Un radar detrás de una señal de tráfico

Un radar Velolaser escondido tras una señal de tráfico

Práctico

La DGT en apuros: esconder radares para multar a los conductores podría no ser legal

Desde la pasada Semana Santa la DGT ha optado por ocultar tras guardarraíles, señales o cubos de basura sus mini radares Velolaser

Hace ya años que la DGT optó por incorporar decenas de radares Velolaser a su dotación. Este tipo de radares son conocidos por su pequeño tamaño, miden menos de 50 centímetros y por su peso reducido, menos de dos kilos, lo que los convierte en un arma perfecta para la DGT.

Tras sucesivas compras de este tipo de dispositivos, la DGT cuenta ya en sus almacenes con más de 60 unidades, que pone a disposición de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.

Pequeños y manejables

Estas cualidades los hacen perfectos tanto para llevarlos a bordo de un coche patrulla y controlar la velocidad de los vehículos con los que se cruzan, como para utilizarlos en posición fija con un trípode o con alguno de los soportes con los que cuenta.

Escondido ente la maleza y junto a un cubo de basura

Tras un cubo de basura, inmejorable escondite

El problema es que de unos meses a esta parte, en concreto desde el mes de abril, la DGT ha optado por esconderlos en los lugares más inverosímiles, lo que permite pillar a miles de conductores.

Simples descuidos

Es cierto que mientras que unos conductores superan las velocidades máximas de forma consciente, otros conductores lo hacen por simples descuidos, dos actitudes que no tienen nada que ver y que no deberían tener las mismas consecuencias a la hora de sancionar. El problema es que estos equipos escondidos no diferencian entre unos y otros.

Velolaser

Así son los nuevos Velolaser

De acuerdo con una resolución judicial de hace unos años, los radares fijos deben estar señalizados con anterioridad en la propia carretera.

De esta forma se evita que los conductores cometan infracciones por un mero descuido y con ello el riesgo que generan los excesos de velocidad.

Finalidad: evitar multas

Hay que tener en cuenta que la finalidad de las multas no debe ser pillar y recaudar, sino avisar al conductor de la ilegalidad que está cometiendo y corregirle en su actitud para que no vuelva a suceder, evitando así el peligro de accidente.

Al esconder un radar y multar sin más, desaparece por completo el carácter correctivo y se convierte en una mera acción recaudatoria, que lejos de enmendar conductas solo aumenta la arcas de la DGT, que el año pasado marcó un récord de recaudación con más de 500 millones de euros.

Imagen de un radar escondido tras una señal con una sujeción dudosa

Imagen de un radar escondido tras una señal con una sujeción dudosa

Hace ya meses que la DGT ya tuvo problemas con las multas de estos dispositivos, cuando una sentencia anulaba cientos de sanciones por velocidad al no estar homologados los soportes que utilizaban para colocarlos en los coches o en los guardarraíles.

Soportes homologados

Ahora, una vez homologados los soportes, la asociación de defensa de los conductores AEA, pone en duda la validez de estas sanciones por un problema relacionado con la titularidad de la propia vía.

Dentro de la red nacional de carreteras, hay carreteras de titularidad estatal, municipal, local, provincial y según explica AEA el titular de la vía debería dar autorización para que la DGT esconda un radar de forma temporal, ya sea sobre la propia calzada o en un guardarraíl, lo que podría llevar a la nulidad de miles de sanciones.

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