Hernando Colón y el mapa histórico «Regni Hispaniae Post Omnium Editiones Locupletissima Descriptio», elaborado por el célebre cartógrafo flamenco Abraham Ortelius en 1570El Debate (asistido por la IA)

Un hijo de Cristóbal Colón intentó describir España pueblo por pueblo hace 500 años

La Cosmografía de España de Hernando Colón constituye una extraordinaria ventana documental a la España del siglo XVI

En el verano de 1517, uno de los hijos de Cristóbal Colón, puso en marcha un proyecto titánico para su época: describir España de manera sistemática, pueblo por pueblo, y reunir toda esa información en una gran obra geográfica.

Era, en definitiva, «uno de los proyectos científicos» de Hernando Colón, tal y como recoge el profesor de la Universidad de Sevilla José Javier Rodríguez Toro en La descripción y cosmografía de España (o Intinerario) de Hernando Colón: sus aportaciones a los historiadores.

El hijo pequeño de Colón quería conocer y registrar el territorio, sus habitantes, sus caminos, sus paisajes, sus ciudades y todo aquello que pudiera considerarse digno de memoria. El objetivo era «hazer la cosmografía de España y en ella escribir todas las particularidades y cosas memorables que hay en ella», tal y como advirtió el criado de Hernando, Juan Pérez.

Retrato de Hernando Colón

Esta extraordinaria empresa comenzó un 3 de agosto de 1517 y los trabajos se prolongaron durante varios años, llegando a cubrir casi todas las regiones españolas. Cabe destacar que alrededor del 10 % de la información recopilada del primer volumen son anotaciones propias de sus viajes por España.

Para conseguirlo, era necesario enviar personas por los pueblos del reino, que recogieran información y la respaldaran «por fee de escribanos e de testigos fidedinos». Estos colaboradores estaban provistos de un permiso real para recorrer el territorio y anotar sus observaciones en cuadernos.

Una encuesta sobre el territorio

Lo que aquellos «emisarios hernandinos» –como los define Rodríguez Toro– tenían que recoger era mucho más que una simple lista de pueblos. En sus anotaciones aparecían el nombre de cada localidad, su categoría, el número de vecinos, su dependencia jurídica o administrativa, las distancias hasta las poblaciones próximas y las características del terreno. También se registraban ríos, caminos y accidentes geográficos.

Una descripción de San Miguel de Corneja permite comprobar hasta qué punto podía ser detallada esta información: «San Miguel de Corneja es lugar de XL vezinos e esta en alto al pie de una syerra e en el val de Corneja e es aldea de Piedrahita e fasta piedrahista ay media legua llana e de berrocales e fasta bonilla ay una legua pequeña de montes de enzinares e a medio camino traviesan un cerro que tenra II tiros de vallesta e a II tiros de vallesta primera pasan a un rio dicho corneja por vado que corre a la mano dizquierda e fasta vallatoro ay II leguas e media e van por las casas del puerto e fasta las cosas del puerto ay I legua e media un valle arriba e por entre unos enzinares e a terçio de legua pasan a corneja por vado corre a la mano dizquierda».

El resultado era una descripción del paisaje visto desde los caminos. Los colaboradores no sólo decían dónde estaba una localidad, sino también cómo se llegaba hasta ella y qué podía encontrar el viajero durante el recorrido.

Ordenar una enorme cantidad de información

Sin embargo, el sistema tenía un problema evidente: cada colaborador escribía siguiendo el itinerario de su viaje. Por eso la información llegaba desordenada y las descripciones podían pasar de una región a otra sin previo aviso.

Para solventar aquello, Hernando Colón destinó la segunda fase a organizar todo aquel material. Sus instrucciones establecían que los nombres debían disponerse «por orden alfabético como un vocabulario». Incluso debía dejarse espacio entre unos nombres y otros para poder incorporar posteriormente nuevos registros.

Cosmografía de España de Hernando Colón

La idea revela una voluntad de sistematización extraordinaria. Bajo cada localidad debía reunirse la información dispersa en los diferentes cuadernos, de manera que el conjunto pudiera consultarse como una gran obra de referencia geográfica.

Otra de las preocupaciones de Colón era la fiabilidad de las informaciones. Si distintos viajeros proporcionaban cifras diferentes, había que decidir cuál aceptar. Su criterio consistía en comparar los testimonios y dar mayor crédito al dato que se repitiera más veces: «quantas mas vezes estoviere dicho tanto mas cierto sera y tenido por mas verdadero».

Descripción escrita y representación cartográfica

La obra tampoco debía quedarse en un catálogo escrito. Hernando Colón imaginó unas tablas cartográficas «quadradas y divisas por grados de longitud y latitud». Las líneas debían cruzarse «como en un tablero de axedrez», creando una cuadrícula que facilitara la representación y reproducción de la información.

La Cosmografía de España combinaba descripción escrita y representación cartográfica. Su finalidad era construir una imagen organizada y detallada de la España del siglo XVI.

Por ello aportaban, además de datos estrictamente geográficos, noticias sobre monumentos, leyendas, mercados, ferias, aduanas, fronteras y morerías. En su conjunto, permitía asomarse de forma minuciosa a algunas ciudades: Barcelona aparece relacionada con el mar y sus acequias; Burgos destaca por su catedral; Cáceres aparece vinculada al Camino de la Plata; Cartagena es descrita como puerto de mar; y Granada aparece caracterizada por los ríos Darro y Genil y por la Alhambra, tal y como recoge el profesor de la Universidad de Sevilla.

Mapa histórico «Regni Hispaniae Post Omnium Editiones Locupletissima Descriptio», elaborado por el célebre cartógrafo flamenco Abraham Ortelius en 1570

Un proyecto que quedó inconcluso

Pero esta empresa exigía recursos enormes. En palabras de Juan Pérez era un «trabajo inmenso y costa grande». Así, el 13 de junio, una Provisión Real del Consejo de Castilla ordenó retirar los permisos a los emisarios hernandinos y requisar los materiales que habían recopilado.

«Agora e de aquí adelante no consintáis ni deis lugar que ninguno ni algunas personas usen de las dichas cartas e cedulas sobre lo susodicho mandamos dar ni entiendan en hacer ni fagan dicha discricion e cosmografía nin cosa alguna dello», mandaba la carta.

Aunque no se explica con certeza por qué se tomó esta decisión, el estudio de Rodríguez Toro plantea como hipótesis que el Consejo pudo considerar que una empresa cartográfica de semejante magnitud no debía quedar en manos de un particular. El criado de Hernando Colón ofreció otra interpretación y atribuyó el fracaso a «la invidia».

Fuera como fuese, la Cosmografía de España nunca llegó a terminarse. De los 545 folios conservados de uno de los volúmenes, cerca de 250 permanecen en blanco. A pesar de ello, dejó un legado excepcional: los cuadernos conservados permiten conocer numerosos aspectos de la España de comienzos del siglo XVI.

Desde sus pueblos, habitantes, caminos, paisajes hasta sus monumentos, actividades comerciales y particularidades locales. Lo que pudo convertirse en la gran cosmografía soñada por Hernando Colón, en la actualidad ha sobrevivido como una extraordinaria ventana documental a la España de hace más de 500 años.