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Louise Montangon, líder de la Unión Nacional Interuniversitaria de FranciaTwitter

Louise Montangon, el contrapunto conservador a los manifestantes de ultraizquierda en Francia

La estudiante se ha convertido en el símbolo de la batalla cultural en una Francia en llamas

Nada, en principio, hacía presagiar que Louise Montangon iba a convertirse en el fenómeno conservador de una Francia en llamas por obra y gracia de unas hordas mayoritariamente de ultraizquierda, abiertamente azuzadas por La Francia Insumisa. Nada: larga melena, gafas de concha, piel ligeramente bronceada, vestimenta austera; la apariencia de Montangon se asemeja a la de una doctoranda progre de universidad norteamericana de finales de los setenta.

Pues no: es el símbolo de la nueva hornada de jóvenes conservadores en una Francia que los genera con regularidad desde, por lo menos, las masivas manifestaciones contra el matrimonio homosexual de 2012-2013. Mas ahora se trata de plantar cara a la ultraizquierda en defensa del orden público, de la convivencia y, por supuesto, de la calidad educativa. Lo menos que se puede decir es que está cumpliendo. Y con creces.

El punto (mediático) de inflexión para Montangon se produjo a primeras horas de la noche del pasado 6 de octubre en un plató del canal de información continua LCI, al que había acudido en calidad de representante de la Unión Nacional Interuniversitaria, UNI en sus siglas, un sindicato estudiantil conservador fundado como reacción a los acontecimientos de mayo de 1968. Montangon se enfrentaba a Gabriel Attal, antiguo primer ministro, antiguo titular de Educación, hoy candidato presidencial en nombre de un macronismo naufragado, pese a que sus relaciones con el presidente de la República andan deterioradas desde hace tiempo.

Frente a Montangon, Attal venía no tanto a glosar las actuales manifestaciones como a defender su balance educativo y sus proyectos (presidenciales) en la materia. Pues bien, su relato duró bien poco: la estudiante nacida en 2004 se lo reventó en apenas unos segundos: «Su balance es desastroso y no sirve de nada mirarme con esa sonrisita». ¡Zas! El pullazo de Montangon dejó a Attal contra las cuerdas. Y, como era previsible, se hizo viral.

Segundo asalto al día siguiente. Mismo canal, mismo horario. Esta vez el contrincante era Elwan Benoît, de 17 años, afiliado a La Francia Insumisa y uno de los rostros visibles de las violentas revueltas. De nuevo, sin perder la calma o elevar el tono, Montangon le suelta: «Sois los «idiotas útiles» de este movimiento; ya nadie habla de vuestras reivindicaciones, todo el mundo habla del caos que estáis provocando por todas partes». Otro que acaba en la cuneta.

El estrellato mediático de Montangon acababa de nacer. Sus seguidores en redes sociales se disparan de forma vertiginosa. La interesada dice que se siente desbordada por esta tendencia que le afecta. No es del todo cierto: novel en la militancia no es, desde luego. Mucho antes de esta semana de gloria, ya solía aparecer en los platós de CNews, el canal televisivo de las derechas francesas. Afiliada a la Agrupación Nacional, y tras haber pasado un año en la Unión de las Derechas de Éric Ciotti, aliado a los lepenistas, también decidió pasar el pasado 8 de marzo, Día Internacional de los Derechos de la Mujer, junto a las activistas del colectivo identitario Némésis. Tras la nueva estrella de los platós se perfila así la trayectoria de una activista ya bien integrada en las redes de la derecha radical.

La formación intelectual la tiene desde hace tiempo: «es conveniente precisar», explica Le Point, «que esta hija de un auxiliar de notaría y de una empleada de la Cámara de Comercio 'no tenía más remedio que leer', ya que sus padres le prohibieron el móvil y las redes sociales hasta los 15 años». Ahora tiene que gestionar una popularidad súbita en la era digital.