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Paul Saint-Pierre Plamondon, líder del Partido Quebequés (PQ)

Paul Saint-Pierre Plamondon, líder del Partido Quebequés (PQ)Partido Quebequés

Canadá

El independentismo quebequés parte como favorito en las elecciones, pero sin garantías de mayoría absoluta

Paul Saint-Pierre Plamondon pretende convocar un referéndum de autodeterminación: dependerá de sus alianzas

Paul Saint-Pierre Plamondon, líder del Partido Quebequés (PQ), histórica formación independentista de la Belle Province, es, según todas las encuestas, el favorito de las elecciones legislativas de este 5 de octubre. Próximo a la cincuentena –traspasará el medio siglo de existencia en febrero–, de complexión algo escuálida y sonrisa pícara, en posesión de una sólida formación jurídica, será, salvo sorpresa mayúscula, el próximo primer ministro de Quebec.

De centro izquierda, firme partidario de la laicidad –atrás quedó el tiempo en el que Quebec era el corazón espiritual del catolicismo canadiense–, inició su vida pública manteniendo posiciones nacionalistas, pero no independentistas. Hoy en día es partidario de la separación pura y dura de Quebec respecto de Canadá: la convocatoria de un referéndum de autodeterminación es su principal promesa electoral.

Que pueda cumplirla depende de la obtención de la mayoría absoluta, es decir, de un mínimo de 64 escaños entre los 127 que están en juego según el sistema mayoritario unipersonal a una sola vuelta. Los últimos sondeos sitúan al PQ en cabeza con el 29 % de los votos. Sin embargo, las dos principales formaciones federalistas –partidarios de la permanencia de Quebec en Canadá–, el Partido Liberal Quebequés (PLQ) y el Partido Conservador (PCQ), obtendrían respectivamente el 25 % y el 20 % de los votos.

De ahí que la posibilidad para Saint-Pierre Plamondon de someter a votación popular el futuro de Quebec dependa del resultado que logren Coalición PorvenirQuebec (CAQ) –nacionalista no independentista y encabezada por la primera ministra saliente Christine Fréchette– y de Quebec Solidario (QS), abiertamente independentista y de izquierda radical. Ambas no llegan al 15 %, pero sus escaños podrían ser decisivos.

Es la opinión del sociólogo y popular ensayista conservador Matthieu Bock-Coté, independentista confeso. En declaraciones a El Debate señala, en lo tocante a la convocatoria de un referéndum de autodeterminación sin mayoría absoluta por parte de Saint-Pierre Plamondon, que «todo depende de la composición de la Asamblea [legislativa quebequesa] y de quién tenga el poder de inclinar la balanza. ¿Se tratará de diputados nacionalistas provenientes de la CAQ, o incluso del PCQ? ¿O de diputados independentistas de QS?». En todo caso, Bock-Coté está convencido de que Saint-Pierre Plamondon conseguirá su mayoría absoluta y que el referéndum se celebrará.

La segunda vertiente del problema tiene que ver con la diferencia entre la pujanza electoral del PQ y el apoyo a la independencia: solo el 14 % de los quebequeses cree que el «sí» a la salida de Canadá podría imponerse en un referéndum. Bock-Coté opta por relativizar esa cifra. Su argumentación es triple: en primer lugar, «ha existido una especie de condicionamiento colectivo desde hace treinta años. Los quebequenses perdieron dos referendos [los de 1980 y 1995], el partido independentista estuvo a punto de desaparecer y el horizonte de la independencia –que hace una generación parecía asegurado– se convirtió en un recuerdo, en nostalgia, aunque siempre hubo una base que seguía creyendo en el país».

En segundo lugar, señala que «sobre todo, la inmigración masiva lleva a muchos a pensar que ya no se dan las condiciones demográficas para lograr la independencia. En cierto sentido, ni siquiera los independentistas creían ya en ella. Sin embargo, el contexto está cambiando. Pues, ante esta eventualidad, cabe esperar una reacción de los francófonos [también hay en Quebec votantes anglófonos] que haga posible la victoria en un referéndum». Por último, cree que de los francófonos que haga posible la victoria en un referendo. La victoria del PQ cambiará la percepción de la situación política, «al descongelar el panorama y devolver la esperanza a los nacionalistas».

Saint-Pierre Plamondon, a la espera de que se produzcan esos hipotéticos acontecimientos, ha hecho campaña con propuestas de choque sobre la autodeterminación. La más llamativa de ellas, como buen republicano, es su firme voluntad una vez en el poder, con o sin mayoría absoluta, de cortar los fondos al Teniente Gobernador de Quebec, representante oficial del Rey Carlos III de Canadá en la Belle Province.

Las funciones de estos últimos son esencialmente ceremoniales, como las de los lord-lieutenants en los condados del Reino Unido o las de los governors en los Estados federados australianos. Sabedor de que las actividades de los tenientes gobernadores en Canadá también reciben fondos federales –por lo que sería difícil asfixiarles financieramente por completo–, Saint-Pierre Plamondon también es consciente de lo rentable, en términos políticos, que puede resultar la deslegitimación institucional de la Corona, más si se trata de la británica.

En esta línea, la campaña electoral se ha visto también salpicada por otros incidentes «simbólicos». Sin ir más lejos, por primera vez, la comisión electoral había decidido enviar los documentos informativos y guías del elector exclusivamente en francés, en cumplimiento de la legislación provincial que exige el uso exclusivo de ese idioma en las instituciones públicas. Un recurso legal presentado por representantes de la comunidad anglófona argumentó que la falta de información postal en inglés violaba el derecho fundamental al voto de los ciudadanos de habla inglesa. La justicia les ha dado la razón.

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