Holodomor 1933
Picotazos de Historia
Stalin planeó la erradicación de los campesinos ricos y desató el genocidio por hambre en Ucrania
Dekulakización buscaba la eliminación de una supuesta clase campesina burguesa, lo que se tradujo en una gran hambruna
Michael Mann (1943) es un sociólogo, centrado en la sociología histórica, con una brillante trayectoria académica reconocida por diferentes universidades y centros académicos, como es el caso de: las universidades de Oxford, Cambridge, Essex, California (UCLA) y la Escuela de Economía de Londres (LSE).
El doctor Mann definió el estado como «un conjunto diferenciado de instituciones y personal que encarnan la centralidad, en el sentido de que las relaciones políticas irradian desde y hacia un centro, para abarcar un área territorialmente delimitada sobre la que ejerce un grado de elaboración de normas autoritarias, respaldadas por alguna fuerza física organizada».
Durante la década de los setenta, Mann, para definir «un tipo de matanza premeditada pero más restrictiva» –no quería utilizar el término genocidio– tomó prestado el término «clasicismo» creado por el activista australiano Frederick Charles Schwarz.
Clasicismo se refiere a una forma de genocidio concreta, fomentada y producida por los regímenes que ven la lucha de clases como una interacción amigo-enemigo. Hay que estar unidos para combatir contra el común enemigo y destruirlo.
También existen otras actuaciones fuera de la definición de genocidio que da la ONU y que limita las motivaciones a raciales, religiosas o nacionales. ¿Han oído hablar del politicidio? No, no es lo que se está imaginando por muy bien que les suene. Se trata de la destrucción deliberada y sistemática de una organización política por parte del estado. Obviamente lo encontramos en los regímenes autoritarios con los partidos de la oposición.
Erradicar al campesinado
En la Unión Soviética se llevó a cabo la política de erradicación de una clase concreta: la de los campesinos ricos. Se tomó como definición de estos a los campesinos propietarios de tierras que necesitaban arrendar los servicios de, al menos, otra persona para poder explotar las tierras.
Como comprenderán la definición incluía a la práctica totalidad de los campesinos propietarios. El proceso que se inició para erradicar a esta clase se denominó Dekulakización –de la palabra rusa «kulak» que significa campesino propietario– y se llevó a cabo en varias fases.
Una primera fase –de 1918 a 1921– se denomina como Comunismo de Guerra. En este período Lenin señala a los kulaks como enemigos, ordena la creación de los Comités de Campesinos Pobres para la confiscación de las grandes fincas y la creación de las primeras colectivizaciones.
Se confiscaron más de cincuenta millones de hectáreas. Muchas fueron entregadas a los campesinos para que las explotaran debido a la necesidad de grano producto de la Guerra Mundial y la Guerra Civil. Pronto se hizo evidente que estas pequeñas propiedades eran más productivas que las colectivizadas. Sin darse cuenta Lenin había creado más kulaks.
El segundo periodo fue denominado la Nueva Política Económica (1921-1927). Se legisló contra los campesinos. Una de las leyes exigía que el propietario que arrendara el trabajo de otro campesino debía de trabajar en las mismas condiciones y horas que el jornalero.
De esta manera retorcida los legisladores habían igualado legalmente al jornalero sin tierra que trabajaba por el jornal –o a un vecino que ayudaba– a un kulak. Y es que desde el XV Congreso del Partido (diciembre de 1925) se había resuelto acabar con el desarrollo del capitalismo en las aldeas. Se empieza a eliminar la propiedad de la tierra y se inicia el proceso a la colectivización total (que se demostrará inviable.
De 1928 a 1932 tendrán lugar las expropiaciones efectivas de los medianos y pequeños propietarios. Los kulaks y sus familias serán divididos en tres categorías.
La primera categoría aglutina a las cabezas de los clanes familiares e individuos más notables. A estos se los cargaron a todos.
En el segundo grupo estarán los familiares de los ejecutados que serán deportados a las zonas más periféricas e inhóspitas del antiguo imperio ruso.
Y, por último, el tercer grupo lo formaran los pobrecillos que apenas tiene un trozo de tierra mayor que un tiesto y que no se meten en nada ni con nadie. A estos los trasladaran dentro del propio distrito. A tal fin la OGPU (policía secreta, antecedente de la NKVD y la KGB) emitió la orden número 44/21 del 2 de febrero de 1930 por la que se implementaban las draconianas medidas, afectando a millones de individuos.
Esta medida política tuvo una consecuencia económica que los dirigentes soviéticos no habían previsto. Y es que las políticas antikulaks estaba afectando a la producción anual de cereales, encontrándose ésta lejos de las cifras de producción anteriores a la revolución rusa y no creciendo la producción de los nuevos centros colectivizados como se esperaba.
En 1927 se consiguió una cosecha récord. Se alcanzaron los 78 millones de toneladas de trigo. Los funcionarios, elevaron las cuotas de producción de manera proporcional para el siguiente año. Como, lógicamente, la siguiente cosecha no igualó la cifra anterior, los funcionarios falsificaron las cifras y compensaron elevando la cuota o proporción del total que se quedaba el estado de la cosecha. Fue como una subida de impuesto por las buenas.
En esa situación ahora vamos a añadirle la eliminación de los kulaks, básicamente campesinos especializados que sacaban la mayor producción posible de sus pequeños lotes. La pérdida de grandes grupos de estos individuos tenía que afectar gravemente a la producción agrícola.
Las cosechas de 1929 y 1930 no cumplieron con las cuotas que les imponía el gobierno soviético por la sencilla razón de que eran completamente irreales. Los funcionarios estaban en pánico. Si un funcionario no conseguía alcanzar los objetivos designados es que era prescindible o, peor, un traidor.
En 1930, desesperados, los campesinos empieza a protestar. No tiene apenas alimentos ya que los funcionarios se llevan la práctica totalidad de la cosecha para tratar de cumplir con las cuotas impuestas. Y es que por encima de la cuota estaban los aterradores objetivos marcados por los planes quinquenales. No cumplirlos, eso sí que era una traición y recibía la ira del propio Stalin.
Las tierras más feraces, las más ricas, eran las tierras negras de Ucrania. El tradicional granero de Rusia. Pues en estas tierras empezaron las primeras protestas, que derivaron en enfrentamientos con las autoridades por parte de los cada vez más desesperados kulaks. Como resultado de estas protestas se procedió a la detención y deportación de medio millón de ucranianos.
La producción agrícola se desplomó en el año 1931. La acumulación de arrestos y deportaciones se había llevado a una parte significativa de la población y un porcentaje muy notable de la clase productora agrícola. Pero el Soviet Supremo no lo contempló así.
Los funcionarios no pudieron disimular el fracaso y sus superiores no podían aceptar que habían pedido unos resultados fuera de la realidad. ¡Los culpables tenían que ser otros! Así que se decretó que había sido un sabotaje producido por elementos pequeño-burgués dispuestos a todo para impedir el progreso de la revolución.
El Soviet, siguiendo órdenes de Stalin, decretó que se confiscara el grano que se había guardado en Ucrania como simiente de la siguiente cosecha.
De esta manera se inició lo que los ucranianos llaman el Holodomor, la gran hambruna con la que Stalin castigó a Ucrania por desobedecer, por no querer producir lo que les exigían desde Moscú.