Fundado en 1910
Un avión de la Fuerza Aérea de EE. UU. despega de la base aérea de Ramstein, cuartel general de las Fuerzas Aéreas de EE. UU. en Europa, cerca de Landstuhl, Alemania

Un avión de la Fuerza Aérea de EE. UU. despega de la base aérea de Ramstein, cerca de Landstuhl, AlemaniaEFE

Rusia pone a prueba las defensas de Europa espiando con drones sus bases nucleares

Esta campaña del Kremlin, apunta un informe del IISS, tenía como uno de sus objetivos esbozar un mapa de la infraestructura logística europea que respalda el esfuerzo bélico ucraniano

Desde el inicio de la invasión de Ucrania en febrero de 2022, ordenada por Vladimir Putin, el autócrata ruso ha puesto a prueba constantemente los límites de los aliados europeos de la OTAN. Sin embargo, entre 2025 y 2026, Moscú ha redoblado peligrosamente sus provocaciones, llegando a paralizar los mayores aeropuertos de países como el Reino Unido o Bélgica.

Las autoridades europeas han evitado, en la mayoría de los casos, acusar directamente a Rusia de estos actos de sabotaje, así como de las continuas violaciones de sus espacios aéreos, por miedo a escalar el conflicto. No obstante, un reciente informe publicado este jueves por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) atribuye a Moscú una campaña de espionaje con vehículos aéreos no tripulados (UAV) sobre instalaciones nucleares de la OTAN en el Viejo Continente.

El IISS recoge en su investigación, de 37 páginas, que, concretamente entre agosto de 2024 y febrero de 2026, hasta una docena de estados miembros de la Alianza Atlántica, así como Irlanda, sufrieron violaciones de su espacio aéreo por parte de drones, lo que les obligó a cerrar en repetidas ocasiones los principales centros de aviación comercial, interrumpió operaciones militares y permitió penetrar en los perímetros de algunas de las instalaciones de defensa más sensibles de Europa. Entre estos complejos destacan las bases de «compartición nuclear», que albergan bombas estadounidenses B61-12, y la base francesa de submarinos con misiles balísticos de Île Longue.

El informe apunta que la mayor parte de estos vehículos aéreos no tripulados que han estado acechando los cielos de los aliados europeos durante el último año y medio eran lanzados desde la conocida como «flota fantasma» rusa, que merodea por las aguas internacionales y sirve al Kremlin para vender su crudo y sortear las sanciones internacionales. Estos buques habrían servido como «plataformas de lanzamiento y recuperación de los UAV como parte de la guerra no convencional más amplia del Kremlin contra Europa». Lo más sorprendente de esta campaña de espionaje, agrega el centro de análisis con sede en Londres, es que se desarrolló con una «impunidad considerable» en todo el espacio aéreo europeo, poniendo en evidencia las debilidades de la defensa aliada para proteger sus propios cielos.

«El éxito del Kremlin se basa en una idea estratégica fundamental: la arquitectura de defensa aérea de Europa se diseñó para detectar y neutralizar amenazas aéreas convencionales que operaran en un espacio de combate reconocible. En cambio, no se concibió para hacer frente a drones de coste relativamente bajo ni a incursiones negables cuyo objetivo fuera poner de manifiesto las lagunas en la detección, la toma de decisiones y la autoridad legal, todo ello sin superar el umbral de una respuesta colectiva aliada», explica el IISS. Estos episodios, que forman parte de una estrategia mucho más amplia conocida como guerra híbrida, también le han servido a Rusia para poner de manifiesto las fracturas políticas dentro de la Alianza, además de aprovechar la brecha entre lo que las Fuerzas Armadas europeas podían hacer y lo que sus gobiernos están dispuestos a autorizar.

Así, el IISS concluye que un 48 % de los avistamientos de drones tuvieron lugar sobre instalaciones militares, el 18 % sobre aeropuertos civiles y el 26 % sobre infraestructuras críticas, incluidos puertos, instalaciones energéticas y emplazamientos industriales. Estos incidentes suelen producirse por la noche o durante las primeras horas de la mañana, siendo Alemania, Francia, Bélgica y Países Bajos los Estados más afectados, todos ellos con armamento nuclear. A través de esta campaña, el Kremlin habría logrado esbozar un mapa de la infraestructura logística europea que respalda el esfuerzo bélico ucraniano, además de infligir un coste económico y psicológico a sus sociedades con el objetivo de movilizarlas en contra de seguir apoyando a Ucrania.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas