Donald Trump
Trump frena las nuevas sanciones contra Rusia que él mismo firmó hace un mes
El presidente estadounidense invoca el interés nacional para suspender las medidas impulsadas por el fallecido senador Lindsey Graham, días después de anunciar un acuerdo para importar diésel ruso
Donald Trump ha frenado la entrada en vigor de un nuevo paquete de sanciones contra Rusia que él mismo había firmado hace menos de un mes. El presidente de Estados Unidos rubricó el viernes una orden ejecutiva que suspende la aplicación de buena parte de las medidas previstas en la ley impulsada por el fallecido senador Lindsey Graham, con el argumento de que la decisión responde al interés nacional.
La norma, aprobada por el Congreso y promulgada por Trump el 18 de septiembre, buscaba aumentar la presión económica sobre Moscú por la guerra de Ucrania. Entre otras medidas, contemplaba sanciones contra altos cargos rusos, restricciones dirigidas a distintos sectores de su economía y aranceles de hasta el 100 % para los principales compradores de petróleo y gas rusos.
La orden ejecutiva permite dejar en suspenso esas disposiciones mediante una exención presidencial. Trump ha comunicado al Congreso que considera la medida necesaria para proteger los intereses estadounidenses, aunque no ha detallado públicamente los motivos concretos que justifican su decisión.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump
El movimiento llega apenas una semana después de que el mandatario anunciara un acuerdo para comprar diésel ruso con el objetivo de aliviar los precios internacionales de la energía. El pacto ha suscitado críticas en Washington, donde legisladores de ambos partidos han cuestionado que la Administración busque estrechar la cooperación energética con Moscú mientras continúa la guerra en Ucrania.
La suspensión de las nuevas medidas también amenaza con agravar las diferencias entre Washington y Kiev. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha advertido de que el acuerdo energético proporcionará nuevos ingresos a Rusia, mientras las relaciones entre ambos Gobiernos atraviesan un periodo de tensión.
La exención no supone, sin embargo, la desaparición de todas las sanciones estadounidenses contra Rusia. La propia orden ejecutiva especifica que las medidas impuestas mediante anteriores decretos para responder a las actividades del Gobierno ruso permanecen vigentes.