Lula durante la entrevista
Lula rompe con la postura tradicional de su partido y apoya rebajar a 16 años la edad penal en Brasil
El presidente brasileño defiende la medida para los delitos más graves y asume la responsabilidad por el desgaste de su Gobierno, en plena campaña para la segunda vuelta frente a Flávio Bolsonaro
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha defendido rebajar de 18 a 16 años la edad de responsabilidad penal para los delitos más graves, un cambio de posición respecto a la línea tradicional de su Partido de los Trabajadores (PT).
Durante una entrevista concedida este jueves a la cadena Globo, el mandatario también asumió la responsabilidad por el desgaste de su Gobierno, reclamó una reforma del Tribunal Supremo y advirtió a Estados Unidos de que Brasil podría responder a sus aranceles con medidas de reciprocidad.
«Soy favorable a reducirla a los 16 años, pero no para discutirlo en esta propuesta de reforma constitucional», afirmó Lula al referirse a la edad penal. El presidente defendió que el debate se aborde por separado de la reforma de seguridad pública que se tramita en el Senado. Su declaración supone un giro en una cuestión que tradicionalmente ha encontrado la oposición de la izquierda brasileña.
La entrevista, realizada en plena campaña para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 25 de octubre, también dejó un reconocimiento de responsabilidad política. Lula admitió que no ha conseguido trasladar a la población los resultados de su gestión y asumió las críticas por el resultado de la primera vuelta y la valoración de su Gobierno. «Todo es responsabilidad mía. Yo soy el Gobierno», sostuvo.
Lula reclama cambios
El presidente calificó de «irreversible» el debate sobre una reforma del Poder Judicial en medio de las sospechas que afectan a magistrados del Tribunal Supremo por sus presuntos vínculos con Daniel Vorcaro, antiguo controlador del Banco Master, investigado por fraude financiero.
Lula defendió revisar los criterios de elección de los jueces, estudiar la introducción de mandatos y establecer límites a los posibles conflictos de intereses.
El mandatario también reconoció que reprendió al director de la Policía Federal, Andrei Rodrigues, por asistir a una fiesta en Londres organizada por Vorcaro. «Me dio una explicación que no fue convincente», afirmó, aunque defendió la labor del comisario y evitó aclarar si lo mantendrá en el puesto si consigue la reelección.
Lula aseguró que las denuncias deben investigarse y rechazó que se encubran posibles responsabilidades. Al mismo tiempo, acusó a la oposición de utilizar la polémica para atacar al magistrado Alexandre de Moraes, al que relacionó con la causa judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro.
Amenaza comercial a Trump
En el ámbito internacional, Lula defendió la negociación con la Administración de Donald Trump para levantar los aranceles adicionales impuestos a productos brasileños, pero advirtió de que no descarta represalias.
«Quien tiene que estar preocupado en este momento es Estados Unidos», afirmó. El presidente destacó el crecimiento de los intercambios comerciales de Brasil con otros países y aseguró que confía en alcanzar un acuerdo con Washington.
También rechazó que las bandas criminales brasileñas deban considerarse organizaciones terroristas en los términos planteados por Estados Unidos, aunque reconoció el daño que causan en las comunidades más vulnerables. Para combatirlas, defendió una mayor implicación del Gobierno federal, la creación de un ministerio específico de seguridad y la construcción de nuevas prisiones.
En clave electoral, Lula reconoció que desconocía que el Bolsa Família no se hubiera actualizado durante parte de su mandato y afirmó que ordenó corregir la situación al conocerla. Además, planteó incorporar a su programa la gratuidad del transporte público durante los fines de semana y reivindicó las medidas de apoyo a las familias con menos recursos.