Una misión arqueológica conjunta hispano-egipcia, liderada por el egiptólogo español Josep Cervelló, ha revelado una «curiosa y preciosa» tumba de finales de la V dinastía del Imperio Antiguo de EgiptoEFE

Arqueólogos españoles descubren en Saqqara una excepcional tumba de la V dinastía con dos capillas funerarias

El descubrimiento ha permitido sacar a la luz restos «de unos personajes curiosos, con un interés histórico y social y cultural muy grande», ha expresado el egiptólogo español que encabeza la misión

Una misión arqueológica conjunta de España y Egipto, encabezada por el egiptólogo español Josep Cervelló, ha sacado a la luz una «curiosa y preciosa» tumba correspondiente a finales de la V dinastía del Imperio Antiguo de Egipto, periodo comprendido entre 2494 y 2345 a.C. El hallazgo se ha producido en la necrópolis de Saqqara, situada al suroeste de El Cairo.

El descubrimiento tuvo lugar durante las excavaciones desarrolladas este verano por la misión arqueológica de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Consejo de Antigüedades Egipcio. La estructura encontrada es una mastaba que presenta una característica poco habitual: dispone de dos capillas funerarias.

La tumba fue mandada construir por Yunmen, un alto funcionario que desempeñó sus responsabilidades durante el reinado del faraón Djedkare Isesi. Yunmen dispuso además que su padre, Iti, que había sido un funcionario provincial de rango inferior, fuera enterrado en ese mismo lugar. Esta particular configuración constituye uno de los aspectos que han despertado mayor interés entre los investigadores.

Parte del conjunto funerarioEFE

Josep Cervelló, catedrático de Egiptología de la UAB, explicó a EFE que el descubrimiento ha permitido sacar a la luz restos «de unos personajes curiosos, con un interés histórico y social y cultural muy grande». A este valor para el conocimiento de la sociedad egipcia de la época se suma la calidad artística del conjunto, ya que, según señaló, para los propios arqueólogos la excavación ha deparado «la sorpresa de que es preciosa la tumba».

Durante una visita al monumento realizada antes de que el descubrimiento fuera anunciado públicamente, Cervelló destacó algunos de sus elementos más relevantes. «Tenemos un arquitrabe que es una maravilla, unos textos muy bonito porque aún siendo fórmulas más o menos estereotipadas, pues están ajustadas un poco a la personalidad y a los cargos del propietario. Y luego la decoración es preciosa, los relieves en algunos casos muy bien conservados, los colores bien conservados y algunos detalles deliciosos como los burritos y otros animales que pueden apreciarse», indicó.

El egiptólogo insistió igualmente en la dimensión estética del descubrimiento. A su juicio, además de tratarse de un conjunto «muy interesante y desde un punto de vista histórico y científico muy bonito», la mastaba proporciona también «la emoción de la belleza, una cosa que a veces parece que los arqueólogos y los historiadores tengamos que dejar de lado la cuestión estética».

Se han conservado los colores originales de algunos relievesEFE

A falta de un estudio exhaustivo de todos los materiales recuperados en la excavación, la principal hipótesis de trabajo de los investigadores apunta a que esta doble tumba podría reflejar un proceso de ascenso social. El caso sería el de un hijo de un funcionario provincial que alcanzó posteriormente una elevada posición dentro de la Administración y que consiguió ser enterrado en una zona considerada de gran prestigio social. Al mismo tiempo, Yunmen habría decidido incorporar a su padre al mismo complejo funerario para que ambos compartieran su camino hacia el más allá.

Cervelló explicó esta posibilidad a partir de la información disponible hasta el momento. «Habrá que acabar para verlo, pero una posibilidad es que el funcionario fuera originario de esa provincia periférica que llegara a la corte y se quedara en Menfis, que era entonces la capital de Egipto y su hijo pues fuera ya un funcionario de la administración central del Estado, que es quien construye la tumba», añadió.

La zona en la que trabaja actualmente la misión no era desconocida para la arqueología. Ya había sido identificada a partir de las excavaciones realizadas en el siglo XIX por el arqueólogo francés Auguste Mariette. Sin embargo, nunca se había llevado a cabo en este punto una exploración y documentación exhaustivas, pese a que se tenía constancia de la existencia de un importante complejo de tumbas.

Precisamente, una de las líneas de estudio que condujo al hallazgo consistía en analizar la topografía de este sector y aproximarse a la necrópolis de Saqqara «como un lugar de vida». El objetivo no se limita, por tanto, al estudio de los enterramientos, sino que también busca comprender el funcionamiento cotidiano de un espacio al que los antiguos egipcios acudían para depositar ofrendas y en el que se trabajaba continuamente en la construcción de monumentos funerarios.

«Había una circulación de gente constante en los cementerios (...) Nos interesa el urbanismo del cementerio, la topografía del cementerio, las calles, las plazas, cómo se movía la gente, si hay culto en el exterior, por ejemplo, a veces en las capillas exteriores o en los nichos exteriores, pues cómo se producía ese culto. O sea, todo lo que es la vida», apuntó Cervelló.

Fue precisamente este planteamiento el que terminó conduciendo a la mastaba. Mientras analizaban mapas y reconstruían el trazado de la zona, los investigadores trataban de localizar tumbas de sumos sacerdotes cuya presencia en ese sector se sospechaba desde los tiempos de Mariette. En el transcurso de esos trabajos localizaron esta tumba hasta ahora inédita y detectaron, además, indicios de otras dos mastabas situadas muy cerca. La intención es que estas últimas puedan ser excavadas en futuras misiones arqueológicas.