CrónicaMarta Torres-RuizCorresponsal en Nueva York

España y la independencia de EE. UU.: el papel del malagueño Bernardo de Gálvez y el legado histórico español

La ofensiva del español Bernardo de Gálvez desde Luisiana obligó a Gran Bretaña a dividir su ejército en plena guerra

Por España y por el rey, Gálvez en America, donde se muestra al militar español Bernardo de Gálvez durante la Batalla de PensacolaAugusto Ferrer-Dalmau

La independencia de Estados Unidos suele interpretarse como el resultado del enfrentamiento entre las 13 colonias y el Imperio británico. Sin embargo, un análisis más amplio del conflicto, en clave atlántica y geopolítica, revela la implicación decisiva de otras potencias europeas. Entre ellas, España desempeñó una función estratégica de gran relevancia, especialmente a través de la figura de Bernardo de Gálvez, gobernador de Luisiana, que fue clave en el frente sur de la guerra.

La independencia estadounidense fue una guerra colonial. Pero, también parte de una confrontación global entre imperios. Tras la Guerra de los Siete Años, el equilibrio de poder en el Atlántico quedó profundamente alterado, y la Monarquía Hispánica consideró la Guerra de Independencia estadounidense una oportunidad para debilitar Gran Bretaña y recuperar influencia estratégica en América.

En ese contexto, la Luisiana española —con centro en Nueva Orleans— se convirtió en un espacio geopolítico esencial. Desde allí se controlaban rutas fluviales como el Misisipi, fundamentales para el movimiento de suministros, comercio y proyección militar en el interior del continente.

Bernardo de Gálvez nació en Macharaviaya (Málaga). Desarrolló una carrera militar que lo llevó a distintos escenarios antes de ser gobernador de Luisiana cuando era española. Entonces, desempeñó una función clave en la estrategia española en América del Norte. Tras la guerra, fue nombrado virrey de Nueva España en 1785, aunque falleció poco después en 1786.

Su figura se ha reconocido en los últimos años, considerado uno de los principales aliados extranjeros de la Guerra de la Independencia estadounidense. En 2014, se le concedió la ciudadanía honorífica y se colocó su retrato en el Capitolio de Washington.

Este reconocimiento subrayó el papel decisivo de Bernardo de Gálvez en la campaña militar española contra el Imperio británico, especialmente en el frente del Golfo de México, donde sus operaciones contribuyeron a aliviar la presión sobre las fuerzas insurgentes estadounidenses.

Ese mismo año, el 9 de diciembre, su retrato fue instalado en el Capitolio de Estados Unidos en una ceremonia celebrada en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. El acto cumplió así de forma simbólica una resolución aprobada en 1783 por el entonces Congreso Continental, que ya había manifestado su intención de reconocer a España y Gálvez su ayuda contra los británicos. Las ceremonias cerraron así un ciclo histórico de más de dos siglos, en el que se reconoció de forma oficial la ayuda de España y Bernardo de Gálvez en la fundación de Estados Unidos.

Bernardo de Gálvez fue nombrado gobernador en 1777. Gálvez entendió la importancia estratégica del valle del Misisipi como vía de presión indirecta sobre las posiciones británicas. La convergencia de intereses frente a Gran Bretaña dio lugar a una cooperación de facto, aunque en un principio no hubo una alianza formal con las colonias rebeldes.

A partir de 1779, con la entrada oficial de España en la guerra, Gálvez lideró una campaña militar en el Golfo de México y el sur de Norteamérica que influyó de forma significativa en el desarrollo del conflicto. Sus operaciones obligaron a los británicos a dispersar recursos en un frente secundario, debilitando su capacidad en el teatro principal.

Entre sus victorias más relevantes destacan la toma de Baton Rouge, Natchez y Mobile, culminando con el asedio y captura de Pensacola en 1781. Esta última operación consolidó el control español sobre Florida occidental y supuso un golpe estratégico para la presencia británica en la región.

El legado español en Estados Unidos

Durante más de tres siglos, gran parte de lo que es hoy en día Estados Unidos formó parte del Imperio español, lo que dejó una huella e influencia que todavía se percibe en la geografía, la cultura y la economía del país.Esta presencia se refleja claramente en la toponimia —con estados y ciudades como Florida, California, Colorado, Los Ángeles o San Antonio—, así como en la arquitectura colonial del suroeste y en las redes de misiones que estructuraron la ocupación del territorio. En el caso de la antigua Luisiana española, vinculada al actual estado de Louisiana, su sistema fluvial convirtió el Misisipi en un eje económico y estratégico de primer orden para el comercio y la logística del periodo colonial.

Fundación y asentamientos

España exploró y cartografió vastas extensiones del continente. En 1565, los españoles fundaron San Agustín (Florida), el primer asentamiento europeo en Estados Unidos; allí se conservan los documentos escritos europeos más antiguos que perduran en el país.

Muchas ciudades importantes de Florida, Texas, Nuevo México y California fueron fundadas por españoles. Lugares como San Antonio, El Paso, Santa Fe, San Diego, Los Ángeles y San Francisco reflejan este legado.

Los emblemáticos muros encalados, los tejados de teja roja y las torres ornamentadas de las misiones españolas se consideran elementos destacados en todo el suroeste del país.

Las tradiciones de la vida del vaquero estadounidense —los rodeos, marcar el ganado, el uso del lazo, las cocinas móviles equipadas en las carretas del Oeste (chuckwagon) o las técnicas de ganadería— son españolas y adaptadas por los vaqueros mexicanos.

El origen español del dólar estadounidense

Durante el período colonial y la guerra, una de las monedas más utilizadas en América del Norte fue el real de a ocho español, conocido en inglés como Spanish silver dollar. Su circulación fue tan amplia que se convirtió en la base del sistema monetario de Estados Unidos. El primer sistema monetario oficial estadounidense tomó como referencia directa esta moneda. El símbolo del dólar ($) tiene su origen en la abreviatura asociada al peso español.