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¿Atacarán las milicias kurdas el norte de Irán?

La operación depende de un incierto apoyo estadounidense, de unas milicias no del todo preparadas y de la frágil unidad de las fuerzas opositoras

Combatientes peshmerga kurdos en el Kurdistán iraquíAFP

La palabra kurda peshmerga significa «aquellos que se enfrentan a la muerte». Con ella se define a los combatientes de la nación sistemáticamente sacrificada en las reconfiguraciones geopolíticas contemporáneas y cuyos habitantes están dispersos en cuatro Estados: Siria, Turquía, Irak e Irán. En este último, conforman una población de unos 10 o 15 millones de personas, ubicadas en el noroeste del territorio.

Como el resto de kurdos de los otros países, las peticiones de autonomía –ya que un Estado propio es inviable– de los kurdos iraníes chocan con la histórica determinación de los sucesivos regímenes iraníes de preservar su unidad territorial.

Ahora, con la voluntad declarada del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de acabar de una vez por todas con el régimen iraní, les hace albergar esperanzas. Por eso están dispuestos a movilizar a sus milicias para iniciar una ofensiva que, según algunos observadores, ya habría empezado.

El primer requisito para que pudiera darse esa ofensiva es, precisamente, el apoyo estadounidense. La Casa Blanca ha confirmado que Trump mantuvo conversaciones telefónicas en fechas recientes con los líderes de las principales facciones kurdas en Irak –Masoud Barzani y Bafel Talabani–, con gran influencia sobre los grupos kurdos de toda la región, incluido Irán.

Expertos estadounidenses habrían comenzado a entrenar a kurdos iraníes en combate y a suministrarles armamento

Noticias coincidentes de varios medios indican, asimismo, que expertos estadounidenses habrían comenzado a entrenar a kurdos iraníes en combate y a suministrarles armamento. Otra señal que podría presagiar el visto bueno de Washington a la ofensiva es el bombardeo por parte de estadounidenses e israelíes a las infraestructuras de seguridad del régimen iraní, como comisarías, instalaciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y fuerzas paramilitares locales (Basij).

Mas la prudencia se impone. No solo por la imprecisión de las informaciones disponibles. También, por el precedente establecido por Trump durante su primer mandato al retirar su apoyo a los kurdos sirios, quienes habían estado luchando contra el Estado Islámico de Irak y Siria, habiendo sido aliados del Ejército estadounidense desde 2016.

Poco después del derrocamiento del régimen de Bashar al-Assad por el nuevo líder sirio, Ahmed al-Sharaa, Trump insistió en que los kurdos aceptaran las condiciones del nuevo mandatario.

En el plano militar, las milicias kurdo-iraníes carecen de la experiencia de combate de las milicias kurdas en otras zonas. Además, como señala el analista Henry Barkey en la web de The Council on Foreign Relations, «El tiempo necesario para entrenar a los rebeldes kurdos para que sean eficaces contra las fuerzas del régimen hace improbable que puedan actuar en un futuro próximo. Por otro lado, es posible que hayan sido diseñados con una perspectiva a largo plazo».

Tampoco se puede obviar que Irán y sus aliados en Irak también han realizado docenas de ataques contra el Gobierno Regional del Kurdistán iraquí desde el estallido de hostilidades el 28 de febrero, principalmente dirigidos contra instalaciones militares estadounidenses, el consulado estadounidense y cuarteles pertenecientes a los grupos disidentes kurdos iraníes.

Una complicación adicional se podría producir si hay fisuras en el seno de las fuerzas opositoras, cinco de las cuales suscribieron un acuerdo el 22 de febrero para poner en marcha la Coalición de Fuerzas Políticas del Kurdistán iraní. Un sexto grupo, el Partido Komala del Kurdistán iraní, se unió al acuerdo el 4 de marzo.

La coalición reúne a grupos con perfiles ideológicos muy diferentes. El Partido Democrático del Kurdistán de Irán, liderado por Mustafa Hijri, es el más antiguo y consolidado. El Partido de la Libertad del Kurdistán, también con sede en la región del Kurdistán iraquí, ha sido el más activo militarmente en los últimos meses, reivindicando múltiples ataques contra posiciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en las provincias de Kermanshah y Lorestán incluso antes del inicio de la guerra.

Por su parte, el Partido de la Vida Libre del Kurdistán es el que arrastra la carga regional más compleja. Según The Atlantic Council, esta formación es en su origen «una rama del Partido de los Trabajadores del Kurdistán centrada en el Kurdistán iraní y se estima que su brazo armado, las Unidades del Kurdistán Oriental, cuentan con los combatientes más capaces, muchos de ellos mujeres, que operan desde las montañas Qandil, cerca de la frontera entre Irán e Irak». Otras dos formaciones, más pequeñas, Jabat y Komala, completan la Coalición. Sea como fuere, los kurdos vuelven a disfrutar de una oportunidad única.