Bidones de gasolina
Cuba acusa a EE.UU. de intimidar a países y empresas que suministran combustible a la isla
La Habana denuncia la confiscación de 2,2 millones de litros de biodiésel destinados al país y califica de «piratería y pillaje» las interceptaciones de buques
El Gobierno de Cuba ha acusado a Estados Unidos de amenazar e intimidar a países y empresas que suministran combustible a la isla, después de que las autoridades estadounidenses anunciaran la confiscación de 2,2 millones de litros de biodiésel que se dirigían al país.
El viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, denunció que Washington está ejerciendo presión sobre «Estados soberanos» y compañías privadas para impedir que mantengan operaciones comerciales relacionadas con el suministro de combustible a Cuba.
«Lo que resulta ilegal es intimidar a Estados soberanos con amenazas de represalias del Gobierno de EE.UU. si exportan combustible a Cuba», afirmó el vicecanciller en un mensaje publicado en redes sociales.
Fernández de Cossío sostuvo que la importación de combustibles por parte de entidades estatales y privadas cubanas desde otros países es legal tanto de acuerdo con la legislación nacional como con el Derecho Internacional.
El Gobierno cubano también elevó el tono contra las actuaciones de las autoridades estadounidenses en el mar. El vicecanciller calificó de «ilegal» el «hostigar e interceptar en aguas internacionales buques que transporten combustibles a Cuba», y comparó estas actuaciones con «la piratería y el pillaje».
2,2 millones de litros de biodiésel
Las acusaciones de La Habana se producen después de que varias agencias del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos anunciaran la confiscación de 90 cargamentos de combustible que tenían como destino la compañía cubana Enetec, incluida en la lista de empresas sancionadas por Washington.
Según las autoridades estadounidenses, 71 de esos cargamentos fueron intervenidos desde el puerto de Everglades, en Florida, y otros 19 desde el puerto de Houston, en Texas. En total, el combustible estaba valorado en unos 2,8 millones de dólares.
«Es un intento deliberado para socavar las sanciones de EE.UU. y todo eso está en este momento bajo investigación», explicó José R. Figueroa, agente especial al frente de la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) en Miami.
El decomiso se produce mientras Cuba atraviesa una profunda crisis energética, que se arrastra desde mediados de 2024 y se ha agravado durante este año. La escasez de combustible ha contribuido a los continuos apagones que sufre la isla y a la paralización de buena parte de su actividad económica.
Una crisis energética agravada
La situación energética se suma a la escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos que afecta a la población cubana. Las frecuentes averías en las centrales eléctricas, muchas de ellas obsoletas, han agravado además los cortes de suministro.
Washington mantiene sanciones contra sectores estratégicos de la economía cubana y también contra empresas que mantienen relaciones comerciales o han prestado apoyo financiero, material o tecnológico al Gobierno de La Habana.
Fernández de Cossío denunció que estas medidas buscan «someter a un pueblo entero a la asfixia económica como castigo colectivo con fines políticos» y defendió que tanto el almacenamiento y distribución del combustible en Cuba como su transporte por aguas internacionales son actividades legales.