Miniatura medieval muestra a san Patricio frente a la entrada del legendario Purgatorio de San Patricio en Irlanda
El primer purgatorio de Europa estuvo en Irlanda: la cueva medieval que se podía visitar
Los peregrinos de la Edad Media pasaban en la isla de los Santos un periodo de ayuno y oración de quince días
El purgatorio ha sido siempre un tema que ha preocupado al ser humano. William B. Yeats le dedicó un libro monográfico al asunto en 1939; también lo haría el historiador Jacques Le Goff, aunque desde una perspectiva más académica.
Es un tema universal que grandes académicos han estudiado en profundidad. Lo que pocos saben es que el primer purgatorio fue irlandés y existió físicamente. Además, será el referente que tomará la cristiandad hasta el descrito por Dante en su Divina Comedia. Su influencia fue mayúscula para el mundo medieval y su origen hay que buscarlo en manuscritos, pero también en las llanuras y colinas de Irlanda.
El contexto terrenal y temporal en el que nos situamos es la Irlanda de finales del siglo XII, marcada por una reforma de la Iglesia irlandesa y un desembarco de los anglonormandos en las costas de Waterford, en el fatídico año de 1170, considerado por muchos el inicio de la opresión a los irlandeses por parte de los ingleses.
Descripción de la Isla del Purgatorio de San Patricio. Mapa de Station Island, Lough Derg, Condado de Donegal, Irlanda
Con esta situación, los monasterios irlandeses seguían siendo centros culturales destacados, donde se copiaban y creaban los grandes manuscritos miniados, entre ellos el Tractatus de Purgatorio Sancti Patricii (c. 1180-1184), que fue redactado por el monje cisterciense inglés de Huntingdonshire Henry de Sawtry.
El autor se basó en el viaje de un caballero para expiar sus pecados siguiendo las «fases» del purgatorio. Es también conocido como el Purgatorio de Sir Owain. Aunque se divide en seis partes, la trama se puede separar en dos momentos clave: un primer apartado en el que se centra en materia teológica e informa del escepticismo de los irlandeses ante las enseñanzas de san Patricio. En la segunda parte se narra cómo se mostró el purgatorio al santo y se enuncian los protocolos para entrar.
Un viaje a la cueva del purgatorio irlandés
El lugar físico del purgatorio existe: es una montaña situada en la Isla de las Estaciones, en el lago Derg, en el condado de Donegal, un lugar de peregrinación desde el siglo XII. En el lago hay dos islas: la de los Santos, donde se realizaba la peregrinación durante la Edad Media; es más, los peregrinos pasaban allí un periodo de ayuno y oración de quince días.
Después eran trasladados a la isla Station, que acoge el rito en la actualidad, donde estaba la famosa cueva en la que los peregrinos pasaban un día entero encerrados. Aunque la cueva se cerró en 1632, el sitio se adaptó a los nuevos tiempos y ahora hay una iglesia en la que se realizan las misas.
San Patricio abriendo el purgatorio
Volviendo al manuscrito, el relato del Purgatorio de Sir Owain comienza cuando asume sus pecados cometidos durante su vida como guerrero. Después entra en la cueva, donde hay una habitación cuadrangular en la que es recibido por quince monjes vestidos de blanco.
El prior le aconseja que, si desea realizar el viaje con éxito, cada vez que se sienta en peligro, el caballero debe invocar a Dios, como explica el medievalista Le Goff. Cuando los monjes se han alejado, unos demonios aparecen y lo arrojan al fuego.
El caballero sale ileso de las llamas tras invocar a Dios. Continúa su viaje caminando por unas llanuras donde observa las penitencias que deben cumplir los que se han alejado de Dios. A lo largo del camino, cuando los demonios quieren infligir algún tipo de daño, Owain invoca a Dios y es salvado.
Peregrinación al Purgatorio de San Patricio en la Isla de los Santos en Lough Derg. Grabado de William Frederick Wakeman
El último obstáculo que lo detiene antes de llegar a su destino es un abismo. Tras invocar a Dios de nuevo, el puente se ensancha y lo cruza. Entonces, los arzobispos comunican al caballero que se encuentra en un lugar reservado a las almas purificadas y lo acompañan a la cima de una montaña, desde donde contempla las puertas del cielo. Una descripción maravillosa, es decir, fantástica, del paraíso terrenal que concuerda con los modelos bíblicos sobre la Jerusalén Celeste del Libro de las Revelaciones.
Después de todo este periplo literario que campesinos, monjes y caballeros repitieron en la vida real, Owain regresa al mundo terrenal y queda purificado, y los demonios dejan de acecharlo. Por otro lado, la llegada de Patricio a este purgatorio terrenal no está clara e, incluso, la localización del santuario ha cambiado respecto a la actualidad.
Según cuentan las crónicas irlandesas, el purgatorio ganó popularidad tras la llegada de Patricio al lugar y durante la Edad Media fue muy popular en toda Europa. Lo que está claro es que tanto el lugar físico como el manuscrito supusieron el inicio de una nueva realidad mística y teológica con consecuencias históricas importantes.