Litografía que muestra expertos inspeccionando la piedra de Rosetta durante el Segundo Congreso Internacional de Orientalistas, en 1874

Litografía que muestra expertos inspeccionando la piedra de Rosetta durante el Segundo Congreso Internacional de Orientalistas, en 1874

La Piedra Rosetta que los franceses intentaron sacar de Egipto escondida en la valija de un general

Encontrada por casualidad en 1799 por tropas francesas y arrebatada después por los británicos, la Piedra Rosetta abrió al mundo el enigma milenario de los jeroglíficos

Una piedra revolucionó la historia de Egipto para siempre sin que sus descubridores lo supieran. No sucedió hace miles de años, sino en el verano de 1799, cuando un contingente francés encabezado por el oficial de ingenieros Pierre-François Bouchard encontró a orillas del Nilo una roca de granito negro (granodiorita) que pesaba 760 kilos.

El oficial vio que había una especie de inscripciones sobre una de las caras y decidió conservarla. El lugar donde se descubrió era la localidad de el-Rashid, también conocida como Rosetta, nombre que los franceses dieron a la famosa piedra de Rosetta. Ahora bien, ¿por qué fue tan importante para la egiptología?

Unos 38.000 soldados napoleónicos llegaron a Egipto y Siria en 1798. Su objetivo era controlar ese extenso territorio que suponía la principal vía de comercio entre Europa y Asia. Pero Napoleón también aprovechó para expoliar numerosos objetos del Antiguo Egipto.

Su fascinación por aquella civilización era tal que bajo sus órdenes se creó una comitiva de más de 160 sabios y eruditos cuya única misión sería descifrar los misterios de esa sociedad gobernada por faraones. Según cuenta la leyenda, Bonaparte pasó una noche entera en la Cámara del Rey de la Gran Pirámide de Keops, emulando a Julio César y Alejandro Magno.

Mientras los académicos buscaban reliquias, la guerra en la región continuó con diferentes combates entre las tropas napoleónicas y los británicos. De hecho, la Royal Navy destruyó gran parte de la flota gala que estaba fondeada en Alejandría, forzando un bloqueo que duró dos años. En medio de este contexto bélico y de derrota para Napoleón, una guarnición francesa encontró la pieza que serviría como llave maestra para descifrar los jeroglíficos.

¿Qué tenía aquella roca de especial? Cuando los expertos del Instituto de Egipto, creado por Napoleón en 1798, examinaron la piedra, se sorprendieron al ver que uno de los textos estaba escrito en griego clásico. Podían leerlo y entenderlo. Pero lo más interesante fue descubrir que estaba redactado en tres escrituras diferentes: griego antiguo, jeroglífico y demótico.

Solo podían leer el griego y, por entonces, no sabían que eran tres copias iguales del mismo edicto en tres escrituras distintas. El granito estaba roto en la parte superior y por los laterales, lo que impedía descifrar un idioma que nadie había hablado desde hacía milenios.

Champollion y la piedra de Rosetta

Las tropas napoleónicas fueron derrotadas y, en el Tratado de Alejandría, los británicos exigieron la entrega incondicional de todas las antigüedades egipcias expoliadas por los franceses, incluida la famosa piedra. Los franceses se negaron a entregarla e intentaron sacarla de Egipto en varias ocasiones: primero en un barco, después en la valija personal de un general galo, porque los británicos no la inspeccionarían. Se equivocaron. Los oficiales ingleses descubrieron el engaño y amenazaron al general a punta de pistola para que la entregara como botín de guerra.

Desde febrero de 1802, la piedra de Rosetta está expuesta en el Museo Británico de Londres. Pero los estudiosos franceses sabían la importancia del hallazgo y realizaron dibujos y calcos del texto antes de que se la arrebatasen. Habría que esperar 15 años para que un joven lingüista llamado Jean-François Champollion se obsesionase con esa enigmática escritura de los faraones. Tras un extenso análisis, descubrió que en los textos de la piedra de Rosetta existía relación entre los nombres propios escritos en griego y los cartuchos que aparecían en la tabla.

La Piedra Rosetta

La Piedra RosettaGtresOnline

Consiguió descifrar los nombres helenísticos de Ptolomeo y Cleopatra. Después utilizó otros monumentos egipcios para encontrar otros nombres como el de Ramsés, con lo que confirmó que los jeroglíficos no eran solo símbolos puestos al azar, sino un complejo sistema alfabético y fonético: el idioma del Antiguo Egipto.

Desde entonces empezó a descifrar los nombres de multitud de reyes y faraones, pero murió dejando a medias su trabajo. Sin embargo, Champollion sentó las bases para conocer la escritura de los antiguos egipcios, que permitiría abrir al mundo una civilización enigmática y desconocida hasta entonces.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas