El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, sostiene una foto
Irán asegura que sigue estando dispuesto a alcanzar un acuerdo con Estados Unidos
Este pronunciamiento coincide con un periodo de estancamiento bélico
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, ha reafirmado la disposición de su país para alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, pese al estancamiento de las negociaciones y al conflicto armado que contrapone a ambas naciones desde hace casi siete meses.
Durante una entrevista concedida a Fox News en el marco de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Pezeshkian acusó directamente a Washington de bloquear los avances diplomáticos al priorizar la vía militar, bombardeando posiciones e impidiendo cualquier canal efectivo de entendimiento.
En su intervención, el mandatario iraní hizo referencia al memorando de entendimiento alcanzado en junio con el presidente estadounidense Donald Trump, un documento diseñado para frenar las hostilidades iniciadas el pasado 28 de febrero tras un ataque conjunto entre Estados Unidos e Israel.
Pezeshkian enfatizó la voluntad de Teherán de avanzar a partir de lo pactado en dicho acuerdo, al tiempo que denunció las agresiones norteamericanas que resultaron en la muerte del líder supremo Alí Jameneí, así como de destacados científicos, comandantes militares y miembros del gobierno iraní.
Respecto al programa atómico, Pezeshkian señaló que Irán estaría dispuesto a reducir los niveles de enriquecimiento de uranio y a restituir el acceso a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica, restringido tras las ofensivas del año pasado. Para respaldar esta postura, insistió en que su nación no busca desarrollar armamento nuclear, recordando que el propio Jameneí había catalogado la posesión de armas de destrucción masiva como un acto profano e ilegal mediante un decreto religioso.
Finalmente, el presidente iraní contrapuso las intenciones de ambos países asegurando que Teherán no busca acabar con ciudadanos estadounidenses, «a diferencia de Washington», aunque subrayó el derecho de su país a la legítima defensa ante cualquier agresión.
Este pronunciamiento coincide con un periodo de estancamiento bélico caracterizado por ataques ocasionales y por recientes conversaciones indirectas entre representantes de ambas potencias en la sede de la ONU.