Fundado en 1910

El embajador de Hungría, Jorge de Habsburgo, pronuncia unas palabras en el homenaje a los héroes de la revolucións húngara de 1956

Madrid recuerda la revolución húngara de 1956 ante el monumento que cumple diez años

El embajador de Hungría, Jorge de Habsburgo, presidió una ceremonia de homenaje a los héroes de la revolución, junto al escultor Zoltán Fodor-Lengyel, representantes del distrito de San Blas-Canillejas y miembros de la comunidad húngara residente en España.

El embajador húngaro con el artista húngaro Zoltán Fodor-Lengyel, representantes del distrito de San Blas-Canillejas y miembros de la comunidad húngara residente en España.

Con motivo del 70.º aniversario de la Revolución y Lucha por la Libertad de Hungría de 1956, la Embajada de Hungría en España celebró el 20 de octubre un acto conmemorativo y una ofrenda floral ante el monumento dedicado a este acontecimiento histórico, situado en el distrito madrileño de San Blas-Canillejas, junto a la calle Budapest.

La ceremonia estuvo presidida por el embajador de Hungría en España, Jorge de Habsburgo, y contó con la participación del artista húngaro Zoltán Fodor-Lengyel, autor del monumento, representantes de la Junta Municipal del Distrito de San Blas-Canillejas, así como miembros de la comunidad húngara y amigos españoles de Hungría. El acto constituyó una ocasión especial para recordar a quienes lucharon por la libertad y la independencia de Hungría frente a la dictadura comunista y la intervención militar soviética.

La conmemoración coincidió además con el décimo aniversario de la inauguración del monumento, titulado Patria, que fue presentado oficialmente el 19 de octubre de 2016, con motivo del 60.º aniversario de la revolución. A aquella ceremonia asistió la entonces alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, junto a representantes institucionales y de la comunidad húngara. La instalación del monumento había recibido previamente el respaldo unánime del Pleno del Ayuntamiento de Madrid, reflejo del reconocimiento institucional de la capital española a la memoria de los acontecimientos de 1956.

Corona de flores en recuerdo de los caídos en la revolución húngara de 1956

La obra de Fodor-Lengyel posee un profundo significado simbólico. Su estructura incorpora un muro construido con adoquines que evoca las calles de Budapest durante los días de la revolución, cuando los ciudadanos levantaron barricadas para resistir el avance de los tanques soviéticos. Las cadenas que rodean el conjunto y terminan rompiéndose representan la liberación de la opresión y el deseo de independencia del pueblo húngaro.

Desde su inauguración, este espacio se ha convertido en uno de los principales lugares de memoria histórica de la comunidad húngara en Madrid y en un símbolo de amistad entre Hungría y España.

La Revolución húngara comenzó el 23 de octubre de 1956 con manifestaciones que reclamaban reformas democráticas, libertades fundamentales y el fin de la dominación soviética. Aunque fue reprimida militarmente en noviembre, su legado trascendió las fronteras nacionales y contribuyó a debilitar la legitimidad de los regímenes comunistas de Europa Central y Oriental.

España también desempeñó un papel en aquellos acontecimientos, expresando su solidaridad con el pueblo húngaro mediante iniciativas diplomáticas y ayuda humanitaria. El respaldo español y la acogida de refugiados húngaros contribuyeron a establecer vínculos humanos y culturales que perduran hasta nuestros días.

Durante la ceremonia de este año, el embajador Jorge de Habsburgo destacó la importancia de preservar la memoria de los acontecimientos de 1956 y de transmitir a las nuevas generaciones el valor de la libertad, la independencia nacional y la dignidad humana. Asimismo, agradeció al Ayuntamiento de Madrid y al distrito de San Blas-Canillejas su colaboración en la conservación de este espacio conmemorativo.

La ofrenda floral ante el monumento, con la participación de su creador, Zoltán Fodor-Lengyel, permitió rendir homenaje a los protagonistas de la revolución y reafirmar los lazos de amistad que unen a los pueblos húngaro y español.

Setenta años después de la revolución y diez años después de la inauguración de Patria, el monumento madrileño continúa recordando que la libertad, además de conquistarse, debe preservarse y transmitirse a las generaciones futuras.