La Piedra de Londres en el Museo de la ciudad a la espera de su nuevo emplazamientoWikipedia

Picotazos de Historia

La ajetreada historia de la Piedra de Londres: de hito fundacional a los bajos de un bloque de oficinas

El primer documento en el que encontramos una referencia a la piedra es en una relación de propiedades de la catedral de Canterbury en la ciudad

La actual conurbación que forma lo que hoy se conoce como el Gran Londres tiene su origen en una pequeña área de apenas tres kilómetros cuadrados, originalmente delimitada por un muro defensivo, construido en tiempos de los romanos, con el fin de proteger el puerto de la ciudad, que se estaba desarrollando junto a él. Este núcleo y embrión del Londres actual se conoce como la ciudad de Londres o la City (City of London).

Con el paso del tiempo el pequeño municipio se fue expandiendo y absorbió otros municipios colindantes, que darían nombre a los distritos actuales. Básicamente la actividad comercial y financiera se centraba entonces (y ahora) en la City, dejando la administración y la política legislativa en el cercano municipio de Westminster.

En el ya lejano año de 1990/1 estuve viviendo en Londres. La City no era una zona que visitara muy a menudo, pero disfrutaba paseando por sus zonas más características y prestando atención a una ciudad rica en detalles.

Una de sus calles –¡y, por Dios, que no es de las más cortas! – es Cannon Street. Esta calle, que prácticamente cruza la City de oeste a este, es paralela a la ribera norte del río Támesis.

Pues si ustedes caminaban hasta el número 111 de la mentada calle (o, como la numeración de las calles en Londres es un lío para los españoles, esquina con New Change) entonces se podía apreciar que a la altura del suelo había un pequeño nicho, con parte de una cúpula proyectando ligeramente sobre la acera.

El nicho contenía en su interior algo que estaba protegido por una artística reja, que permitía ver el objeto al tiempo que impedía el impertinente contacto de los curiosos. Pues bien, ese nicho era el lugar donde entonces estaba la conocida como «la Piedra de Londres».

Se cree que esta piedra pertenecía a un conjunto, que podría formar parte de algún tipo de círculo druídico, que se encontraba en donde hoy está la catedral de Saint Paul, a muy escasa distancia del mencionado número de la calle Cannon. Lo que está fuera de toda duda es que la piedra es una referencia de y adentro de la ciudad de Londres.

Se trata de una piedra caliza de forma irregular, de unos cincuenta y tres centímetros de largo por cuarenta y tres de alto y treinta de ancho. La piedra pesa algo más de setenta y seis kilogramos y por su traza es evidente que formaba parte de una construcción mayor y muy antigua.

Este tipo de roca no es característica de la zona, de hecho, no se encuentra en un radio de ochenta kilómetros, por lo que debió de ser llevada allí, junto con un lote de piedras hermanas, para una construcción en concreto.

Lo que está claro y la hace tan especial para los londinenses es que, desde muy antiguo, esta piedra pasó a ser un importante punto de referencia –posiblemente por su evidente antigüedad– en una ciudad confusa y bulliciosa.

El primer documento en el que encontramos una referencia a la piedra es en una relación de propiedades de la catedral de Canterbury en la ciudad. El documento, datado entre los años 1098 y 1108, menciona una donación hecha a la catedral por parte de un individuo llamado Edwaker «que vive cerca de la Piedra de Londres».

El 3 de julio de 1450 el líder de una rebelión contra el rey Enrique VI, de nombre Jack Cade, entró en la ciudad al frente de sus seguidores. Esta rebelde, conscientemente fue hasta la Piedra de Londres, desenfundó su espada y con ella golpeó la piedra, al tiempo que se autoproclamaba señor de la ciudad. Este acto nos muestra la valoración y el fuerte simbolismo de la piedra como eje fundacional y corazón espiritual de la ciudad, que le eran atribuido por parte de los londinenses.

Se cree que la piedra sufrió bastante dañó debido al Gran Incendio de Londres, que arrasó la City y duró del 2 al 5 de septiembre de 1666. Avala esta teoría el que, en diferente documentación, después de la fecha del incendio, se hace referencia a «el remanente de la Piedra de Londres».

En 1742 la piedra fue desplazada de su sitio ya que se había convertido en un impedimento para el tráfico. Apenas la movieron unos metros para situarla junto a la puerta de entrada de la iglesia de san Swithin, incluyendo un pequeño templete de piedra que la protegía de la lluvia y que se construyó después del incendio.

Cincuenta y siete años después la piedra volvió a ser desplazada, pues afectaba a la buena y fluida entrada de los feligreses al templo. La piedra, con templete y todo, fue recolocada en la calle, al final del muro sur de la iglesia. Lo que estaba claro era que el templete era un engorro, sin embargo, el plantear quitar la Piedra de Londres era inimaginable.

La ingeniosa solución que encontraron fue la de construir un nicho dentro del muro de la iglesia, a la altura del suelo (a ras). Allí, sobre un pequeño plinto, fue colocada la piedra en el año de 1820. Un par de años después el concejo de la City autorizó que se pusiera una reja para proteger a la histórica piedra del comportamiento incívico de algunos ciudadanos.

Allí estuvo la Piedra, suponemos que feliz, hasta que una noche de 1940 una bomba arrojada desde un bombardero alemán dio de lleno en la iglesia de San Swithin. El edificio entero se fue a hacer puñetas. Apenas quedaron el arco de la puerta principal y unas pocas piedras de un extremo del muro. Precisamente del muro sur, donde estaba el nicho de la Piedra de Londres que sobrevivió sin un solo rasguño.

Allí permaneció la Piedra hasta que la City autorizó el derribo de los restos de la iglesia en 1962. Fue para una buena causa, la construcción de un moderno edificio de oficinas, en cuya planta baja, dando a la calle, construyeron dentro del muro exterior un pequeño nicho donde situar a la protagonista de esta historia.

Allí fue donde yo la vi aquel frío invierno de 1990-1991.

Pues bien. El edificio ha sido derribado para construir en el solar uno nuevo. Para que no sufriera daños ni ignominia, un tan antiguo como insigne elemento de la ciudad de Londres y de la City, la piedra fue reverentemente trasladada al museo de Londres. La idea es que permaneciera allí hasta la conclusión de las obras del nuevo edifico, en el cual está previsto que ocupe un nicho como en el anterior.

No tengo ni idea de si ya lo han hecho. Tendré que preguntarle a un sobrino mío que trabaja allí.