Un manifestante sostiene una bengala mientras estudiantes, profesores y funcionarios participan en una protesta en Francia
Rusia e Irán aprovechan los disturbios en Francia para alimentar la división social
Francia atraviesa una nueva crisis de orden público que ha puesto en alerta a las autoridades y ha abierto otro frente de preocupación: la injerencia de potencias extranjeras en el conflicto social. Rusia e Irán están aprovechando las protestas estudiantiles y los disturbios para difundir mensajes que cuestionan la estabilidad de las democracias occidentales, según investigadores y fuentes citadas por medios franceses e ingleses.
Las movilizaciones comenzaron el pasado mes de septiembre, cuando estudiantes de secundaria se echaron a las calles a pedir una mayor inversión en el sistema educativo público y denunciar las desigualdades sociales. La protesta se extendió a otros sectores y desembocó en episodios de violencia, saqueos y enfrentamientos con la Policía, especialmente durante la jornada del 17 de octubre.
El diario británico The Times, en un artículo publicado este martes, sostiene que Rusia e Irán figuran entre los actores extranjeros que tratan de alimentar las tensiones mediante las redes sociales, campañas de desinformación e influencers. El objetivo de estos países es, principalmente, explotar las fracturas sociales y proyectar una imagen de caos e ingobernabilidad en Europa.
Propaganda digital para debilitar a Occidente
Según las investigaciones citadas por el periódico, las cuentas vinculadas a la República Islámica han difundido mensajes sobre supuestos abusos policiales y han presentado las manifestaciones como una prueba del deterioro de los derechos humanos en Francia. Además, algunas publicaciones también han difundido afirmaciones falsas sobre la situación del país.
París ya había denunciado una campaña de desinformación iraní relacionada con el movimiento estudiantil y convocado al embajador de Irán a comienzos de octubre.
El régimen de Vladimir Putin, por su parte, lleva años perfeccionado sus campañas de desinformación en el Viejo Continente, especialmente tras la invasión de ucrania de febrero de 2022. De hecho, canales prorrusos han presentado las movilizaciones estudiantiles como una reacción al gasto militar europeo y al apoyo occidental a Ucrania.
El propio presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha arremetido este miércoles contra la desinformación y el uso de inteligencia artificial (IA) para manipular la narrativa en torno a los disturbios en su país. Macron denunció que «ha habido manipulación extranjera de la información» tras los saqueos en París y otras ciudades francesas. Asimismo, subrayó que esto ha llevado a «comentarios tan inaceptables como estúpidos, de muchas personas, incluidos líderes extranjeros».
La estrategia seguida tanto por Moscú como por Teherán durante este estallido social en Francia –y que se ha propagado al resto de Europa– consiste, en definitiva, en amplificar los episodios más violentos, difundir narrativas falsas y aprovechar las divisiones existentes. Así, ambos regímenes no necesitan crear una crisis desde cero, simplemente les basta con hacer creer que es más profunda de lo que realmente es.