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AnálisisMarta Torres-RuizNueva York

Misión secreta en Moscú: las claves del inesperado viaje del director de la CIA

El mismo día de la visita del jefe de los espías de EE.UU. Putin firmó tres decretos secretos

Edificios del Kremlin en MoscúAFP

El viaje del director de la CIA John Ratcliffe a Moscú de esta semana se ha marcado en rojo en una atmósfera de asimetría diplomática y estancamiento estratégico. El aterrizaje de un Boeing C-17A Globemaster III de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en el aeropuerto de Vnukovo el pasado 25 de agosto de 2026 ha reabierto así los canales más opacos de la inteligencia global. El vuelo procedía de la base aérea de Estados Unidos de Andrews de Maryland. Hizo una escala crítica en Riga. No ha sido un simple movimiento logístico. La parada en territorio letón subraya un enlace directo con los servicios de inteligencia bálticos en un momento en el que el presidente de Rusia Vladimir Putin está poniendo la OTAN a prueba.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha intentado minimizar la importancia del viaje al calificarlo como parte de «contactos ordinarios entre servicios de seguridad» y negar una audiencia con Vladimir Putin. En cambio, el contexto y los detalles de cómo se ha producido el viaje indican lo contrario.

Putin ha cancelado de forma abrupta un acto programado con cientos de personas. En el lenguaje de señales de la inteligencia rusa, este vacío en la agenda es un indicador de que la presencia de John Ratcliffe ha alterado el cálculo del máximo nivel en el Kremlin. En una entrevista publicada en El Debate, el exresponsable de política de defensa para Europa en el Pentágono Ian Brzezinski ya analizó que la gran amenaza para Europa y la OTAN es Rusia. Entonces, dejó claro su advertencia sobre el Báltico: «No creo que estemos ante una invasión inminente», pero avisó entonces sobre el Báltico.

Consultado entonces durante la entrevista sobre los rumores de una posible nueva invasión rusa de otro país europeo este otoño, se mostró en ese momento cauto, pero no despreocupado: «Es posible. No creo que en este momento esté preparado para invadir un Estado báltico, pero los propios países bálticos informan de inteligencia según la cual Rusia podría estar planeando algo agresivo en su territorio, como ataques a infraestructuras».

Recordó que la OTAN había convertido recientemente su misión de policía aérea báltica en una misión de defensa aérea con aviones armados, un cambio que consideró significativo. «No pierdo el sueño pensando en un ataque ruso a un Estado báltico ahora mismo. Pero si las cosas siguen empeorando para Rusia en Ucrania, hay que preocuparse por que Putin intente escalar horizontalmente contra Occidente, quizá contra un Estado báltico o en la zona del corredor de Suwałki, entre Polonia y Eslovaquia, con la esperanza de que la OTAN no logre un consenso pleno para defender a la víctima de la agresión».

Claves del viaje del director de la CIA

Neutralización de amenazas: Washington notificó a Kiev el despliegue de la delegación de alto nivel para evitar incidentes de fuego amigo.

Moratoria de ataques: EE. UU. solicitó formalmente a Ucrania una pausa operativa en ataques con drones y misiles sobre Moscú, San Petersburgo y regiones del norte hasta el 26 de agosto.

Garantía de inteligencia: Se estableció el compromiso de informar a las autoridades ucranianas sobre la arquitectura de las conversaciones tras la partida de la delegación.

Advertencias ante la Resolución de la OTAN

El viaje del director de la CIA John Ratcliffe se interpreta como una advertencia directa sobre el cambio en el cálculo de riesgo de Vladimir Putin. Los informes de inteligencia sugieren que el Kremlin evalúa una movilización militar inminente y, más preocupante aún, una «incursión limitada» o provocaciones diseñadas específicamente para probar la resolución de la administración de Donald Trump.

La actividad del GRU (inteligencia militar rusa) mediante operaciones híbridas y sabotajes en el flanco norte de Europa ha generado un clima de alerta en los países escandinavos. La visita de Ratcliffe busca establecer límites claros frente a estas acciones que operan por debajo del umbral del conflicto convencional.

A diferencia de la visita de William Burns en 2021, que entonces se comunicó con el presidente ruso por teléfono, Ratcliffe se ha visto con su homólogo Sergei Naryshkin, jefe del SVR (servicio de inteligencia exterior). Este movimiento hacia canales de espionaje puros refleja que la diplomacia tradicional está agotada, dejando a los jefes de los espías como los únicos interlocutores capaces de gestionar una desescalada antes de que los movimientos en el terreno sean irreversibles.

Irán y el mercado del petróleo

Para Washington, la guerra contra el régimen de los ayatolás de Irán es el eslabón perdido. Con las elecciones de mitad de legislatura el 3 de noviembre de 2026, la administración Trump no puede permitirse una escalada en el estrecho de Ormuz que dispare los precios de la gasolina, un factor que sería electoralmente catastrófico. La presión sobre Moscú para que reduzca su apoyo militar y tecnológico a Teherán es fundamental para la administración Trump y el Partido Republicano.

Bloqueo diplomático y los decretos secretos de Putin

Los jefes del equipo de negociaciones de paz de Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, afrontan un escepticismo profundo por parte de los servicios de inteligencia europeos –quienes consideran las conversaciones actuales como un simple «teatro de negociación»–.

La actividad legislativa en el Kremlin ofrece una de las verdaderas claves. El mismo día de la visita del jefe de la CIA, la presidencia rusa ha emitido una serie de decretos que dejan claro la respuesta del Kremlin ante la visita del jefe de la CIA. Además destaca la preparación de unos decretos en Rusia durante la visita del líder de los espías. No aparecen publicados en el portal legal oficial ruso. Su existencia se deduce únicamente por el salto numérico entre el decreto 604 (público, 24 de agosto) y los decretos 608-610 (públicos, 25 de agosto). Esta maniobra de Putin deja ver que está detrás de algo.

Negociaciones colaterales: canjes y realpolitik

La misión también sirvió para engrasar el tablero de canje de detenidos. El caso de Charles Zimmerman, estadounidense que ha sido condenado a cinco años de prisión, permanece en el centro de las conversaciones. El indicador más contundente ha sido la liberación previa de Robert Gilman. A diferencia de otros intercambios, Gilman ha sido liberado de forma unilateral, en un principio a cambio de nada, un gesto de buena voluntad por parte de Moscú interpretado como un pago inicial para asegurar la visita de Ratcliffe.

En cambio, este viaje no debe interpretarse como un deshielo, sino como una maniobra. El uso de canales de inteligencia para comunicar advertencias sugiere que Washington y Moscú siguen una estrategia de ganar tiempo: EE.UU. para sortear sus desafíos electorales, con las elecciones del 3 de noviembre en las que se renueva la Cámara de Representantes al completo y un tercio del Senado, y evitar un derrumbe energético, y Rusia para aliviar la presión financiera mientras reorganiza su capacidad de movilización para la segunda mitad de 2026.