Un manifestante pide explicaciones al presidente de Francia, Emmanuel Macron
Francia
¿Qué está pasando en Francia? Las claves de los graves disturbios que se extienden a otros países
El país vecino atraviesa una grave ola de disturbios y protestas masivas que han partido de la falta de financiación de la educación pública, la escasez de profesores y el deterioro de las condiciones de los institutos
Francia atraviesa momentos de gran tensión. Lo que comenzó a finales de septiembre como una protesta en los institutos por la falta de profesores, la masificación de las aulas y el deterioro de los centros se convirtió el pasado sábado 17 de octubre en una movilización nacional contra el coste de vida, la subida de los carburantes y la austeridad. La jornada reunió a 550.000 personas según el Ministerio del Interior y derivó en enfrentamientos, incendios, saqueos y ataques contra edificios públicos en París, Lyon, Marsella, Limoges y Lille, entre otras ciudades.
Los manifestantes han prometido seguir movilizados hasta obtener medidas concretas del Gobierno. Para contener la violencia, las autoridades han impuesto toques de queda localizados en varias ciudades, entre ellas París, y han prohibido las concentraciones en otras, como Marsella. Sin embargo, el Ejecutivo no ha respondido a las reivindicaciones de fondo y aplaza las decisiones a final de mes.
¿Cómo empezaron las movilizaciones?
A pesar de que el auge de los movimientos violentos comenzó el pasado 17 de octubre, las protestas por la falta de profesores, el deterioro de las instalaciones de los institutos y la escasa financiación a la educación pública comenzaron en el mes de septiembre. Así, las manifestaciones llevaron al cierre de más de 400 institutos el 2 de octubre, un día después del bloqueo de 30 campus universitarios.
Una causa a la que se le sumaron otras
Y aunque todo partía de reivindicaciones sociales para mejorar la educación francesa, especialmente la secundaria, lo cierto es que poco a poco se fueron sumando otras protestas, como el coste de la vida, la austeridad, los pobres servicios públicos y el alto precio de los carburantes.
Además, no tardaron en sumarse a las protestas universitarios, sindicatos, agricultores y antiguos chalecos amarillos, constituidos en noviembre de 2018 como una plataforma ciudadana transversal, carente de portavoces, liderazgos formales o adscripciones a partidos políticos.
El 17 de octubre: el estallido
Y aunque las protestas ya eran muy tensas en el mes de septiembre y a principios del mes de octubre, no fue hasta el 17 de este mes cuando todo estalló.
Ese sábado se había marcado en el calendario como una jornada de movilización nacional, convocada por redes sociales, sin una huelga general detrás ni nada por el estilo. Y aunque en un principio parecían estar detrás los chalecos amarillos y el movimiento Bloquons tout, pronto se sumaron sindicatos, como CGT, Solidaires y la Confédération paysanne, así como partidos como LFI y PCF, uniones estudiantiles como la Union syndicale lycéenne, la Union étudiante y la FAGE, así como colectivos de conductores de taxi y VTC.
Entre las reivindicaciones de esta gran movilización se encontraban:
- El precio de los carburantes, la energía y la comida
- El rechazo al proyecto de presupuestos
- La falta de medios en educación y sanidad
- Las condiciones de estudio y Parcoursup
El Ministerio del Interior francés esperaba unas 500 acciones (bloqueos, concentraciones en rotondas, gasolineras y supermercados) y más de 90 manifestaciones. Pero los organizadores hablaban de más de 1.000 acciones y un mapa colaborativo de las convocatorias, de más de 1.300.
En París, la prefectura prohibió los recorridos solicitados y las concentraciones cerca del Elíseo, Matignon, los ministerios y las estaciones e impuso un recorrido de República a Clichy, con salida a las 14:00 desde República.
Pero todo se magnificó cuando participaron en las movilizaciones unas 550.000 personas.
Finalmente, se produjeron disturbios en París, Lyon, Marsella, Limoges, Lille, Rennes, Ruán y Niza que acabaron con unos 2.400 detenidos, cerca de 1.000 agentes heridos, un manifestante muerto en París por un paro cardíaco, el Ayuntamiento de Limoges, de 1883, incendiado y unas 3.000 tiendas afectadas, según la Federación de Comercio.
¿Cuál ha sido la respuesta del Ejecutivo francés?
Antes del 17 de octubre, el primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, aseguró en televisión que «la cólera de los jóvenes no viene de la nada» y prometió que el Ejecutivo tomaría las primeras decisiones antes de que terminase el mes, presentando un plan de cinco ejes:
- Cubrir las ausencias de profesores
- Mejorar los edificios
- Reorganizar los horarios
- Más transparencia en Parcoursup
- Crear vías de participación para los estudiantes
El 8 de octubre, el ministro de Educación, Édouard Geffray, anunció 3.000 profesores suplentes «entre mañana y el martes» para los centros más saturados. Prometió además «varios cientos» de contrataciones, sin cifra ni presupuesto.
Más tarde, el 14 de octubre, Macron, por boca de su portavoz, Maud Bregeon, exigió al Gobierno «respuestas concretas y claras» en «las próximas semanas». Además, reconoció que las reivindicaciones eran «legítimas», pero aseguró que se estaban «explotando políticamente». Ese día, Geffray reconoció que solo se habían incorporado 2.000 de los 3.000 suplentes.
El 18 de octubre, Macron anunció que estudiantes, sindicatos, patronal y parlamentarios trabajarán desde esta semana con el Gobierno en propuestas concretas y el ministro del Interior francés ofreció su dimisión, algo que el presidente francés rechazó.
Tras los graves disturbios del sábado, el 19 de octubre se han impuesto diversos toques de queda localizados. En París afectan a República y Les Halles. En Lille, Douai, Wattignies, Denain y Niza se aplican solo a menores. En Marsella se han prohibido las concentraciones.
Las protestas se extienden a otros países
Pero Francia no es el único país que está viviendo graves disturbios. Desde el 1 de octubre se han producido bloqueos escolares en Lieja, Bélgica, y se convocó una huelga nacional el pasado 9 de octubre. Este fin de semana se estima que se han producido unas 200 detenciones en Bruselas y Lieja.
Por otro lado, Italia también sufrió graves disturbios el pasado 17 de octubre en Milán, Turín y Bolonia, y medio centenar de personas han sido detenidas.
En Portugal, las protestas han sido convocadas por el sindicato CGTP en Lisboa, Oporto y Coimbra, reivindicando mejores salarios y acceso a la vivienda.
En Albania también se han producido disturbios en la capital, Tirana, aunque por causas totalmente distintas: un proyecto turístico y la petición de dimisión de Rama, primer ministro.
¿Y qué pasará ahora?
Con las vacaciones escolares, los bloqueos en los institutos franceses se han detenido por ahora, pero el Gobierno de Lecornu tiene por delante varias pruebas. Esta misma noche, los prefectos deciden si amplían los toques de queda, y el primer ministro no descarta el estado de emergencia. Antes de que termine octubre, el Ejecutivo tiene que concretar las medidas educativas que prometió. Los estudiantes reclaman 10.000 millones de euros más para la educación, mientras el Gobierno ofrece un aumento de 1.200 millones y se ha comprometido a reducir el déficit al 5 % del PIB. Los sindicatos ya han convocado una huelga interprofesional para el 5 de noviembre. El 20 de noviembre coinciden una jornada de movilización estudiantil europea y la huelga general de la CGIL en Italia. Y todo ello a seis meses de unas elecciones presidenciales en las que Macron ya no podrá presentarse.