Catedral de Tuy

A Volta da Moura: la batalla que definió el destino de Tuy en la Guerra Civil española

La escasa información existente convierte éste en uno de los enfrentamientos más desconocidos de los primeros días de la Guerra Civil en Galicia, aunque decisivo para el futuro de la zona en sus años venideros

Tradicionalmente, la historiografía nacional centrada en el desarrollo histórico de la Guerra Civil española refiere Galicia como uno de los primeros territorios controlados por el bando nacional. A partir aquí, las referencias a ella destacan su relevancia bien por ser tierra natal del Caudillo, bien por actuar como zona de intendencia y aprovisionamiento a lo largo de la guerra.

No obstante, en este territorio también existen pequeños focos de resistencia republicana, obrera o izquierdista entre sus habitantes, que también representan una significativa –si bien, corta– oposición a la entrada del franquismo. Uno de los ejemplos más destacados que encontramos es Tuy, antigua capital de la ya desaparecida provincia tudense y ciudad episcopal. Su resistencia hace de ella el último reducto republicano en Galicia, que se mantiene como tal hasta el 26 de julio de 1936.

Gran tendencia obrera

Recordada por la actual memoria democrática como un valiente episodio de «resistencia civil contra el fascismo franquista», la realidad esconde unos antecedentes de marcada violencia política y persecución religiosa. El obispo de Tuy, Antonio García García, describe estas circunstancias al nuncio Tedeschini diciendo que «esta diócesis no ha sido de las más atribuladas», aunque justo a continuación indica un intento de asalto al Seminario por parte del ayuntamiento de la ciudad.

Así, el 18 de julio se inicia el alzamiento en Melilla, y dos días más tarde ya encontramos los primeros indicios de su presencia en Galicia. En ese momento, el área de Vigo estaba dominada por la presencia de movimientos izquierdistas representados por el PSOE, Izquierda Republicana y el Partido Galleguista. Esto señala su gran tendencia obrera y sindical, que se confirma con la creación de un Comité de Defensa de la República, al más puro estilo marxista.

Se trata de un bando republicano a pequeña escala

En Tuy, éste está compuesto por el alcalde Guillermo Vicente de Santiago; el presidente del Frente Popular, Hermenegildo Losada; y el representante de la CNT Gumersindo Rodríguez, junto a otras figuras relevantes de corte republicano-socialista. Ellos son los que coordinan el atrincheramiento de la ciudad y los preparativos para un posible enfrentamiento. Este parece cada vez más próximo, teniendo en cuenta el avance de las tropas nacionales entre los días 20 a 23, para cuando la zona metropolitana viguesa está prácticamente ya bajo su control.

El edificio del Seminario es elegido centro de mando para estructurar los actos de resistencia en la ciudad. Al mismo tiempo se utiliza como lugar de abastecimiento de alimentos, arsenal armamentístico y cuartel para las milicias populares, compuestas por vecinos tudenses organizados espontáneamente. Se trata de un bando republicano a pequeña escala, donde un centenar de milicianos – junto a obreros y campesinos locales – trabajan en la construcción de barricadas y trincheras en puntos específicos.

El último reducto republicano

La Guardia Civil es desarmada y obligada a recluirse en su casa-cuartel, que se mantiene bajo estrecha vigilancia. La primera línea de resistencia se coloca en la carretera entre Gándara y Guillarei, mientras que la segunda se ubica en la actual Alameda de Tuy. En estos espacios se posicionan tres grandes columnas armadas, a las que se incorporan también carabineros, marineros y reclutas.

La llegada nacional tiene lugar el 25 de julio, con un primer intento de vencer a los republicanos que resulta infructuoso. La jornada se salda con la muerte de siete efectivos y treinta heridos, mientras que los tudenses apenas cuentan con dos fallecidos y dos heridos. Así, los franquistas se ven obligados a solicitar refuerzos para vencer este inesperado foco de resistencia, que se contabilizan en unos seiscientos hombres.

A Volta da Moura es sometida a asedio durante treinta y seis horas

Con un segundo ataque al día siguiente, en el que Tuy es bombardeado y sometido a fuego de artillería, la ciudad acaba cayendo. El último reducto republicano, la zona conocida como A Volta da Moura –un enclave estratégico ubicado en la carretera que conecta a los tudenses con Salceda de Caselas y O Porriño– es sometida a asedio durante treinta y seis horas, momento en el que finalmente los milicianos son derrotados.

Ya bajo control toda Galicia, el destino de Tuy queda en manos del franquismo y gobernado por una Comisión Gestora de nueva creación, compuesta principalmente por miembros de Falange y afines al bando nacional. Hoy en día existe, en este espacio, una placa conmemorativa por los caídos - republicanos - en el enfrentamiento, que sigue siendo uno de los más desconocidos, aunque importantes, del desarrollo de la Guerra Civil en territorio gallego.