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Gustavo Morales
CrónicaGustavo Morales

Marruecos eleva la presión sobre España: Ceuta en el tablero de la guerra híbrida

Marruecos es un socio fundamental de la UE en materia comercial, económica, de seguridad y control migratorio. Al mismo tiempo, Europa depende parcialmente de la colaboración de Rabat para controlar las rutas migratorias del norte y oeste de África

Miles de jóvenes han colapsado los centros de acogida de adultos y menores de Ceuta tras la avalancha de personas que cruzaron el estrecho del Tarajal

La avalancha de personas que cruzaron el estrecho del Tarajal colapso la ciudad de CeutaEFE

La entrada masiva de inmigrantes en Ceuta reabre una crisis que va mucho más allá de la frontera. Un informe de Eurodefense-España acusa a Rabat de utilizar los flujos migratorios como instrumento de presión política y sitúa el Sáhara Occidental, Ceuta, Melilla y Canarias en el centro de una creciente pugna geopolítica entre Marruecos y España, con la Unión Europea cada vez más implicada.

El informe titulado Morocco’s Hybrid Warfare Against Spain, Eurodefense España es una asociación sin ánimo de lucro y un grupo de estudio y reflexión especializado en seguridad y defensa nacional y europea. Su origen está en un acuerdo de colaboración firmado el 20 de noviembre de 1995 entre la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN), organismo dependiente del Ministerio de Defensa. Desde mayo de 2002 está constituida formalmente como asociación.

En dicho documento se afirma que las relaciones entre España y Marruecos atraviesan uno de sus momentos más delicados de los últimos años. La entrada masiva de inmigrantes en Ceuta los días 30 y 31 de julio de 2026 ha vuelto a situar en primer plano una cuestión que trasciende el fenómeno migratorio: la histórica disputa política y diplomática en torno al Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla y los intereses estratégicos de ambos países en el norte de África.

Marruecos, según el texto, estaría utilizando la presión migratoria como un instrumento de lo que denomina «guerra híbrida» para avanzar en sus intereses políticos y territoriales.

El documento interpreta los acontecimientos recientes como parte de una estrategia más amplia vinculada al concepto del «Gran Marruecos», una visión territorial que, según el informe, pretende ampliar la influencia y soberanía marroquíes más allá de las fronteras establecidas tras la independencia del país en 1956.

Ceuta, epicentro de la crisis

El episodio más grave descrito por Eurodefense-España se produjo los días 30 y 31 de julio de 2026, cuando, según el informe, alrededor de 80.000 personas entraron en Ceuta desde territorio marroquí por tierra y por mar.

La cifra adquiere una dimensión extraordinaria teniendo en cuenta que Ceuta cuenta con una población cercana a los 81.000 habitantes y una superficie aproximada de 20 kilómetros cuadrados.

Según el documento, la mayoría de quienes cruzaron la frontera eran ciudadanos marroquíes, aunque también había inmigrantes procedentes del África subsahariana.

Eurodefense-España sostiene que las autoridades marroquíes relajaron los controles fronterizos y señala que informes policiales españoles estarían investigando una posible colaboración activa de agentes marroquíes en la llegada de personas hasta la frontera.

La entrada coincidió con la Fiesta del Trono de Marruecos, celebrada el 30 de julio, una de las principales fechas institucionales del reino alauí.

No era la primera vez que Ceuta afrontaba una situación semejante.En mayo de 2021, cerca de 10.000 personas, entre ellas alrededor de 1.200 presuntos menores no acompañados, entraron en la ciudad después de que Marruecos redujera drásticamente la vigilancia fronteriza. Aquella crisis coincidió con un enfrentamiento diplomático entre Madrid y Rabat después de que España permitiera la entrada por razones humanitarias de Brahim Ghali, dirigente del Frente Polisario, que necesitaba tratamiento hospitalario.

La tensión terminó afectando a las relaciones bilaterales y desembocó posteriormente en un importante cambio en la posición española respecto al Sáhara Occidental.

En 1975, mientras el régimen de Franco llegaba a su fin, Marruecos organizó la denominada Marcha Verde, en la que unos 350.000 civiles se desplazaron hacia el territorio administrado entonces por España. El territorio continúa incluido por Naciones Unidas entre los Territorios No Autónomos, mientras Marruecos controla gran parte de él y el Frente Polisario reclama el derecho de autodeterminación de la población saharaui.

España mantuvo durante décadas una posición vinculada a las resoluciones de Naciones Unidas. Sin embargo, en marzo de 2022 se produjo un importante giro. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comunicó al rey Mohammed VI que España consideraba la propuesta marroquí de autonomía como «la base más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto. El cambio abrió una nueva etapa en las relaciones entre Madrid y Rabat y fue seguido por una visita de Sánchez a Marruecos en abril de 2022.

La siguiente cuestión es la soberanía sobre Ceuta y Melilla.

El informe defiende que no existe jurídicamente un proceso de descolonización pendiente sobre ambas ciudades. Recuerda que ninguna aparece en la lista de Territorios No Autónomos de Naciones Unidas, a diferencia del Sáhara Occidental y Gibraltar.

Ceuta y Melilla son ciudades autónomas españolas y forman parte de la Unión Europea. Por esa razón, sus fronteras con Marruecos constituyen también fronteras exteriores de la UE.

Eurodefense-España denuncia que durante los últimos meses responsables políticos marroquíes han vuelto a formular reivindicaciones sobre ambas ciudades.

Para los autores del documento, estos pronunciamientos, unidos a la presión migratoria, deben interpretarse dentro de una misma estrategia política. Es precisamente esta interpretación la que lleva al informe a utilizar el concepto de «guerra híbrida».

El documento también dirige su atención hacia las Islas Canarias.

En este caso, la preocupación se concentra tanto en los flujos migratorios procedentes de las costas africanas como en las delimitaciones marítimas.

España y Marruecos mantienen intereses en las aguas atlánticas situadas entre Canarias, Marruecos y el Sáhara Occidental, donde entran en juego las respectivas zonas económicas exclusivas y las posibles ampliaciones de la plataforma continental.

La situación resulta especialmente compleja debido al estatuto todavía no resuelto del Sáhara Occidental.

Europa entra en escena

La crisis de Ceuta ha dejado de ser únicamente una cuestión bilateral entre Madrid y Rabat.El documento destaca la creciente implicación de las instituciones europeas, puesto que la frontera ceutí es también una frontera exterior de la Unión Europea.

Según el informe, el Parlamento Europeo condenó en septiembre de 2026 la instrumentalización de la migración como herramienta de presión contra un Estado miembro y expresó su solidaridad con Ceuta y Melilla.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también subrayó el carácter europeo de la cuestión al declarar que «Ceuta es España. Ceuta es Europa».

El problema, sin embargo, plantea un difícil equilibrio para Bruselas. Marruecos es un socio fundamental de la UE en materia comercial, económica, de seguridad y control migratorio. Al mismo tiempo, los países europeos dependen parcialmente de la colaboración de Rabat para controlar las rutas migratorias procedentes del norte y oeste de África.

Las relaciones entre España y Marruecos combinan así dos realidades difíciles de separar.

Por una parte, ambos países necesitan cooperar en comercio, seguridad, lucha contra el terrorismo, migración y desarrollo económico. También compartirán, junto a Portugal, la organización del Mundial de Fútbol de 2030.

Por otra, permanecen abiertas importantes diferencias relacionadas con el Sáhara Occidental, Ceuta y Melilla, las fronteras marítimas y la gestión migratoria.

El informe de Eurodefense-España adopta una posición contundente: considera que la utilización deliberada de movimientos migratorios para ejercer presión política debería tener consecuencias en las relaciones entre Marruecos y la Unión Europea.

Su conclusión central es que la cooperación entre Madrid y Rabat debe estar basada en la reciprocidad y en el respeto de la integridad territorial de ambos países.

Más allá de esta interpretación, concluye el informe, la crisis muestra hasta qué punto la migración se ha convertido en un elemento central de la política exterior y de seguridad europea. Ceuta ya no representa únicamente una frontera entre España y Marruecos. Es también uno de los lugares donde confluyen algunos de los principales desafíos geopolíticos del Mediterráneo occidental: migración, soberanía, seguridad, relaciones con África y estabilidad de las fronteras de la Unión Europea.

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