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Aquilino CayuelaElecciones en Japón

La japonesa Sanae Takaichi pone en juego su Gobierno para aumentar una mayoría de apenas un escaño

Takaichi busca en estas elecciones anticipadas aprovechar su elevada popularidad como mandataria para ampliar la mayoría de su coalición gobernante en el Parlamento, bajo los augurios de unas buenas encuestas

La primera ministra Sanae Takaich en un mitin de campañaThe Yomiuri Shimbun via AFP

La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, se convirtió el pasado octubre en la primera mujer en liderar la formación gobernante en Japón, el Partido Liberal Democrático (PLD), y en llegar a ser primera ministra tras la dimisión de su predecesor, Shigeru Ishiba, motivada por varios batacazos electorales.

Takaichi busca en estas elecciones anticipadas aprovechar su elevada popularidad como mandataria para ampliar la mayoría de su coalición gobernante en el Parlamento, bajo los augurios de unas buenas encuestas.

Este domingo se van a celebrar unos comicios marcados por la brevedad de la campaña, dado el adelanto electoral y bajo las preocupaciones inmediatas de unas intensas nevadas que han dejado unos 40 muertos. Las dudas en los mercados por la política fiscal expansiva de esta primera ministra. También, pesa mucho el trasfondo geopolítico de la disputa entre Tokio y Pekín por las tensiones en el mar de la China Meridional por Taiwán.

La primera mujer en el poder

Takaichi se ha convertido en la líder del Partido Liberal Democrático (PLD) y es la primera mujer en llegar a ser primera ministra. El ascenso de esta política conservadora es un hito en la historia de Japón.

Takaichi goza de un nivel de aprobación popular superior al 60 % según encuestas elaboradas esta semana por medios de comunicación como la agencia «Kyodo» o el diario «Asahi».

Su partido, el PLD, junto a su aliado desde octubre, el Partido de la Innovación de Japón (Ishin), cuenta con una frágil mayoría de tan solo un escaño; de ahí la apuesta del adelanto electoral para crecer en representación parlamentaria. Un sondeo del medio económico «Nikkei» estima que el partido de Takaichi podría obtener, por sí solo, 233 de los 465 escaños, lo que sería un gran éxito.

¿Qué partidos se presentan?

Como hemos dicho, el consevador PLD espera reforzar su hegemonía política en el archipiélago, que ha gobernado desde 1955 de manera prácticamente ininterrumpida, con pequeñas excepciones en las legislaturas entre 1993 y 1996 y entre 2009 y 2012.

Luego está el «Ishin», partido de corte también conservador y que es el actual apoyo del partido gobernante. Esta agrupación aspira a impulsar demandas clave, como la de tomar una postura más agresiva en lo referente a defensa y seguridad, y una reducción del número de parlamentarios.

El principal desafío a Takaichi de los conservadores es la recién formada Alianza Reformista Centrista, unión del opositor Partido Democrático Constitucional de Japón (PDCJ), con Noda Yoshihiko, y el budista «Komeito», de Saitō Tetsuo, con 172 actualmente. El partido budista fue aliado del PLD durante casi tres décadas, pero rompió con el partido gobernante tras la elección de la mandataria, una mujer, como líder. Ellos reivindican unas políticas moderadas, frente al ala más conservadora y nacionalista del PLD encarnada por la primera ministra, Takaichi. Esperan alterar el equilibrio de poder en algunos de los 289 distritos electorales.

Por último, está el partido minoritario «Sanseito», de corte antiinmigración, que podría verse reforzado, según las encuestas. La formación cimentaría así sus avances del año pasado en la Cámara Alta del Parlamento nipón, con 15 escaños, y espera multiplicar por diez su número, en la Cámara Baja, pasando de los 3 actuales a 30 escaños.

Estas elecciones anticipadas están marcadas por ser las más breves en Japón dese la Segunda Guerra Mundial

Estas elecciones anticipadas están marcadas por ser las más breves en Japón desde la Segunda Guerra Mundial, con tan solo doce días entre el arranque oficial de la campaña, el martes de la semana pasada, hasta la votación del domingo. La fugacidad ha provocado retrasos en el envío de papeletas, a lo que se une que febrero es una época del año inusual para convocar los comicios debido a las fuertes nevadas que se dan en el archipiélago.

Japón no acudía a las urnas en el segundo mes del año desde 1990, y este año los temporales han sido especialmente intensos, dejando al menos 38 muertos en todo el territorio.

La crisis del coste de la vida está centrando mucho esta campaña. Japón viene registrando una persistente inflación que ronda el 3 %, tras décadas de estancamiento o deflación, al tiempo que los salarios reales han experimentado un declive gradual.

La líder del PLD ha prometido reducir la carga de los hogares con una política fiscal expansiva, tras aprobar a finales del año pasado un mayor presupuesto suplementario y proponer unos presupuestos generales para 2026 de 122,3 billones de yenes (unos 660.000 millones de euros), además de prometer reducir a cero el impuesto sobre los alimentos durante dos años. Ojalá, en España se diese una medida parecida con lo alimentos básicos.

La política expansiva prevista por Takaichi, sin embargo, ha desatado las dudas de los mercados y contribuido a disparar el rendimiento de los bonos nipones y depreciar el yen.

También está la disputa con China sobre Taiwán como telón de fondo, porque estos comicios vienen precedidos de meses de tensiones entre Tokio y Pekín, a raíz de unos comentarios de Takaichi. La primera ministra afirmó el pasado noviembre que sus Fuerzas Armadas podrían intervenir contundentemente en un ataque militar chino contra Taiwán, generando una fuerte protesta por parte del gigante asiático y, desde entonces, han sufrido represalias tanto económicas como políticas.

Aunque el asunto no es un eje central de la campaña electoral, Takaichi ha mantenido sus referencias habituales a China durante sus discursos, ofreciendo, por una parte, diálogo, pero sin retractarse de su asertividad hacia Pekín.