Trabajadora de Renault, en Marruecos
Industria
Marruecos se frota las manos ante la posibilidad de que Renault cancele la fabricación de cinco coches nuevos en España
El país vecino sería el principal candidato para su producción; la marca tiene ya dos plantas en Marruecos y una tercera en proyecto
Hace solo unas horas que la industria del automóvil española se asomaba a uno de los peores escenarios que se podía imaginar; tras una decena de reuniones entre los sindicatos y Renault para la firma del nuevo convenio colectivo para los próximos tres años, los representantes de la marca francesa se levantaban de la mesa tras la falta de acuerdo con los sindicatos mayoritarios.
Con esta decisión, la marca daba carpetazo al quinto Plan Industrial de la marca en España, que estaba llamado a blindar el futuro de la compañía y sus trabajadores en nuestro territorio durante lo que queda de década como mínimo.
Un blindaje laboral
A día de hoy, las consecuencias de que la dirección de la compañía haya dado por rotas las negociaciones son absolutamente impredecibles, pues el plan contemplaba la producción de entre cinco y seis nuevos modelos y la completa electrificación de las plantas de Valladolid y de Palencia, bien fabricando coches eléctricos o híbridos.
Fábrica de Renault en Valladolid
El plan aspiraba a producir más de 180.000 coches en la planta de Palencia, con la adjudicación de hasta tres modelos eléctricos, futuros superventas. Una planta que emplea a 2.200 trabajadores directos y unos 10.000 indirectos.
Valladolid, por su parte, crecería con la adjudicación de la renovación de los Captur y Symbioz, a los que podría sumarse un híbrido de autonomía extendida. Una planta en la que se esperaba alcanzar las 160.000 unidades y que a día de hoy tiene una plantilla de 6.000 trabajadores y unos 20.000 indirectos.
Asomarse al abismo
Si finalmente se cancela el Plan Industrial, supondría que ambas fábricas se sumirían en una crisis similar a la de la fábrica de Ford en Almussafes, que ha perdido todos los modelos y solo produce el Kuga, lo que quiere decir que ensambla unos 90.000 coches al año para una capacidad prevista de casi 500.000.
Esto provoca que los empleados lleven ya años en ERTE y ERE, un camino que suele tener un coste elevado para la compañía, los trabajadores y la seguridad social. Un auténtico precipicio en el que a día de hoy no se ve el fondo y que podría culminar incluso con el cierre de una de las dos plantas, sobre todo teniendo tan cerca la amenaza de Marruecos, donde ya produce coches Renault con excelentes resultados.
Marruecos, encantada
Los sindicatos, pese a jugar la baza de la huelga y las movilizaciones, ya hablan de que impere el sentido común y se han mostrado sorprendidos con la postura radical de la compañía, un farol que puede costarles muy caro si no firman las condiciones propuestas por la marca del rombo, que aseguraba el futuro de ambas factorías y, lo que es más importante, los puestos de trabajo.
Renault tiene dos fábricas de coches en Marruecos y una tercera en construcción
La marca francesa tiene actualmente dos fábricas en Marruecos ubicadas en Tánger y Casablanca, que producen respectivamente 340.000 y 120.000 coches cada año de modelos como los Dacia Logan, Sandero o Kardian e industriales como la Renault Express.
La compañía anunció la puesta en marcha de una tercera planta en Nador para la fabricación de vehículos 100 % eléctricos, para hacernos una idea del riesgo, el 90 % de los coches que Renault fabrica en Marruecos se destinan a la exportación a Europa.
Todo ello sin olvidar que Marruecos ha creado recientemente dos de los mayores puertos del Mediterráneo con zona logística de grandes dimensiones para coches (Nador Med y Tánger Med), desde donde movilizar coches a todo el mundo.