Vista de la aldea de Tosende, en el territorio de Couto Misto
Picotazos de historia
El Couto Misto, el territorio entre España y Portugal que fue independiente durante más de 700 años
El nombre indica un territorio delimitado, con un acuerdo conjunto, entre los dos reinos vecinos (Castilla y Portugal), permitiéndose una situación jurídica difusa y aparte
En el Val de Salas, al sur de la provincia de Orense, existió un territorio compuesto por tres aldeas (Rubiás, Santiago y Baltar o Meaus). Este estaba dentro del partido judicial de Ginzo de Limia, lindando al sur con el concejo portugués de Montealegre, del distrito de Vila Real, y tenía una extensión de 2.695 hectáreas en tiempos en que Madoz creó su célebre Diccionario geográfico-estadístico (1845-1850). Nos dice el diccionario que las aldeas contaban con unos doscientos vecinos, lo que se traduce en unas mil almas. El nombre de este territorio era Couto Misto o Coto Mixto.
Pues bien, este pequeño territorio, a caballo entre Galicia y Portugal, fue independiente durante la friolera de más de setecientos años.
El origen de esta anomalía o rareza –pero tampoco inusual, ya que tenemos el cercano ejemplo de Andorra– se remonta a la misma creación del reino de Portugal (1139). La primera mención la encontramos en las Inquirições Gerais (1258) del rey Alfonso III. El rey encargó que se llevaran a cabo unos censos agrarios y administrativos con el fin de determinar con exactitud el patrimonio y las rentas de la Corona. El compendio censitario menciona al Couto Misto integrándolo en el concejo y jurisdicción del castillo A Picoña. Más adelante, esta jurisdicción pertenecería al ducado de Braganza.
Castillo A Picoña, en el Libro de las fortalezas
No hay certeza alguna, pero se cree que el nombre –Couto Misto o Coto Mixto– proviene de coto, con el significado de amojonamiento de delimitación, y mixto: no solo en su forma de elemento formado por varios más, también en la acepción legal que proviene del derecho romano y que encontramos en el Digesto cuando se habla del «mero y mixto imperio». Así, el nombre indica un territorio delimitado, con un acuerdo conjunto, entre los dos reinos vecinos (Castilla y Portugal), permitiéndose una situación jurídica difusa y aparte, por no estar clara la verdadera naturaleza del mismo.
Couto Misto quedó como un territorio independiente entre ambos reinos, pero cuya vigilancia quedaba dentro de la jurisdicción del señor de la zona: por parte portuguesa, el duque de Braganza; y, por parte española, el conde de Monterrey.
Esta situación excepcional dio lugar a su propia forma de gobierno. Los vecinos –cabezas de familia– se reunían en la anteiglesia de la aldea de Santiago, donde elegían a un juez que ejercería funciones de alcalde general durante tres años. El juez, a su vez, nombraría a tres representantes –uno por cada aldea– denominados homes de acordo, y cada uno de ellos designaría a dos ayudantes, a los que se les conocería como homes bos. Pero la indefinición siempre da lugar a conflictos.
Detalle del Mapa Topográfico de la Corte de Montealegre (1836) , firmado por Fidencio Bourman, donde se puede observar el Couto Misto
En el siglo XVI, el duque de Braganza –Jaime de Braganza y Viseu, un individuo bastante levantisco que ordenó el asesinato de su esposa (hija del duque de Medina Sidonia)– presionó a los vecinos de las tres aldeas para que aceptasen cargas y deberes que les hubieran puesto bajo el señorío jurisdiccional de Braganza. Los vecinos de Couto Mixto buscaron la protección, como contrapeso, del conde de Monterrey, Alonso de Zúñiga y Acevedo Fonseca, para la defensa de sus libertades.
La tensión aumentó hasta que en 1518 tuvieron lugar los Autos de la Disputa, que fijarían la situación jurídica, fiscal, libertades y exenciones del territorio. Todo ello se desarrollaría por común acuerdo desde la fecha del 17 de noviembre de ese año hasta mediados del siglo XVIII. El acuerdo firmado se llamó Resolución de Tourém.
Tras la firma del documento, la zona en litigio —las tres aldeas y su alfoz— pasa a denominarse territorio mixto, otorgándole un estatus de independencia, de facto, de los reinos de España y Portugal.
Los documentos originales se conservan en los archivos españoles y portugueses, pero los que guardaban los habitantes de Couto se perdieron. Estos estaban guardados en un arca, protegida por una cerradura que necesitaba tres llaves distintas para abrirse, cada una custodiada por los homes de acordo. Durante la Guerra de la Independencia, los franceses destruyeron la documentación.
Como les decía, en toda la documentación posterior a la Resolución de Tourém, a los habitantes se les llamará, indistintamente, portugueses o españoles, y se hace constar que la defensa de las libertades del territorio será obligación conjunta de Monterrey y Braganza, pero que no por ello se tendrá obligación solariega o de otro tipo.
Tendrán prohibido, ambos reinos y señores, reclutar tropas, hacer levas y entrenar milicias entre la gente de Coutos. Las tierras y campos comunales de cada aldea serán agregadas al común del territorio para el aprovechamiento general de todos sus habitantes.
Ninguna de las dos coronas podrá imponer impuestos a las gentes de Couto, se tendrá libertad de cultivos y de comercio, quedando prohibida la imposición de arancel alguno a los productos del territorio. También contaban con el privilegio de santuario o asilo para los huidos o prófugos de la justicia.
Mapa de Couto Misto de 1863
Esta situación excepcional dio lugar a un verdadero paraíso del contrabando, en especial en relación con el cultivo, manipulación y venta del tabaco. Lo que no fue bueno, ya que ambos gobiernos decidieron hacer algo contra las actividades de este territorio, que estaban dañando ambos fiscos.
El 29 de septiembre de 1864, España y Portugal firmaron el Tratado de Lisboa, por el que se daba fin a la existencia de Couto Misto. Las tres aldeas se quedarían en el lado español, mientras que las parroquias de Vilarelho da Raia, Soutelinho da Raia y Lama de Arcos quedarían en el portugués. Estas tres parroquias se encontraban sobre la misma línea fronteriza y se levantaron para facilitar el contrabando.
En el año 2004, el Parlamento español aprobó una proposición no de ley por la cual se reconocía a este territorio como enclave histórico-cultural.