Un encapuchado coloca barricadas en el centro de París
Activistas vinculados a la Francia Insumisa de Mèlenchon se empeñan en mantener la violencia estudiantil
Este viernes, un total de 141 institutos franceses permanecieron bloqueados por las protestas estudiantiles que vienen desarrollándose en el país galo desde mediados del mes de septiembre. Esta cifra resulta ya muy inferior al más de 1.000 institutos que cerraron el pasado 1 de octubre.
Esta relajación de las protestas se han notado incluso en las propias jornadas de lucha, o «actos» que les llaman los organizadores, que se han ido convocado. Si en el III Acto que tuvo lugar el martes se manifestaron más de 100.000 jóvenes, y no tan jóvenes. en la Plaza de la República de París, en el IV Acto del jueves fueron 70.000, según datos del Gobierno francés, en la Plaza de la Bastilla.
Sin embargo, sectores de la izquierda, mayormente vinculados al partido radical 'Francia Insumisa' que preside el candidato a la presidencia, Jean-Luc Mèlenchon, se empeñan en mantener la tensión en las calles. No en vano, la próxima primavera se celebran las elecciones presidenciales francesas y el líder radical se encuentra en el segundo puesto de las encuestas.
Las protestas estudiantiles se iniciaron el pasado 17 de septiembre en un instituto de Cretéil, una localidad de los suburbios del sur de París y en el que tradicionalmente gobierna la izquierda coaligada en el grupo Unión de la Izquierda (Union de la Gauche, en francés). De ahí, se extendió al resto de Francia con protestas cada vez más minoritarias pero más violentas.
Un informe de los servicios de inteligencia franceses publicado la semana pasada por el periódico Le Figaró delataba que «los estudiantes están claramente incitados a estas acciones por elementos de la ultraguerrilla». Es decir, los estudiantes como tal no son los que inician la violencia, sino que son grupos externos infiltrados entre los estudiantes quienes comienzan a arrojar objetos contra la Policía y muchos jóvenes terminan atrapados en las cargas policiales.
La Prefectura de París detecto en los incidentes del pasado martes «300 elementos hostiles» que generaron los incidentes y el propio ministro de Justicia, Gérald Darmanin, aseguró que «se trata de una minoría activa y violenta».
Este mismo periódico pudo comprobar en primera persona el pasado jueves cómo la acción de grupos de encapuchados contra la Policía pudo dejar atrapados en medio de unos y otros a muchos jóvenes sin intenciones violentas.
El mismo informe de la inteligencia francesa explica que entre los individuos ajenos a los estudiantes que provocan la violencia se encuentran grupos de extrema izquierda como Poing Levé (Puño alzado) y Révolution Permanente, ambos vinculados a La Francia Insumisa de Jean-Luc Mèlenchon.
Estos grupos, como es obvio, niegan cualquier vinculación con la violencia pero, al mismo tiempo, solo critican la «represión abusiva de la Policía». No obstante, los datos de más de 100 docentes heridos, así como 215 estudiantes y casi 800 policías y gendarmes evidencia a qué lado se inclina la violencia.
El incitador a los primeros bloqueos de institutos, a finales de septiembre, fue la Unión Sindical de Liceos (USL), cuyo presidente, Ryad Rani, fue becario del diputado de La Francia Insumisa, David Guiraud, y este pasado verano asistió a la 'universidad de verano' organizada por La Francia Insumisa y que estuvo dirigida por Mèlenchon.
Otro de los jóvenes que están adquiriendo especial relevancia desde que el pasado día 4 se viralizó un video suyo enfrentándose a un policía, es Elwan B. A pesar de su juventud de tan solo 17 años, este estudiante del último año en el Instituto Jacques‐Decour, ahora coge el megáfono en cada marcha de protesta. El pasado día 7 se le vio agasajando a Melenchón en la participación de éste en una de las marchas de protesta.
Pero si alguien ha adquirido especial protagonismo en las protestas es una persona que, evidentemente, no es estudiante. Se trata del alcalde de Saint-Denis, Bally Bagayoko, miembro de La Francia Insumisa, y que incluso el martes fue alcanzado por el gas pimienta que lanzó un agente durante las protestas.
La Francia Insumisa, no contenta con incitar a las protestas también se encarga, además, de capitalizarla. Así, el presidente del consejo de administración del sindicato de estudiantes 'Renouveau lycéen', Nathanël Combary, fue objeto de una durísima campaña porque rechazó frontalmente el uso de la violencia, y porque es simpatizante del partido Renacimiento de Emmanuel Macron.
Combary está teniendo bastante presencia en los medios franceses durante el casi mes de protestas que llevamos, con la consiguiente amenaza contra el argumentario izquierdista. Por eso mismo, hasta el propio Mèlenchon fue capaz de criticar a este joven sindicalista, que cuenta con tan solo 18 años. «No sean como Nathanaël. Manténganse honestos y francos. Asuman sus ideas. No sirvan a Macron ni a su policía del pensamiento», aseguró apenas unos días después de que elevó la figura del radical Elwan.