ernest Hemingway, Por quién doblan las campanas.
Sin embargo, ya había realizado su labor de comisario, eliminando prisioneros de guerra capturados a los nacionales e incluso entre los propios voluntarios internacionales, si mostraban oposición a las directrices ideológicas comunistas.
De vuelta a la URSS, será profesor en la Academia Militar Frunze hasta la invasión alemana en 1941. Superviviente de las purgas contra el ejército llevadas a cabo por Stalin, la Segunda Guerra Mundial le dio la oportunidad de comandar de nuevo grandes unidades, pudiendo demostrar su ineptitud, provocada por su creciente dependencia del alcohol.
Desposeído del mando, será enviado a retaguardia, al mando de unidades de la reserva. Cuando parecía que ni la fidelidad a Stalin podía salvarle del anonimato, su perfil como traidor le dio una nueva oportunidad. En la URSS, Stalin decidió crear un Ejército Popular Polaco que hiciese sombra a las tropas polacas que luchaban en Italia bajo las órdenes del general Anders, antiguo interno de gulag, como gran parte de sus hombres.
El general al mando del 1.er Ejército Popular Polaco fue Zygmunt Berling, un antiguo coronel, superviviente de las matanzas de oficiales de Katyn, que se ofreció a comandar las nuevas unidades polacas, con soldados extraídos de los campos de prisioneros y oficiales soviéticos de etnia polaca.
En este proyecto es donde Karol Świerczewski participó como comandante adjunto, supervisando al titular. No obstante, su incapacidad militar y la fuerte represión hacia sus miembros, que se escondían atribuyéndole su adicción al alcohol, obligó a que fuese trasladado a labores de organización de nuevas unidades. A pesar de todo, le sería confiado el mando del 2.º Ejército Popular Polaco hasta el final del conflicto mundial.
Después de la Segunda Guerra Mundial, e instaurada la República Popular de Polonia, con la pérdida de sus territorios orientales en beneficio de la URSS y la entrega de las provincias germanas al este del río Oder, en el nuevo mundo comunista polaco se transformó en un colaboracionista de sus amos. A nivel político, fue miembro del Comité Central del Partido Obrero Polaco, y, en el plano militar, asumió el mando del III distrito, que englobaba a Poznan y su región.
Por su férreo estalinismo fue nombrado segundo viceministro de Defensa Nacional, cuando el ejército comunista polaco estaba inundado de oficiales soviéticos como el propio ministro de Defensa Nacional, el mariscal soviético Konstantin Rokossovski, por ser de etnia polaca.
Karol Świerczewski se mostró de una gran dureza al ser favorable a la represión de los miembros del Ejército Nacional, que habían protagonizado la resistencia armada contra los nazis invasores, pero se mostraban anticomunistas, siendo partidario de la aplicación de las penas de muerte que se ejercieron contra ellos.
En marzo de 1947 estuvo inspeccionando las tropas que debían protagonizar la operación «Vístula», mediante la cual se deportaría a las nuevas provincias del oeste a más de 50.000 lemkos, hutsules y boykos, acusados de ofrecer cobijo a destacamentos del UPA (Ejército Insurgente Ucraniano), rama armada de la Organización de Ucranianos Nacionalistas–sector Bandera, que mantenían una guerra de guerrillas contra los comunistas soviéticos y sus satélites.
En las montañas de Bieszczady fue emboscado por los miembros del UPA, muriendo junto a dos de sus acompañantes. Los comunistas construyeron después una imagen idílica, convirtiéndole en un héroe del nuevo régimen estalinista.