La frontera entre Serbia y Rumanía a lo largo del Danubio ha sido uno de los escenarios más calientes durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Las aguas serenas del Danubio han dejado hoy a tras las tensiones de la guerra contra el nazismo y la guerra de bloques. Sin embargo, bajo sus aguas se conservan los testimonios de su pasado bélico. La sequía que está padeciendo gran parte del continente europeo este verano ha provocado un importante descenso de las aguas del Danubio que, además de provocar problemas de suministro eléctrico, ha sacado a la luz numerosos tesoros históricos. Las reliquias históricas que han salido a la luz van desde los restos del puente romano de Trajano, el más grande construido durante la Roma imperial, hasta restos de mamuts y otros animales prehistóricos. Sin embargo, lo que más ha llamado la atención es la aparición de restos relacionados con la Segunda Guerra Mundial y, en particular, varios buques de guerra alemanes, así como varios vehículos de combate. Según recoge el diario The Guardian, numerosos cascos de barcos nazis han amarecido encallados en bancos de arena que ha emergido del Danubio en la frontera entre Serbia y Rumanía. Algunos de dichos barcos, añade, incluso podrían almacenar armamento de la Segunda Guerra Mundial. Los barcos, apunta el diario británico formaban parte de la flota del Mar Negro del Reich alemán, y las tropas nazis los habrían hundido deliberadamente cuando la derrota alemana se hizo inevitable para evitar que se hicieran con ellos los aliados. Se explica en el artículo del Guardian que hay identificados hasta 200 buques sumergidos en el Danubio. No todos han emergido estos días por el descenso del nivel del río, pero sí gran cantidad de ellos. Se señala también que, en pasadas sequías, el gobierno serbio retiró algunos de los barcos, pero la mayoría hubo de dejarlos en el lecho del río por la complejidad técnica de la operación y su peligrosidad, por la existencia de cargas explosivas inestables en sus bodegas. Además de los buques de guerra, han aparecido otros objetos relacionados con la contienda mundial, como una motocicleta militar alemana, que se localizó a la altura de Budapest, o una bomba británica sin explotar de 700 kilos en Eslovaquia, señala el diario británico. Para extraerla hubo que retirar también la porción de arena del lecho del río en que se encontraba depositada, para evitar una explosión espontánea al moverla. Para su explosión controlada los artificieros excavaron un pozo de 5 metros.