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El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, repasa un decreto suyo en BrasiliaEFE

Lula se acobarda y renuncia a participar de un debate con Flavio Bolsonaro y otros tres candidatos

El presidente de Brasil asume el riesgo de dejar la silla vacía y se va a un podcast

Lula ya no es lo que era. El presidente de Brasil y líder del Partido de los Trabajadores (PT) no se anima a enfrentarse en un debate al senador Flavio Bolsonaro y a los otros tres candidatos mejor posicionados en las elecciones de este domingo.

La cadena O Globo, que históricamente organiza uno de la docena de encuentros que suelen organizarse, anunció que el «petista» ha comunicado su ausencia ante Bolsonaro (Partido Liberal), Augusto Cury (Avante), Ronaldo Caiado (PSD) y Romeu Zema (Novo).

El comando de campaña de Lula estuvo divido en dos bloques irreconciliables hasta que finalmente se impuso el que abogaba por la ausencia de su candidato. En este sentido se atribuye a Janja, la actual mujer del exsindicalista ser decisiva al apoyar esta opción, aunque ella lo niega.

Los argumentos de los partidarios del «No acudir» argumentaron que el presidente, de 80 años, se iba a convertir en la diana del resto de los candidatos y en ese caso difícilmente podría salir airoso. Dicho de formas más elegante que «el formato no era beneficioso» para Lula.

Los que apostaban por dar la cara advirtieron, según O Globo, que es una oportunidad única para demostrar que el petista está en buena forma y puede romper el virtual empate técnico que anticipan las encuestas.

Salvo excepción los políticos que optaron por dejar la silla vacía en los cara a cara televisivos pagaron un alto precio con derrotas. Los asesores de Lula le advirtieron que su popularidad ahora no es como la de otros años donde podía permitirse el lujo de hacer este tipo de desplantes. De hecho, lo hizo en 2006 en la primera vuelta, aunque sí acudió a los de la segunda contra Geraldo Alchmin. Pero ahora los riesgos que asume en una contienda electoral tan disputada no son pocos.

Las encuestas aseguran que de la convocatoria del domingo no saldrá el próximo presidente. La permanencia de Lula en el Palacio de Planalto o su desahucio por Flavio Bolsonaro se conoceré en un eventual balotaje o segunda vuelta en tres semanas.

En Brasil no es obligatorio por ley asistir a los debates, que en algunos años han sido de hasta diez, pero la tradición suele respetarse. Hubo un intento de hacerlos imperativos con un proyecto de ley este año, pero no vio la luz. En 2010 se celebraron seis en la primera vuelta y cuatro en la segunda y en 2018 siete.

La legislación electoral lo que sí exige es que las cadenas de radio y televisión inviten a los debates a los candidatos de partidos, federaciones o coaliciones que tengan, como mínimo, cinco parlamentarios en el Congreso Nacional.

La ausencia de un «invitado», en teoría, no puede ser reemplazada por otro y ese lugar quedará identificado con un placa con su nombre. A ese espacio podrán dirigirse los candidatos presentes con preguntas y cuestionamientos de forma directa.

La campaña de Luiz Inacio Lula Da Silva, según O Globo ha deslizado que el presidente ha preferido acudir a un podcast donde considera que puede arrastrar a más votantes. Según el presidente del PT y coordinador de la campaña, Edinho Silva, la ausencia de Lula está justificada porque el formato del enfrentamiento era perjudicial para su candidato.