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Desembarco de Normandía

Las claves del desembarco de Normandía: cómo los Aliados lograron engañar a Hitler en 1944

Cómo la inteligencia, la logística y la supremacía aérea aseguraron la victoria aliada en Normandía

«Nos costó 4 años de intensos esfuerzos y experimentos y una ayuda material impresionante por parte de Estados Unidos aportar ese equipo en cantidad adecuada para el desembarco en Normandía», escribió Winston Churchill.

El planeamiento aliado suponía un reto logístico y táctico con unas posibilidades de éxito bastante reducidas. El oeste de Francia estaba defendido por 58 divisiones alemanas, repartidas por las múltiples fortalezas costeras, a lo que había que sumar las minas submarinas y defensas físicas dispuestas en las principales playas de la zona. Y es que el ataque masivo con una fuerza aeronaval parecía demasiado arriesgado. Ahora bien, ¿qué elementos dieron la victoria a los Aliados en Normandía?

La inteligencia alemana sabía que al otro lado del Canal de la Mancha se planeaba una gran acción militar en el norte de Francia, de hecho, Hitler tenía el convencimiento de que el desembarco se produciría en Calais y ordenó reforzar la región. Los nazis construyeron gran cantidad de búnkeres artillados y defensas a lo largo de las playas, siendo el último refuerzo de lo que se conoció como la «muralla del Atlántico».

Por su lado, los aliados habían apostado todo al éxito de la Operación Overlord. Carecían de un plan alternativo. «El fracaso del Día D habría dejado a los aliados con únicamente tropas combatiendo en Italia», afirmó Luis Eugenio Togores, catedrático de Historia Contemporánea y director del Instituto CEU de Estudios Históricos.

La fotografía titulada «En las fauces de la muerte» muestra a tropas estadounidenses de la Compañía E del 16.º Regimiento de Infantería , parte de la 1.ª División de Infantería de EE. UU.NARA

El historiador explicó que las consecuencias del desembarco de Normandía trascienden la victoria aliada frente al nazismo, ya que «el fracaso del Día D habría entregado Europa a las tropas de Stalin. El Ejército Rojo ya había vencido a la Wehrmacht. Los aliados lograron liberar Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Austria y parte de Alemania de la ocupación del III Reich. Si en Normandía hubiesen sido derrotados el Telón de Acero seguramente habría dejado detrás de sus muros a buena parte de Europa Occidental».

Inteligencia, recursos y superioridad aérea

De esto eran conscientes los aliados occidentales, por ello articularon una operación conjunta basada en la combinación de fuerzas terrestres, aéreas y navales desde múltiples frentes y de manera coordinada. El 6 de junio de 1944, a primera hora de la mañana, comenzó el gran desembarco en las cinco playas de la costa normanda con nombre en clave: Utah y Omaha fueron asaltadas por los estadounidenses; Sword y Gold, objetivo de los británicos; y la playa Juno, lugar de desembarco de los canadienses.

A bordo de unas 7.000 embarcaciones, más de 132.000 militares pisaron esas playas aquel día, entre ellos el padre del papa León XIV. Un poco antes, las tropas aerotransportadas atravesaron las defensas antiaéreas de la costa y unos 23.000 paracaidistas pertenecientes a los ejércitos de Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá se lanzaron sobre la retaguardia enemiga. Una supremacía aérea sin la que «los aliados no habrían tenido posibilidades siquiera de consolidarse en tierra», apunta el historiador británico Sir Basil Liddell Hart.

El despliegue en Omaha Beach: tropas y equipo de la 2.ª División de Infantería de EE. UU. avanzando tierra adentro hacia Saint-Laurent-sur-Mer el día D+1, 7 de junio de 1944

En tierra, la lucha fue encarnizada, las fuertes defensas alemanas repelieron con cierta facilidad las primeras oleadas, pero «las divisiones panzer que llegaron primero para tapar agujeros fueron diezmadas antes, privando a los alemanes del arma móvil que necesitaban para combatir en terreno abierto». Solo una división Panzer consiguió contraatacar el mismo Día D, «si las tres divisiones (de un total de diez) que estaban en la zona del desembarco al cuarto día hubiesen estado a mano y listas para intervenir, las posiciones aliadas habrían podido ser desalojadas antes de que se unieran», detalla el historiador británico.

Otro factor que garantizó la consolidación del desembarco fue el sistema logístico que permitió el desembarco de toneladas de material y tropas durante meses. Los aliados diseñaron dos puertos artificiales llamados Mulberry, formados por diques de hormigón que se transportaron flotando desde Inglaterra, y varios muelles flotantes que conectaban los buques con las playas.

Todos estos elementos, sumados a la toma de Roma dos días antes del desembarco, y al imparable avance soviético en el este, favorecieron el éxito, casi inesperado, del desembarco de Normandía. Por supuesto, la victoria principal la consiguieron los miles de militares que participaron y los más de 4.400 que fallecieron en las playas el 6 de junio, que hay que sumar a los cerca de 70.000 soldados aliados que murieron a lo largo de la campaña en Normandía.