Historias de La CoruñaFrancisco Vázquez

La Coruña y la independencia de Estados Unidos

A través de su puerto y de la iniciativa y colaboración de un consignatario coruñés, La Coruña prestó unos servicios clave a la causa de los insurrectos americanos

La Marcha de Gálvez (2018)Augusto Ferrer-Dalmau

Hoy se conmemora el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, proclamada en la ciudad de Filadelfia el 4 de julio de 1776 y que fue obtenida con el triunfo sobre Gran Bretaña logrado por los colonos insurrectos después de una larga y muy cruenta guerra iniciada en 1775 y terminada en 1783. Con la firma del Tratado de París, la Corona británica reconocía la soberanía de las Trece Colonias rebeldes.

En aquella contienda España jugó un papel decisivo en favor de la causa de los revolucionarios americanos, reconocida y ensalzada por el propio presidente Donald Trump, que en varios de sus discursos pronunciados en actos conmemorativos de tan importante efeméride ha puesto en valor la inestimable ayuda española, las más de las veces personificada en la figura de Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana española, que derrotó a los ingleses en la decisiva batalla de Pensacola y aseguró para los ejércitos rebeldes de George Washington el control del río Misisipi y de sus rutas de suministros y comunicaciones militares.

Por España y por el rey, Gálvez en America, donde se muestra al militar español Bernardo de Gálvez durante la Batalla de PensacolaAugusto Ferrer-Dalmau

Paradójicamente, el actual Gobierno español no ha sabido (o no ha querido) rentabilizar política y diplomáticamente esta brillante y, sobre todo, inteligente página de nuestra historia, en la que estratégicamente inferimos un decisivo golpe a los intereses de Gran Bretaña, por aquel entonces y casi siempre nuestro peor enemigo.

Tan solo unas exposiciones y algunas conferencias, por cierto magníficas, organizadas por nuestras Fuerzas Armadas, han servido de tribuna para dar a conocer la contribución española a la causa de la independencia americana, determinante en el resultado de la guerra, no solo por nuestra intervención bélica, sino principalmente por el abastecimiento y suministro tanto de armas como de intendencia que España prestó durante todo el conflicto al ejército de las colonias sublevadas.

Y en este último extremo, a través de su puerto y de la iniciativa y colaboración de un consignatario coruñés, La Coruña prestó unos servicios clave a la causa de los insurrectos americanos.

La poderosa Armada británica montó un bloqueo de las costas y puertos de sus colonias americanas, a la vez que establecía un control de vigilancia en las rutas comerciales que desde Europa se dirigían a los puertos del norte de América.

Paralelamente, tanto sus servicios consulares como sus redes de espionaje indagaban en los registros de mercancías de los buques con destino a la América española para impedir el envío de armas o de equipamientos militares con destino a los rebeldes.

Para romper ese bloqueo, los revolucionarios americanos buscaron puertos estratégicos que les sirvieran de centros logísticos para el envío de armas y avituallamientos. Con esa finalidad, el considerado fundador de la Marina estadounidense, John Paul Jones, comandando su barco Alliance, realizó una escala técnica en el puerto de La Coruña el 16 de enero de 1780 y, valorando su situación estratégica, los servicios de los que disponía y su condición de puerto de partida de las principales rutas comerciales que unían a España con sus virreinatos americanos, eligió La Coruña como la principal base naval en su lucha contra el tráfico marítimo británico y también como puerto de apoyo para las acciones corsarias que tan buenos resultados les estaban dando a los insurrectos.

John Paul Jones y la Batalla de Flamborough Head durante la Revolución Americana

Al año siguiente, el 24 de septiembre de 1781, el comodoro Gillion, capitaneando el buque South Carolina, recaló en La Coruña y refrendó la decisión de John Paul Jones, impresionado también por el valor estratégico del puerto de La Coruña.

Pero quien realmente jugó un papel primordial en esta historia tan desconocida fue un joven consignatario y comerciante coruñés llamado Juan Martínez Cardeza, el héroe de nuestro relato y, sobre todo, el gran cómplice y aliado de la causa de la independencia de los Estados Unidos de América.

Juan Martínez Cardeza nació en La Coruña el 1 de octubre de 1763 y fue bautizado en la iglesia de Santa María de Oza, recibiendo, como era costumbre en aquella época, los nombres de Juan José Baltasar de Todos los Santos. En septiembre de 1783 se casó con Rosa Ferreyro, natural de Oza de los Ríos, de la que enviudó a los pocos años.

De profesión agente comercial, siendo muy joven entró a trabajar en la firma de exportación e importación del francés afincado en La Coruña Juan Francisco Barrié d’Abadie, antepasado del financiero Pedro Barrié de la Maza, conde de Fenosa, presidente que fue del desaparecido Banco Pastor.

Tumba de Juan Martínez Cardeza y su hijo James en el cementerio de la Iglesia Episcopal de San Pedro, en Filadelfia

Desde su condición de consignatario, Martínez Cardeza desarrolló un papel logístico clave como intermediario en el envío de suministros desde La Coruña para abastecer las necesidades militares y de avituallamiento diverso del ejército americano.

Sus cargos en el Consulado del Mar le permitían acceder al registro oficial de las mercancías y de las cargas de los mercantes con destino a América, falseando su contenido y engañando así a los espías británicos, ocultando el envío de armas y de equipamientos militares.

Estableció una estrecha colaboración con la casa comercial vasca Diego de Gardoqui, colaboradora también de los colonos sublevados y que tenía una gran red de centros de distribución y de agentes comerciales en los puertos españoles del Caribe, principalmente en La Habana y Nueva Orleans.

Desde estos dos puertos, con la ayuda del gobernador de Luisiana, el célebre Bernardo Gálvez, las mercancías bélicas se le entregaban al agente comercial de los rebeldes americanos, un irlandés llamado Oliver Pollock, el cual, a través del río Misisipi, las hacía llegar al Ejército continental de Washington.

Los envíos de Martínez Cardeza fueron determinantes para la victoria americana. Se estima que mandó gran parte de los 10.000 mosquetes del modelo 1752/57 que adquirió en las fábricas reales de Plasencia o Eugui. Hay constancia del envío en la nave Victoria de un flete de armas etiquetadas como «mercancía general» y también como «pertrechos de la Corona», en los que llegaron a salir del puerto de La Coruña 2.000 fusiles y 30.000 libras de pólvora, así como un cargamento de balas de plomo.

Batalla de Lexington

A los envíos de armamento de Martínez Cardeza hay que añadir el suministro de uniformes de lana y de mantas, claves para que los soldados rebeldes soportaran las duras campañas invernales del norte de América.

Terminada la guerra, Juan Martínez Cardeza se instaló en Filadelfia, donde falleció el 3 de julio de 1832. Pero su etapa americana, con el imperio económico que allí fundó y la importante trayectoria social y filantrópica de sus descendientes, es otra historia, tanto o más interesante que la de su contribución y la de La Coruña a la independencia de los Estados Unidos de América, que hoy conmemoramos. De ello hablaremos otro día.

Lo cierto es que no hay acontecimiento histórico o personaje relevante que, de una forma u otra, no guarde relación con La Coruña.

  • Francisco Vázquez es Embajador del Ejército de Tierra.