El periodista cubano Henry Constantin Ferreiro
Cuba se ensaña con el periodista independiente Henry Constantin Ferreiro
Lleva 10 días detenido en condiciones de insalubridad por un inexistente delito de «desobediencia»
Al cierre de esta edición, madrugada hora de España, se sabe que el periodista independiente cubano Henry Constantin Ferreiro, director del medio opositor La Hora de Cuba, permanece detenido, en régimen de prisión preventiva, en la cárcel Kilo 7, ubicada en el barrio de Albaisa de Camagüey.
En una llamada telefónica que le dejaron realizar a su pareja, la también periodista Alejandra García, «solicitó un cubo para poder ir al cuarto de baño, así como alimentos fuertes, con proteína, porque todo lo que tiene que ver con la alimentación y con la salubridad está muy mal», según indica a El Debate Iris Mariño, otra de las redactoras de La Hora de Cuba.
Es, para Constantin Ferreiro, la nueva etapa de un periplo represivo que comenzó el miércoles 16 de septiembre, alrededor de las 8.40 de la mañana, cuando se presentó a su convocatoria (estrictamente verbal, nunca fue oficial) en la segunda unidad de la Policía Nacional Revolucionaria en Camagüey, donde tiene su sede La Hora de Cuba. «A las 6 de la tarde, viendo que no salía, se decidió buscar en otros centros de detención. Finalmente, se supo que estaba detenido en Villa María Luisa, el centro de operaciones e interrogatorios de la Seguridad del Estado en la ciudad», precisa Mariño.
El motivo de la detención fue un supuesto delito de «desobediencia», es decir, que no se plegó a las intimaciones del régimen.
Entre la Villa Luisa y la Kilo 7, Constantin Ferreiro tendría que haber sido trasladado a otra prisión, denominada Cerámica y sita en el barrio de Lenin -nombre muy apropiado para designar una represión implacable-, lugar en el que debe cumplirse la medida cautelar de prisión preventiva que se le ha impuesto.
De ahí que el hecho de que las autoridades se hayan saltado esta etapa pueda interpretarse como un ensañamiento hacia el periodista, en posesión de un largo historial de acciones represivas, siendo la principal su encarcelamiento durante varios días a raíz de las masivas revueltas que asolaron Cuba en julio de 2021, y que fueron duramente reprimidas por la dictadura comunista.
La represión también alcanzó a Mariño, que compartió estancia entre barrotes con Constantin Ferreiro y otros camagüeyanos.
Ahora le toca al periodista repetir encarcelamiento aparejado, como suele ocurrir en Cuba, con una tortura psicológica constante. Según La Hora de Cuba, «el miércoles, durante la visita de su familia a este centro de operaciones e interrogatorios de la Seguridad del Estado, no hubo comunicación oficial sobre el traslado. Fue el propio Constantin quien mencionó que le habían dicho que el martes lo trasladarían, pero al final fueron otros reclusos los movidos».
Prosigue la publicación opositora: «El traslado [de Constantin hacia la Kilo 7] ocurre mientras se pospone indefinidamente la audiencia de habeas corpus aprobada el martes 22. Hoy [por ayer jueves] se acudió al Tribunal Provincial Popular para conocer sobre ese proceso. Informaron que la audiencia debería ser mañana viernes, pero por ‘cambio de labor’ en el país, se pospone quizás para el lunes. Lo más seguro es que sea el próximo martes 29». La tortura psicológica que no cesa.
Además, esta decisión va en contra de lo fijado por la mismísima legislación de la dictadura comunista, pues «ninguna disposición inferior a la ley puede vulnerarla». Una ley según la cual «el Tribunal tiene hasta 72 horas para realizar la audiencia».
Este nuevo episodio de acoso a Constantin Ferreiro se produce en medio de un recrudecimiento de la represión en Cuba. Tal y como se desprende del último informe de Prisoners Defenders, se registran 1.339 prisioneros políticos en Cuba al cierre de agosto de 2026, tras 19 incorporaciones y 7 bajas. Entre ellos hay 155 mujeres y 38 personas detenidas cuando eran menores de edad. «Los casos documentados muestran cómo reclamar agua y electricidad, grabar a agentes estatales o denunciar abusos puede desencadenar prisión, amenazas y castigos que alcanzan a familias enteras». Entre quienes permanecen encarcelados, 463 padecen patologías médicas graves -por ejemplo, Félix Navarro, mencionado por la Eurocámara hace unos días.