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Constelación de satélites de la empresa Iceye

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Ciencia

La nueva guerra se libra en el espacio: un satélite ruso persigue durante días a otro vinculado a Ucrania

Según distintas plataformas de monitoreo, la sonda Cosmos 2612 llegó a colocarse a escasos metros, representando un riesgo sin precedentes en la órbita baja terrestre

Como si de una escena de La guerra de las galaxias se tratara, Rusia y Ucrania han protagonizado el que podría ser considerado como el primer caso de aproximación orbital no consentida entre satélites activos. Tenemos que remontarnos al pasado 15 de octubre, día en el que la sonda rusa Cosmos 2612 –o Kosmos 2612– comenzó a hacer un seguimiento inusual a un satélite comercial de observación de la Tierra que se utiliza para brindar servicios de seguridad nacional a países como Ucrania.

En concreto, el primer día el satélite ruso consiguió reducir la distancia hasta los 210 kilómetros de los 400 iniciales. Tan solo un día después, la sonda rusa maniobró a una distancia de entre 2 y 3 kilómetros del satélite Iceye-X36. En los siguientes días, Cosmos 2612 se colocó a una distancia de «proximidad extrema» según ha señalado la empresa LeoLabs, proveedor de datos de conocimiento del dominio espacial, situándose delante y detrás del satélite.

Según la organización, Cosmos 2612 podría haberse acercado a tan solo 500 metros. De hecho, según plataformas de monitoreo como Orbital Radar, el satélite ruso llegó a colocarse a escasos 26 metros, aunque la distancia exacta no ha sido confirmado por las distintas organizaciones. Por lo tanto, aunque es cierto que el satélite ruso comenzó a alejarse progresivamente en las últimas horas, este acercamiento ha representado un riesgo sin precedentes en la órbita baja terrestre.

«Estas acciones requieren planificación, maniobrabilidad, navegación precisa y una cantidad considerable de combustible. También podrían indicar el uso de sensores a bordo capaces de medir la posición relativa de otra nave espacial. Demuestra capacidades que podrían respaldar la recopilación de inteligencia, la inspección en órbita, la señalización coercitiva, la interferencia o la preparación para futuras operaciones antisatélite. Si bien la intención sigue siendo incierta, el comportamiento justifica un monitoreo continuo», señaló LeoLabs en el comunicado.

Por su parte, el extraño comportamiento de la sonda rusa ha sido también confirmado por el astrofísico del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, Jonathan McDowell: «Los nuevos registros TLE muestran que K2612 realizó una maniobra el 16 de octubre y ahora mantiene una posición a 5 km o menos de ICEYE X36. Que yo sepa, este es el primer encuentro en órbita terrestre baja de dos satélites activos en el que el propietario de uno de ellos no dio su aprobación».

La importancia de Iceye-X36

Desde el comienzo del conflicto armado en febrero de 2022, Iceye-X36 se ha caracterizado por ser clave al obtener imágenes de alta resolución de las tropas y movimientos rusos, sin importar las condiciones climáticas. En concreto, Ucrania utiliza las imágenes y datos de estos satélites para planificar operaciones y ataques contra objetivos rusos.

Concepto artístico de un satélite de Iceye

Concepto artístico de un satélite de IceyeIceye

De hecho, en enero de este mismo año la empresa y el país ucraniano ampliaron su acuerdo, reforzando el acceso garantizado a las imágenes SAR de alta resolución, lo que ayudaría a Ucrania a tomar decisiones con mayor rapidez y confianza: «Garantiza que nuestros aliados dispongan de los mejores datos listos para la toma de decisiones cuando más los necesiten».

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