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El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva,EFE

Lula prohíbe las casas de apuestas y pide retirarse de las elecciones a los que «no tienen ninguna oportunidad»

El presidente de Brasil, que busca un cuarto mandato, repunta en las últimas encuestas, pero no podría evitar una segunda vuelta

La recta final de la primera vuelta de las elecciones en Brasil se recalienta. El presidente Luiz Inacio Lula Da Silva intenta a toda costa que los adversarios afines a su ideología, sin posibilidades de victoria, se retiren ya de la contienda para despejarle el camino a la segunda reelección (no consecutiva).

El ex sindicalista y líder del PT (Partido de los Trabajadores) repunta en las últimas encuestas y se impone en la última por cinco puntos al senador Flavio Bolsonaro, pero esa diferencia no es suficiente para evitar un balotaje de resultado incierto y trata de pisar el acelerador con ruegos a los otros candidatos.

«Por favor, digan a nuestros adversarios que retiren sus candidaturas porque no tienen ninguna oportunidad», proclamó Lula en un mitin en Belem». Lejos en los sondeos aparecen el escritor de libros de autoayuda Augusto Cury, el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado y el agitador Renan Santos, todos ellos con menos de un 5 % de las intenciones de voto.

Según la encuesta de Quaest, Lula tendría 39 % de la intención de voto, dos puntos más que la semana pasada, mientras Bolsonaro un 34 %. De darse lo que parece inevitable, una segunda vuelta, la encuesta arroja un empate con el 42 % de votos respectivos.

Lula, de 80 años y con secuelas físicas del cáncer que logró superar, busca un esprint a toda cosa que le permita revalidar el título de Presidente. Aparte de la invitación a la retirada de lso otros que no son Bolsonaro, el última conejo que se ha sacado de esa chistera mágica que le devolvió al poder, pese a los casos de corrupción y condenas, ha sido prohibir las casas de apuestas.

Los brasileños tiene una tendencia marcada al juego sin diferencia de clases sociales. La decisión de Lula, explicada en sus redes sociales, ha sacudido a buena parte de la población y su efecto en las urnas, hoy por hoy, es un misterio. Pero la reacción de su adversario inmediato e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ha sido inmediata. La ha calificado de «estafa»

El presidente de Brasil ha justificado la medida porque «los perjuicios para el pueblo fueron mucho mayores que los beneficios económicos. No es broma. Es algo muy serio. No vamos a permitir que empresas de apuestas ganen dinero a costa del dinero de la leche, del pan, de la comida de las familias. Hicimos lo que había que hacer: acabar con las apuestas».

Lula se adelantó a las críticas previstas con un mensaje contundente: «Y no vengan a decir que el fútbol brasileño depende de esto. Brasil fue pentacampeón del mundo sin apuestas. Nuestros clubes conquistaron el mundo sin apuestas».

Por último, el viejo sindicalista zanjó la cuestión con un: «Nadie va a ganar dinero extorsionando al pueblo pobre de este país». La traducción en las urnas se conocerá la madrugada del domingo al lunes, cuando termine la votación y el escrutinio oficial arroje un resultado que, según la totalidad de los sondeos, anticipa que habrá una segunda vuelta entre él y Flavio Bolsonaro, la esperanza de la derecha brasileña que amenaza con cortarle el paso a un cuarto ala renovación del «alquiler» de otra legislatura en el Palacio de Planalto.