Hitler viendo a los soldados alemanes marchar hacia Polonia en septiembre de 1939Bundesarchiv / Wikimedia Commons

Así fueron las 24 primeras horas de la invasión nazi de Polonia

A las 4:45 de la madrugada del 1 de septiembre de 1939, la Alemania nazi desató Fall Weiss, la invasión relámpago de Polonia que encendió la chispa de la Segunda Guerra Mundial

Eran las cinco menos cuarto de la madrugada del 1 de septiembre de 1939 cuando la Alemania nazi lanzó Fall Weiss, una megaoperación militar que tenía como objetivo invadir Polonia. En las primeras 24 horas, casi un millón y medio de soldados, unos 2.600 carros de combate y cerca de 2.400 aeronaves (de ataque y transporte logístico) cruzaron la frontera y avanzaron sobre territorio polaco.

La invasión de Polonia estaba en marcha. Por medio de una guerra relámpago, la Wehrmacht atravesó las fronteras norte y oeste sin mayor problema a primera hora de la mañana, mientras la Luftwaffe atacaba las posiciones del Ejército polaco desde el aire.

El Estado Mayor ubicó a los cinco ejércitos alemanes a lo largo de la frontera noroccidental, meridional y occidental con Polonia. No era una incursión sin más: cada agrupación tenía asignado un sector y un objetivo concreto para romper las defensas polacas.

La Wehrmacht cruzando la frontera polaca el 1 de septiembre de 1939

El 3.º y el 4.º ejércitos, comandados por los generales Georg von Küchler y Günther von Kluge, formaban parte del Grupo de Ejércitos Norte y estaban bajo el mando del general Fedor von Bock. Su principal misión consistía en cortar el flanco norte y romper las comunicaciones polacas con el mar Báltico.

El 3.º Ejército ocupó la zona este de Prusia Oriental, avanzó con rapidez hacia el sur hasta el río Narew, donde cortó las líneas de defensa polacas, hasta que se unió a las fuerzas del norte para sellar el cerco en la zona nororiental. Por su parte, el 4.º Ejército de Kluge atacó desde la región de Pomerania occidental y Prusia Occidental y, en el primer día de invasión, arrasó y cortó el Corredor de Danzig, franja de vital importancia que se creó en el Tratado de Versalles de 1919. En manos polacas desde entonces, dejó a Prusia Oriental aislada del resto de Alemania.

«Danzig fue separada de nosotros. Los polacos se anexionaron el Corredor. Como en todas las regiones alemanas del Este, los habitantes del Corredor han sido maltratados de manera intolerable…», dijo Hitler durante su intervención en el Reichstag pocas horas después de la invasión. Las tropas polacas del corredor quedaron rodeadas mientras el 4.º Ejército siguió avanzando hacia el río Vístula.

Un avance relámpago

Desde Silesia atravesó la frontera el coronel general von Rundstedt, al mando del Grupo de Ejércitos Sur, que suponía la fuerza principal de la invasión. Contaba con cuatro divisiones Panzer y dos divisiones ligeras de carros divididas entre el 10.º y el 14.º ejércitos, liderados por el general Von Reichenau y Wilhelm List, respectivamente.

El 8.º Ejército, que no contaba con divisiones acorazadas propias, partió desde Baja Silesia y tenía como misión proteger el flanco norte de todo el despliegue frente a posibles contraataques del ejército polaco de reserva, que estaba ubicado en Poznan.

Aviones alemanes Heinkel He 111 bombardeando Varsovia, septiembre de 1939

En esas primeras 24 horas de ataques, el Ejército de Von Reichenau actuó como punta de lanza principal de la invasión. Recorrió la meseta polaca a gran velocidad, arrasando con todo mediante ataques combinados de los blindados y la aviación. Su objetivo era Varsovia. Al mismo tiempo, el 14.º Ejército avanzó desde el sur hacia el noroeste en dirección a Cracovia, bordeando los Cárpatos para minimizar las bajas y agilizar la movilización de tropas.

La cordillera servía de fortaleza natural para los polacos. Con el apoyo de unidades eslovacas, el general List consiguió penetrar en los flancos y avanzar hacia la retaguardia polaca, destruyendo sus fuerzas en la región y bloqueando su retirada. La Luftwaffe también movilizó dos flotas aéreas de forma combinada con las tropas terrestres.

La Luftflotte 1 se encargó de dar apoyo a las tropas terrestres de la zona norte, integrando unas 800 aeronaves, mientras que la Luftflotte 4 estaba destinada a la zona sur de la invasión y contaba con unos 630 aviones de diferente clase, sin contar con la aviación eslovaca que colaboró durante esas primeras horas.

En total, la fuerza aérea nazi movilizó en esas primeras 24 horas unos 1.500 aviones de combate entre cazas monoplano como el Messerschmitt Bf 109, bombarderos medios y bombarderos en picado, como los famosos Stuka, entre otros.

La infantería soviética invade Polonia

Tres días después, Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania, cumpliendo así con su acuerdo de defensa mutua. Los polacos contaban con medio millón de efectivos, regimientos de caballería, algunos blindados y en torno a 300 aeronaves con las que lucharon sin tregua hasta principios de octubre.

Sin embargo, a finales de septiembre los polacos tuvieron que hacer frente a otra invasión, esta vez por el este y por parte del Ejército Rojo de Stalin. Formaba parte del Pacto Molotov-Ribbentrop, un acuerdo de no agresión firmado por Alemania y la Unión Soviética en agosto de 1939 que incluía, en secreto, un plan para que Hitler y Stalin se repartieran Polonia una vez iniciado el conflicto.