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AnálisisMarta Torres-RuizNueva York

Las cinco claves que pueden decidir las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos

La subida de los combustibles, la guerra con Irán y la inmigración ponen a prueba a Trump, mientras los demócratas aspiran a recuperar el control de la Cámara de Representantes

Una mujer vota de forma anticipada en Gastonia, Carolina del Norte, en las elecciones legislativas del 3 de noviembreA.M Stewart / AFP

A menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, la campaña estadounidense está marcada por una cuestión fundamental: el coste de la vida. La economía, el precio de los combustibles y las consecuencias de la guerra con Irán se cruzan con la inmigración, la seguridad y el debate sobre los límites del poder presidencial.

¿Qué se juegan el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y los demócratas en estas elecciones de mitad de mandato? Para el presidente, los comicios serán una prueba del respaldo a su gestión y de su capacidad para mantener el control republicano del Congreso. Para la oposición, el reto consiste en convertir el descontento ciudadano en una mayoría parlamentaria que le permita fiscalizar a la administración Trump y condicionar su agenda.

La diferencia entre una victoria ajustada y una mayoría amplia será determinante para medir el alcance político de los resultados. Recuperar por un margen estrecho la Cámara de Representantes permitiría a los demócratas ejercer un mayor control sobre la actividad legislativa y reforzar la supervisión de la Casa Blanca, aunque no garantizaría la aprobación de sus propias iniciativas. Una victoria contundente, en cambio, fortalecería su posición dentro de la cámara, daría impulso a sus principales figuras y sentaría las bases de la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2028. Pero no cambiaría mucho a efectos prácticos, debido a que necesitan dos tercios del Senado para sacar adelante sus iniciativas.

El bolsillo manda: gasolina, diésel e inflación

La economía será uno de los principales factores de la campaña. Para millones de estadounidenses, el precio de llenar el depósito y hacer la compra tiene consecuencias inmediatas, y la subida de los combustibles amenaza con convertirse en un problema político para la Casa Blanca.

La guerra con Irán ha agravado la incertidumbre en los mercados energéticos. El petróleo ha superado los 100 dólares por barril en distintas fases del conflicto. Mientras, las amenazas a las rutas marítimas y los costes del transporte mantienen la presión sobre los precios.

El impacto va más allá de los conductores. El encarecimiento del diésel repercute en el transporte de mercancías, la agricultura y la distribución de alimentos. En las zonas rurales, donde las distancias son mayores y el vehículo resulta imprescindible para trabajar, el coste del combustible puede tener un peso especial en la decisión de voto de los granjeros, base electoral de Trump.

Según las proyecciones publicadas por Fox News, el descontento por los precios de la gasolina y el diésel está poniendo en riesgo distritos rurales que tradicionalmente han favorecido a los republicanos.

Para los demócratas, la oportunidad consiste en convertir esa preocupación económica en un argumento electoral. Sin embargo, los votantes pueden castigar al partido del presidente, pero no significa que respalden de manera automática las propuestas de la oposición. Los candidatos demócratas tendrán que demostrar que ofrecen alternativas creíbles para aliviar el coste de la vida.

Irán: un conflicto que llega al surtidor

La guerra con Irán se ha convertido en uno de los principales riesgos políticos para Trump. Lo que comenzó como una operación militar en Oriente Próximo tiene consecuencias directas para la economía estadounidense y amenaza con condicionar la campaña hasta el día de las elecciones.

El estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de petróleo, ocupa un lugar central en la crisis. Las amenazas a la navegación, los ataques a buques y la incertidumbre sobre la seguridad marítima han provocado fuertes oscilaciones en los mercados energéticos. Los flujos de crudo desde otros países del golfo Pérsico han comenzado a recuperarse. Pero, los riesgos regionales mantienen elevados los precios.

Inmigración y seguridad fronteriza: el terreno más favorable para Trump

La inmigración será otro de los grandes asuntos del último tramo de campaña. Trump llegó a la Casa Blanca con la promesa de reforzar el control fronterizo, acelerar las deportaciones y endurecer la política migratoria. Esas medidas forman parte de su compromiso con los votantes que consideran la seguridad fronteriza una prioridad nacional.

Para los republicanos, la inmigración ofrece una oportunidad de movilizar a su base electoral y desplazar el debate hacia cuestiones en las que Trump ha construido buena parte de su identidad política. El partido defenderá que el control de las fronteras y la aplicación de las leyes migratorias son responsabilidades fundamentales del Gobierno federal.

Los demócratas tendrán que encontrar un equilibrio entre la defensa de los derechos de los inmigrantes, la necesidad de una política fronteriza eficaz y las preocupaciones sobre seguridad. El desafío es especialmente importante en los distritos competitivos, donde los candidatos deben responder a electorados con posturas diversas sobre la inmigración.

La Cámara para los demócratas, el Senado en disputa

Los estadounidenses renovarán los 435 escaños de la Cámara de Representantes y elegirán un tercio de los 100 asientos del Senado, en una votación que determinará el margen de maniobra de Trump durante el resto de su mandato.

Las proyecciones publicadas por Fox News apuntan a que los demócratas tienen una vía favorable para recuperar la Cámara de Representantes. El Senado presenta un panorama más incierto, con varias contiendas competitivas que podrían decidir el control de la institución.

Dos electores de Gastonia Carolina del Norte hacen fila para emitir su voto anticipado en las elecciones legislativas del 3 de noviembreA.M Stewart / AFP

La diferencia entre una mayoría demócrata ajustada y una victoria amplia será fundamental. Si recuperan la Cámara por un margen reducido, los demócratas podrán controlar las principales funciones de la mayoría, presidir las comisiones y aumentar la supervisión de la administración. También tendrán capacidad para bloquear o modificar parte de la agenda legislativa republicana. Pero sin aprobar sus propias propuestas. Para convertir sus prioridades en leyes, tendrán que superar los obstáculos del Senado y, en su caso, el veto presidencial. El control de una sola cámara permite fiscalizar al Gobierno y condicionar su actividad, pero no equivale a controlar todo el proceso legislativo.

Una victoria más amplia podría dar mayor visibilidad nacional a sus figuras emergentes y abrir un debate sobre el liderazgo de cara a las elecciones presidenciales de 2028.

La participación y el voto de los indecisos: el factor que puede cambiar el resultado

La distribución geográfica del voto, la participación y las características de cada distrito son fundamentales. Los demócratas parten con ventaja. Pero, la participación será decisiva. Los republicanos necesitan movilizar a los votantes que respaldaron a Trump y que pueden considerar las legislativas menos importantes que unas elecciones presidenciales. Los demócratas, por su parte, deberán convertir el descontento económico y político en votos.

También será importante observar el comportamiento de los votantes independientes y de los electores que apoyaron a Trump en 2024, pero que ahora están preocupados por el coste de la vida. No todos cambiarán de partido, pero su participación o abstención puede alterar el resultado en las carreras de los distritos más ajustados.