La brecha económica se hace especialmente evidente al comparar los sistemas de propulsión
Carburantes
El coste de viajar en coche en Semana Santa: seis de cada diez euros son para gasolina
Actualmente, el desembolso necesario para afrontar un viaje por carretera varía drásticamente según la tecnología del vehículo utilizado
La Semana Santa moviliza a millones de personas en las carreteras españolas, enfrentando a los conductores a un escenario de vigilancia intensificada por parte de las autoridades y a un entorno económico complejo. Bajo la supervisión de la DGT, que arranca su operativo principal a media tarde de este miércoles, se espera un flujo masivo de vehículos que se extenderá hasta el cierre de las festividades el próximo lunes.
En este sentido, es un éxodo que se produce en un contexto de encarecimiento energético derivado de la inestabilidad en Oriente Próximo, lo que ha elevado el coste de los carburantes a pesar de las intervenciones fiscales aplicadas para mitigar el impacto en el consumidor.
Actualmente, el desembolso necesario para afrontar un viaje por carretera varía drásticamente según la tecnología del vehículo utilizado. Aunque la reducción impositiva al 10 % alivia ligeramente la factura final, el precio de la gasolina ronda los 1,54 euros frente a los 1,77 euros del diésel.
Según estimaciones sectoriales, un trayecto estándar de casi 800 kilómetros puede alcanzar un coste total de 120 euros si se consideran no solo los aproximadamente 79 euros de combustible, sino también la parte proporcional de gastos fijos como el seguro, el mantenimiento de neumáticos, el aceite e incluso el pago de préstamos y la limpieza.
Combustión frente a electricidad
La brecha económica se hace especialmente evidente al comparar los sistemas de propulsión. Mientras que un coche de combustión tradicional exige una inversión total cercana a los 120 euros para estos días de descanso, el usuario de un vehículo eléctrico reduce ese gasto a menos de la mitad, situándose en torno a los 55 euros gracias a que la recarga apenas supone 18,40 euros.
No obstante, esta ventaja financiera se ve contrarrestada por los desafíos logísticos que aún plantea la autonomía en trayectos de larga distancia. En definitiva, la movilidad en esta festividad supone un ejercicio de equilibrio entre el mantenimiento preventivo, la gestión de impuestos y la volatilidad del mercado energético internacional.