En los escritos de Sabino Arana se puede documentar el origen de la ikurriña
El origen de la ikurriña que cuestiona el relato nacionalista vasco: nació como bandera de Vizcaya
90 años después de su adopción como bandera oficial del País Vasco, la ikurriña sigue arrastrando una polémica desde sus orígenes: fue diseñada para representar a Vizcaya y uno de sus creadores se opuso a que se convirtiera en el símbolo de todos los vascos
La ikurriña lleva siendo motivo de polémica desde su nacimiento. Luis y Sabino Arana diseñaron la ikurriña en 1894 como bandera para Vizcaya; sin embargo, el nacionalismo vasco ha terminado por apropiarse de la señera contra su voluntad y a pesar de sus protestas.
Según recuerda el mayor de los hermanos Arana, a comienzos del verano de 1894, mientras él dibujaba el escudo para la fachada de la sociedad Euskeldun Batzokija de Bilbao, su hermano Sabino, fundador del PNV, hacía garabatos en una hoja de papel y le dijo: «Mira, Luis, ¿qué te parece este diseño de bandera para Vizcaya que concuerda con el escudo?».
Parece ser que a Luis le gustó la idea, le dieron forma y colores e incluso inventaron su nombre, «ikurriña», una fusión entre la palabra símbolo (ikurra) y tela (ehuna) en euskera, tal y como advierte José Ignacio Palacios Zuasti (senador por Navarra entre 2008 y 2016) en una columna publicada en El Debate.
Sería el 14 de julio cuando esta enseña fue izada en la inauguración de la sociedad Euskeldun Batzokija por el socio de más edad, Ciriaco de Iturri, antiguo oficial del Ejército carlista, en el que es considerado el primer acto colectivo del nacionalismo vasco.
Pero, como aseguraría Luis Arana en reiteradas ocasiones, «el objetivo de Sabino no fue crear una enseña que representara oficialmente a todos los vascos, sino la bandera de Vizcaya, la Bizkaitarra, ya que en el escudo de ese señorío se inspiró para darle forma», escribe Palacios Zuasti en Ikurriña, la reciente enseña del País Vasco.
No obstante, el independentismo vasco hizo caso omiso de estas declaraciones y asumió de forma natural esta bandera vizcaína de los Arana como la de toda la comunidad. En 1916 la adoptarían de manera explícita «por ser la primera bandera vasca y por ser la que Sabino alzó».
Luis Arana volvió a protestar ante esta apropiación y en diferentes periódicos aseguró que era «un error creer que esa misma bandera u otra análoga fuera enarbolada por mi hermano Sabino cuando fuimos a Navarra por la famosa Gamazada». No se trataba de «la bicrucífera [ikurriña]» porque «todavía no había sido ideada».
Es más, aclara que aquella bandera (la que los independentistas decían que Sabino había alzado) «consistía en una cruz roja de san Andrés sobre fondo blanco, con una inscripción en euskera y otra en español alusivas al acto». La inscripción rezaba lo siguiente: «Dios y Fueros. Los vizcaínos saludan a los navarros».
El mayor de los Arana no cesó en sus quejas y en 1932, cuando colgaron la ikurriña en el balcón de la Diputación de Guipúzcoa con ocasión de la aprobación del Estatuto de Cataluña, Luis Arana protestó diciendo que esa era «la bandera de Vizcaya, que se la conoce con el nombre de la bicrucífera, porque lleva la cruz blanca de nuestra fe cristiana y la cruz verde de san Andrés», afirma Zuasti.
A pesar de sus protestas, en 1936 se adoptó finalmente la ikurriña como la bandera oficial del País Vasco, permitiéndose su uso libre en toda la comunidad. Pocos meses después, tras el golpe de Estado del general Franco, la bandera fue ilegalizada y, durante la dictadura franquista, su exhibición fue duramente perseguida.
Su reposición legal sucedería en 1979. De este modo, la ikurriña, concebida originalmente como bandera de Vizcaya, terminó convirtiéndose en la enseña oficial de todo el País Vasco, pese a la oposición expresa de uno de sus creadores, Luis Arana.